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Cuál es la tensión ocular normal o recomendable

La tensión ocular, o tensión intraocular, es un elemento importante que debe tenerse en cuenta a la hora de garantizar la correcta salud de nuestros ojos. La tensión ocular puede variar dependiendo de distintos factores como la edad, la genética, las enfermedades oculares o el uso de ciertos medicamentos. Además, una tensión ocular elevada es peligrosa, ya que puede ser un desencadenante del glaucoma. Debido a esto, es importante asegurarse de controlarla y tener una tensión ocular normal, lo que se puede hacer con facilidad si se lleva a cabo un seguimiento médico adecuado. 

Qué es la tensión ocular

Se denomina tensión ocular, o tensión intraocular, a la presión que ejercen los líquidos del interior del ojo contra las paredes del mismo. Hay que tener en cuenta que, a grandes rasgos, el ojo es un globo hueco en cuyo interior se encuentran el humor vítreo y el humor acuoso. Estos líquidos ejercen presión en el interior del ojo, lo que permite que veamos correctamente pero, en el caso de que la presión aumente más de lo normal, puede ser dañino para el propio ojo, ya que puede llegar a dañar el nervio óptico produciéndose lo que se conoce como glaucoma.

El elemento principal que determina la tensión del ojo es el balance entre la producción y reabsorción del humor acuoso del interior del ojo y, en aquellos casos en los que no es correcto, es importante controlarlo mediante la aplicación de medicamentos para prevenir la posible aparición del glaucoma. 

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Cuál es la tensión ocular normal

Se considera que la tensión ocular normal es la que oscila desde los 12 hasta los 22 mm Hg. 

A partir de 22 mm Hg, es cuando se corre riesgo de sufrir glaucoma. Sin embargo, si una persona presenta valores de tensión ocular superiores a 22 y no sufre glaucoma, es lo que se denomina como hipertensión ocular, y es el principal factor de riesgo y la situación previa más común antes de la aparición del glaucoma. 

Hombre con barba roja mira unas gafas que tiene en las manos

Cómo se mide la tensión ocular

La forma más habitual para saber si se tiene una tensión ocular normal o hipertensión ocular es usando un aparato denominado tonómetro de aire. Este aparato no entra en contacto con el ojo. Lo que hace es emitir un soplo de aire que, al contacto con la córnea, la deforma ligeramente. Esta leve deformación dura menos de un segundo. Sin embargo, es tiempo suficiente para que el tonómetro pueda medir la presión ocular que se emite desde el interior del ojo y, en consecuencia, determinar si se está ante una tensión ocular normal o superior. 

Cuáles son los síntomas habituales

Aunque una tensión ocular elevada puede ser asintomática, en muchas ocasiones puede ir acompañada de alguno o todos de los siguientes síntomas: 

  • Dolor intenso tanto en los ojos como en la zona de alrededor
  • Dolor de cabeza
  • Dificultad de visión y especialmente para enfocar en la oscuridad
  • Enrojecimiento del ojo
  • Disminución de la visión periférica
  • Presencia de aparentes luces en la zona periférica de la visión
  • Visión borrosa o empañada
  • Náuseas, mareos e incluso vómitos

Cómo bajar la tensión ocular cuando está demasiado alta

A grandes rasgos, existen dos formas de controlar la hipertensión ocular. Por un lado, lo más habitual es la administración de determinados medicamentos (normalmente en forma de colirios)  que ayudan a reducir la hipertensión ocular y a que esta retorne a valores normales. Por otro, en los casos más graves y normalmente cuando el uso de fármacos no es suficiente para corregir el problema, se puede recurrir también a la cirugía, lo que permite reducir la presión intraocular del ojo en pacientes con un problema severo al respecto. 

Por lo general, la tensión ocular del ojo es algo que la mayoría de personas no pueden controlar por sí mismas. De hecho, es necesario que sea el propio oftalmólogo quien explore al paciente para poder determinar así el nivel de tensión ocular de cada paciente y que, en caso de que sea necesario, se administre un tratamiento adecuado en cada situación. 

Debido a esto, es fundamental que los pacientes sanos (sobre todo a partir de los 45 años) lleven a cabo visitas al médico para que este realice la exploración rutinaria. Y, en el caso de pacientes con problemas de visión, exploraciones adecuadas a cada caso para controlar la evolución de los posibles problemas visuales relacionados con la hipertensión ocular. 

 

 

Fuente:

Academia Americana de Oftalmología – ¿Qué es la hipertensión ocular?

 

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