COROIDITIS O COROIDOPATÍA SEROSA CENTRAL y su tratamiento

FACTORES DE RIESGO Y CAUSAS

La coroiditis serosa central es la cuarta enfermedad de la retina más frecuente tras la DMAE, la retinopatía diabética y las oclusiones venosas retinianas.

Los factores o causas que inducen o agravan este problema oftalmológico son:

  • Estrés emocional.
  • Hipertensión arterial.
  • Tratamiento con corticoides sistémicos.

SÍNTOMAS

La coroiditis serosa central puede presentarse de forma aguda, crónica o recurrente.

Sus síntomas más característicos son:

  • Escotoma relativo (mancha central en el campo de visión de ligera densidad).
  • Visión borrosa en un ojo.
  • Metamorfopsia o deformación de las imágenes.
  • Micropsia o visión de las imágenes más pequeña de lo habitual.

Además, la visión puede estar moderadamente disminuida y suele mejorar con una lente positiva débil.

Si el desprendimiento neurosensorial no afecta al centro de la mácula, el paciente puede no presentar síntomas.

Por último, en algunos pacientes el inicio de los síntomas visuales puede ir precedido o acompañado de cefaleas.

TIPOS

  • Coroiditis serosa central aguda o clásica. Es la más habitual y se caracteriza porque suele desaparecer generalmente sin tratamiento con mínimas secuelas. En ocasiones, aunque la agudeza visual se recupera se produce una cierta pérdida de la sensibilidad al contraste.
  • Coroiditis serosa central recurrente. Se asocia a un peor pronóstico, a un descenso de la agudeza visual y a alteración en la visión de los colores.
  • Coroiditis serosa central crónica. Cuando el problema persiste más de 3-6 meses. Se suele asociar a atrofia de los fotorreceptores y a una alteración visual persistente.

EVOLUCIÓN

La coroiditis central serosa suele ser de curso breve y el líquido suele reabsorberse en un plazo de entre 1 y 6 meses, recuperando la visión aunque puede quedar una discreta disminución de la sensibilidad a los colores.

En los casos de curso prolongado, con reabsorción entre 6 y 12 meses del líquido, puede haber una posible pérdida visual, aunque estos casos son poco frecuentes.

DIAGNÓSTICO

Al revisar el fondo de ojo, el oftalmólogo detectará el levantamiento de la zona central de la mácula y las posibles lesiones. Para su estudio se emplea la OCT (Tomografía de Coherencia Óptica) como método principal, ya que esta prueba permitirá establecer y medir el líquido acumulado debajo de la retina, y la angiografía fluoresceínica con la que se identificará el punto de fuga del líquido.

SEGUIMIENTO

El paciente suele experimentar una recuperación espontánea en la mayoría de casos (80% de los casos tienen una visión mayor del 70%).

TRATAMIENTO

El especialista en oftalmología suele suspender el tratamiento con corticoides sistémicos si el paciente los está tomando y en los casos crónicos o recurrentes (que se repiten varias veces), se debe considerar realizar un tratamiento con láser en la clínica (fotocoagulación con láser, terapia láser selectiva o láser diodo micropulsado) o con terapia fotodinámica. En estos casos, el objetivo del tratamiento es el mantenimiento o mejoría de la agudeza visual y la prevención de las recurrencias.