Glaucoma en el ojo y definición de qué es

El glaucoma es una enfermedad ocular que se caracteriza por la pérdida de visión como consecuencia de un daño en el nervio óptico (el nervio que lleva hasta el cerebro las imágenes, que han sido convertidas en impulsos eléctricos en la retina). Esta pérdida de visión está provocada, generalmente, por un aumento de la presión intraocular (PIO).

Glaucoma, la ceguera silenciosa

El glaucoma ocular resulta muy difícil de detectar hasta que se encuentra en una fase avanzada, ya que no suele presentar síntomas. Es importante tener en cuenta que los daños ocasionados por esta patología son irreversibles, por eso es fundamental la prevención.

El daño que produce el glaucoma en el ojo es irreversible, por eso el diagnóstico se debe realizar cuanto antes.

 Ojo normal y ojo con glaucoma

¿Cuáles son las posibles causas del glaucoma?

Los mecanismos causantes de esta enfermedad neurodegenerativa no son muy conocidos, aunque todo apunta a que puede deberse a una elevación de la tensión o presión intraocular.

En la aparición de esta patología también pueden intervenir otros factores, además de la presión ocular. De hecho, las personas con mayor riesgo de desarrollar glaucoma son:

  • Los pacientes mayores de 50 años.
  • Los pacientes con miopía magna o miopía patológica.
  • Los parientes de pacientes con glaucoma.
  • Las personas diabéticas.
  • Los pacientes con predisposición anatómica.
  • Los pacientes que toman esteroides o fármacos vasoconstrictores de manera prolongada.
  • Las personas con presión intraocular elevada (hipertensos oculares).

Para entender el proceso de aparición del glaucoma resulta esencial conocer el funcionamiento del sistema visual:

  • La cámara anterior y la cámara posterior del ojo son dos espacios separados por el iris y conectados por la pupila que están llenos de un líquido transparente denominado humor acuoso.
  • El equilibrio entre la producción y la eliminación del humor acuoso determina que la presión intraocular se mantenga dentro de los límites adecuados, que los especialistas suelen estimar entre 12 y 21 milímetros de mercurio (mmHg).
  • En la mayor parte de los casos de glaucoma, el sistema de drenaje del ojo no funciona correctamente y el exceso de humor acuoso no se elimina adecuadamente, lo que provoca el aumento de la presión intraocular que daña el nervio óptico, llevando a la pérdida irreversible de la visión.

¿Qué tipos de glaucoma existen?

Existen varios tipos de glaucoma, en función de las causas que generan el deterioro del nervio óptico y, por lo tanto, la pérdida de visión:

Glaucoma primario de ángulo abierto o glaucoma crónico simple

Es el tipo de glaucoma más frecuente ya que afecta aproximadamente al 80% de los pacientes con esta enfermedad.

En este caso, las estructuras del ojo son aparentemente normales y el ángulo que forman la córnea y el iris por el que el humor acuoso sale hacia el exterior del ojo está abierto pero, por diferentes motivos, se produce un deterioro progresivo de este sistema de drenaje del ojo que acaba por no funcionar correctamente.

Esta obstrucción lenta de los canales de drenaje genera un aumento progresivo de la presión intraocular y el consiguiente daño en el nervio.

Este tipo de glaucoma no suele dar señales de alerta hasta que se encuentra en fases avanzadas en las que ya existe una pérdida irreversible del campo visual.

Glaucoma de ángulo cerrado o glaucoma de ángulo estrecho

Es un tipo de glaucoma menos frecuente que se presenta en pacientes en los que el ángulo formado por la córnea y el iris se cierra total o parcialmente e impide la salida del humor acuoso.

Este bloqueo del sistema de drenaje puede ser lento (glaucoma de ángulo cerrado crónico) o más rápido en forma de ataque (glaucoma de ángulo cerrado agudo), lo que provoca un aumento rápido y brusco de la presión intraocular.

El glaucoma de ángulo cerrado agudo tiene la particularidad de presentar síntomas frente a otras variables de la enfermedad que son asintomáticas. Estos síntomas pueden ser:

  • Dolor severo en los ojos y/o en la frente, la nuca o la mandíbula.
  • Enrojecimiento de los ojos.
  • Disminución de la visión o visión borrosa.
  • Visión de halos alrededor de las luces o focos.
  • Dolor de cabeza.
  • Dilatación de la pupila (midriasis).
  • Decoloración del iris.
  • Ojo duro a la palpación.
  • Náuseas y/o vómitos.

Una vez se presentan estos síntomas, es habitual que este tipo de glaucoma provoque daños generalmente muy notables en el campo visual del paciente.

El ataque agudo de glaucoma se suele producir en un solo ojo a la vez, pero es habitual que este proceso se repita en el segundo ojo del paciente con posterioridad.

Cuando se produce uno de estos ataques, el paciente necesita atención médica inmediata y generalmente se considera una urgencia médica.

Glaucoma de tensión normal, de baja tensión o normotensivo

Se produce cuando la presión intraocular se encuentra dentro de los niveles considerados estadísticamente normales de forma permanente (por debajo de los 21 mmHGg) y, aun así, las fibras del nervio óptico aparecen dañadas y se produce pérdida del campo visual.

Las causas de este tipo de glaucoma son desconocidas pero la salud del nervio óptico está tan comprometida que, incluso una presión intraocular normal, puede resultar nociva.

Glaucoma congénito o glaucoma infantil

Este tipo de glaucoma aparece en recién nacidos o en niños pequeños (antes de los tres años). Se debe a que se ha producido el desarrollo incorrecto o incompleto del sistema de drenaje del ojo durante el periodo prenatal o a que este está obstruido por alguna razón. Esto genera un aumento de la presión intraocular y el daño severo e irreversible en las fibras del nervio óptico.

Algunos de los síntomas que pueden provocar la alarma en los padres o en el pediatra son:

  • Lagrimeo.
  • Fotofobia.
  • Blefaroespasmos.
  • Opacidades corneales, en los casos más graves.

Es poco frecuente, puede estar asociado a otras complicaciones oculares y normalmente es hereditario.

Glaucoma secundario

Es aquel que aparece asociado a otros problemas visuales (tumores, cataratas, inflamaciones…) o que está provocado por un agente externo (uso de determinados fármacos).

En este caso, el nervio óptico y los mecanismos de drenaje intraocular se ven afectados sin ser responsables directos de la disfunción.

Algunos tipos de glaucoma secundario son:

  • Glaucoma neovascular, congestivo o hemorrágico
    Se produce como consecuencia de la formación de nuevos vasos sanguíneos en la parte anterior del ojo que pueden obstruir el ángulo por donde se drena el humor acuoso.
    Las causas principales que provocan este tipo de glaucoma son las oclusiones venosas o arteriales de la retina, la retinopatía diabética, los desprendimientos crónicos de retina, infecciones, tumores o enfermedades vasculares sistémicas.
  • Glaucoma pseudoexfoliativo
    Surge vinculado al síndrome de pseudoexfoliación, una enfermedad relacionada con la edad y con un importante componente genético que se manifiesta en la producción y acumulación progresiva de material extracelular en diferentes tejidos y estructuras oculares, como las vías de salida del humor acuoso.
  • Glaucoma pigmentario
    Aparece asociado al síndrome de dispersión pigmentaria que se produce por la liberación de los gránulos de pigmento del epitelio pigmentario del iris, la parte coloreada del ojo. Estas partículas de pigmento pueden depositarse en los canales de salida del humor acuso hasta llegar a obstruirlos.

Es poco frecuente, puede estar asociado a otras complicaciones oculares y normalmente es hereditario.

Cómo ve un paciente con glaucoma

¿Cuáles son sus síntomas?

El glaucoma, en la gran mayoría de los casos, es una enfermedad asintomática hasta fases avanzadas por eso se la conoce como “ceguera silenciosa”.

La pérdida de visión provocada por el glaucoma se suele producir de forma muy lenta y suele afectar primero a la visión periférica (lateral), llevando a lo que se conoce como “visión de túnel” o “visión en escopeta”.

En las variedades menos frecuentes de glaucoma, como el glaucoma agudo de ángulo estrecho, los síntomas pueden llegar a ser severos.

El carácter generalmente asintomático de esta dolencia, que es la segunda causa de ceguera en los países industrializados después de la diabetes, convierte el diagnóstico precoz en fundamental. Por eso es muy importante que las personas con perfiles de riesgo se sometan a revisiones oftalmológicas periódicas.

Si la enfermedad se detecta a tiempo y se siguen las pautas del especialista, se puede llegar a frenar la pérdida visual.

¿Cómo se diagnostica el glaucoma?

La mejor manera de diagnosticar el glaucoma es que el oftalmólogo le realice al paciente un examen ocular completo. Una prueba de glaucoma que sólo mida la presión intraocular no es suficiente para detectar esta patología.

Este examen ocular completo para diagnosticar el glaucoma debe incluir, al menos, las siguientes pruebas:

  • Medición de la presión intraocular.
  • Revisión del ángulo de drenaje del ojo.
  • Examen del nervio óptico.
  • Prueba de visión periférica (campimetría).
  • Medición del espesor de la córnea

¿Qué tratamiento tiene el glaucoma?

ExExisten diferentes tipos de glaucoma, y el tratamiento que prescriba el especialista dependerá de las características concretas de la dolencia y del paciente que la sufra, además de en qué momento se le haya diagnosticado la enfermedad y de cómo haya evolucionado.

El factor común en todos los tipos de glaucoma es el daño que se produce en el nervio óptico secundario, que suele estar relacionado con una presión intraocular elevada. Por eso, la gran mayoría de los tratamientos están dirigidos a controlarla.

En todo caso, debemos tener en cuenta que el daño que produce el glaucoma es irreversible y todos los tratamientos se orientarán a frenar su progresión, ralentizando el deterioro progresivo del nervio óptico y la pérdida del campo visual.

Los principales tratamientos para el glaucoma son:

Fármacos en forma de colirio

Cirugía láser.

La operación de glaucoma mediante láser se utiliza para agrandar el conducto de drenaje ayudando a que el humor acuso salga del ojo. Las técnicas más comunes son la Trabeculoplastia con Láser Argón y la Esclerectomía Filtrante con Láser Holmium.

Cirugía tradicional.

La operación mediante cirugía convencional (trabeculectomía) consiste en crear una nueva vía de drenaje para que el humor acuoso salga del ojo y disminuir la presión intraocular.

La operación no suele ser la primera opción de tratamiento elegida por los especialistas para abordar los casos de glaucoma a no ser que el daño en el nervio óptico sea considerable cuando se realiza el diagnóstico.

En un primer momento, el oftalmólogo suele tratar de disminuir la presión intraocular recurriendo a los fármacos hipotensores en forma de colirio. Existen multitud de medicamentos disponibles para tratar el glaucoma y, en caso de que la primera elección no funcione, el médico puede modificar, tanto la dosis como el fármaco empleado.

Cuando el tratamiento con medicamentos no resulta efectivo y la enfermedad sigue avanzando, los médicos pueden recurrir a tratamientos quirúrgicos. La mayor parte de las operaciones para tratar el glaucoma están orientadas, bien a frenar la producción de humor acuoso, o bien a mejorar su drenaje.

Nuestros oftalmólogos especialistas en Glaucoma

Clínica Baviera cuenta con un excelente equipo de oftalmólogos especializados en el diagnóstico y en el tratamiento médico-quirúrgico del glaucoma.

¿Sabías que...?

La mitad de los casos de glaucoma se encuentran sin diagnosticar porque es una enfermedad que no suele dar síntomas.

Hasta un 90% de la ceguera provocada por el glaucoma podría evitarse mediante un diagnóstico precoz.

En muchos casos, el paciente percibe los primeros síntomas de disminución del campo visual provocada por el glaucoma porque tiene dificultades para bajar las escaleras o esquivar algunos objetos.

No todas las personas que tienen una presión intraocular alta tienen glaucoma, aunque sí tienen riesgo de desarrollar la enfermedad y, por tanto, de que se produzcan daños en el nervio óptico.

Preguntas frecuentes

En las primeras fases de la enfermedad el paciente con glaucoma puede no percibir los cambios visuales que este provoca, ya que solo se ve afectada la visión periférica de forma gradual. Si la enfermedad va progresando, el paciente percibirá que su visión va adquiriendo forma de túnel hasta que también se ve afectada la visión central.

Cualquier estrategia de tratamiento de la enfermedad tiene como objetivo controlar la presión intraocular para evitar que se produzcan daños en el nervio óptico. Para ello, los oftalmólogos especializados en glaucoma pueden emplear fármacos, cirugía láser y cirugía convencional.

Si el glaucoma se diagnostica a tiempo y se establece un tratamiento, con el adecuado seguimiento por parte del especialista y atención por parte del paciente, es muy probable que este pueda llegar a conservar la vista.

Por lo tanto, para prevenir el glaucoma en el caso de los pacientes que tengan algún antecedente familiar se recomienda realizar un examen oftalmológico completo antes de los 20 años. En el caso de pacientes sin factores de riesgo aparentes, se sugiere realizar un estudio del ojo a partir de los 40 años.

A continuación damos algunas indicaciones que deben respetar las personas con glaucoma:

  • Acudir a las revisiones oftalmológicas según la pauta indicada.
  • Aplicar las gotas de la forma aconsejada por el oftalmólogo y de manera constante. Si se tienen efectos secundarios, comentarlos con el médico.
  • Informar al especialista sobre los medicamentos prescritos por otros médicos.
  • Mantener una alimentación equilibrada.
  • Proteger los ojos de la luz solar.
  • Hacer ejercicio de forma regular y con moderación, evitando levantar peso o entrenamientos intensos.
  • Evitar las posiciones en las que mantenemos la cabeza boca abajo.
  • Proteger los ojos de posibles lesiones o traumatismos.

Esta cirugía de drenaje consta de los siguientes pasos:

  1. Se realiza una disección de la conjuntiva, que es la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo.
  2. Se accede a la cámara anterior y se favorece una salida controlada del humor acuoso a través del canal creado por la disección (ampolla de filtración), hacia el espacio de debajo de la conjuntiva.
  3. Se cierran con puntos de sutura las capas del ojo que han sido manipuladas, tanto de la esclera como de la conjuntiva.