Degeneración macular relacionada con la edad: ¿qué es?

CAUSAS

La DMAE es una enfermedad crónica de origen multifactorial (puede estar provocada por múltiples causas y algunas de ellas a la vez) y, al igual que en muchas enfermedades crónicas que afectan a los adultos, en la DMAE existen una serie de factores genéticos, que influyen en el desarrollo de esta enfermedad ocular.

En resumen, las causas de la DMAE pueden ser:

  • La edad. Es el principal factor de riesgo.
  • La predisposición genética.
  • Algunos elementos ambientales: el tabaco, la hipertensión arterial, la exposición directa y prolongada al sol, los malos hábitos alimentarios y los problemas circulatorios.

SÍNTOMAS

Debemos sospechar DMAE en aquellos pacientes que sufran:

  • Visión deformada de los objetos (metamorfopsias). Por ejemplo, los marcos de puertas y ventanas pueden verse curvos en lugar de ver líneas rectas.
  • Manchas negras en el campo de visión (escotomas) centrales que, por ejemplo, dificultan el reconocimiento de las personas, ya que la mácula se ha visto afectada.
  • Cualquier pérdida repentina de la visión central (visión turbia u oscuridad en la parte central).

La DMAE es una enfermedad que afecta tanto a la visión cercana como a la visión lejana y puede provocar que para las personas con degeneración macular asociada a la edad algunas actividades, como enhebrar una aguja o leer, resulten difíciles o imposibles de realizar.

EVOLUCIÓN

La alteración en la mácula conduce a la aparición de unos depósitos debajo de la retina, llamados drusas. Estas alteraciones en el funcionamiento del Epitelio Pigmentado de la Retina (EPR) producen una serie de cambios en el mismo y en los fotorreceptores (células sensibles a la luz), originando la pérdida de los mismos. Este proceso crónico de evolución lenta pero mantenida, constituye la denominada “DMAE seca o atrofia geográfica”. Se asocia con pérdida lenta y progresiva de la visión central conservándose la visión periférica.

TIPOS DE DMAE

Tradicionalmente se ha dicho que existen dos tipos de degeneración macular asociada a la edad, la DMAE seca o atrófica y la DMAE húmeda o exudativa.

La forma seca o atrófica se debe al envejecimiento y adelgazamiento de los tejidos de la mácula y provoca alteraciones en el epitelio pigmentario (capa de células ubicadas en la parte exterior de la retina), que conducen a la destrucción de la mácula

La DMAE húmeda o exudativa suele presentar un diagnóstico visual menos optimista que la forma seca. El paciente puede llegar a perder la visión de una forma rápida, en pocos meses. La degeneración macular húmeda se produce al formarse vasos sanguíneos anormales (neovasos) en la parte posterior del ojo que dejan escapar fluido o sangre y que ocasionan visión borrosa en la parte central del campo visual.

En la actualidad, se ha propuesto una clasificación clínica de la degeneración macular asociada a la edad en las que las drusas de pequeño tamaño se consideran cambios normales en el envejecimiento retiniano. Estos casos no tienen un aumento relevante del riesgo de desarrollar formas tardías de DMAE. En cambio, en la forma precoz de la enfermedad, los pacientes presentan drusas medianas. En la DMAE intermedia, presentan drusas grandes. Las formas de DMAE tardía incluyen la neovascular, huméda o exudativa y/o la atrofia geográfica.

Fondo de ojo DMAE seca

DMAE Seca

Fondo de ojo DMAE húmeda

DMAE Húmeda

FACTORES DE RIESGO

Su prevalencia es especialmente alta a partir de los 65 años, pero a partir de los 50 años se pueden detectar ya casos graves de la enfermedad, incluso llegando a ser causa de cegueras legales. Con la edad aumenta el número de lesiones en la retina así como su gravedad y la bilateralidad de las mismas, siendo especialmente significativo después de los 85 años.

Aunque el único factor de riesgo de desarrollar este tipo de degeneración macular universalmente aceptado es la edad, en múltiples investigaciones se han involucrado otras posibles causas. El tabaco se ha relacionado con la DMAE a través de la alteración de la circulación coroidea. Los fumadores activos tienen un riesgo de padecer la enfermedad 3,6 veces mayor que los no fumadores y responden peor al tratamiento para retrasar la evolución de la DMAE.

Una de las teorías sobre el origen del riesgo de padecer DMAE es el daño oxidativo retiniano. Diferentes estudios han demostrado el efecto protector contra la enfermedad de los suplementos con antioxidantes y ácidos grasos omega-3.

EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS

La exploración del ojo del paciente incluirá la medida de la agudeza visual con optotipos especiales retroiluminados y valoración del fondo de ojo que mostrará la presencia de drusas en formas iniciales. En las formas avanzadas, el examen mostrará una placa de atrofia central en la forma seca de mayor o menor tamaño, o bien la presencia de signos de sospecha de una membrana neovascular coroidea en la forma húmeda, hemorrágica o neovascular.

Ante la sospecha de una membrana de este tipo se realizará un estudio con angiografía fluoresceínica que permita conocer las características de la misma y con OCT (Tomografía de Coherencia Óptica), que nos ofrece información del tamaño, localización, volumen de la exudación (líquido anómalo) y capas de la retina afectadas. En ocasiones se necesitará una variante de la angiografía con otro colorante, la indocianina.

TRATAMIENTO

En el momento actual no existe tratamiento para la forma seca de la enfermedad. De acuerdo con los resultados de los estudios y ensayos clínicos, a los pacientes que se puedan beneficiar, se les aportan suplementos con antioxidantes y ácidos grasos omega-3.

En la forma húmeda el tratamiento de elección es la inyección intravítrea de fármacos antiangiogénicos con una periodicidad y frecuencia variable, según las distintas modalidades de tratamiento. En general, todas ellas se inician con una inyección mensual en tres ocasiones consecutivas y posteriormente una pauta diferente según la respuesta obtenida y el fármaco elegido. La inyección intravítrea se realiza de manera ambulatoria, bajo anestesia tópica y cumpliendo los criterios establecidos presenta un número muy bajo de complicaciones.

En términos generales, el tratamiento antiangiogénico consigue detener la pérdida de visión en el 90% de las situaciones, de las cuales en un 40% incluso pueden obtenerse mejorías de agudeza visual, según los resultados de los estudios con estos fármacos. Para ello deberemos establecer criterios muy estrictos de seguimiento y tratamiento de los pacientes.

En algunos casos podremos emplear para el tratamiento de la membrana coroidea la fotocoagulación directa con láser cuando hay distancia suficiente al centro de la fóvea y en casos de membrana coroidea peripapilar podemos elegir el tratamiento quirúrgico para extraer este complejo.

No debemos olvidar en estos enfermos la existencia de una posibilidad de rehabilitación a través de las ayudas de baja visión. Existen en el mercado un número elevado de diferentes sistemas ópticos de magnificación que permiten a los pacientes con baja visión poder obtener un mejor rendimiento de la visión residual y desempeñar algunas tareas básicas que de otra forma les resultarían imposibles.

DE UN
VISTAZO

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad visual degenerativa que afecta a la mácula (la parte central de la retina) y provoca un deterioro progresivo de la visión central, necesaria para actividades de la vida diaria como leer, identificar las caras de las personas o conducir. La DMAE es la primera causa de pérdida de visión en el mundo occidental en pacientes de más de 50 años.

Los síntomas más habituales en los pacientes con DMAE son:

  • Visión borrosa en el centro de la visión. En fases avanzadas, puede aparecer una mancha negra en la zona central del campo visual. Esta mancha puede volverse más oscura y de mayor tamaño cuanto mayor sea el tiempo de evolución.
  • Las líneas rectas pueden aparecer onduladas o entrecortadas.
  • El paciente puede ver alterada la estimación de las distancias y las alturas.
  • Puede aumentar la sensibilidad a la luz y ser necesaria más luz para leer o realizar otras actividades.

La aparición de la DMAE está estrechamente vinculada a la edad, pero algunas investigaciones sugieren además la existencia de un componente genético en la manifestación de esta enfermedad. Además, se consideran factores de riesgo algunas circunstancias ambientales: tabaquismo, hipertensión arterial, obesidad, sobreexposición solar o sedentarismo.

¿SABÍAS
QUÉ?

La DMAE puede aparecer, incluso, a partir de los 50 años.

Se estima que un 50% del riesgo de padecer DMAE es hereditario y la probabilidad de padecerla es entre 3 y 6 veces superior si se tiene un familiar de primer grado afectado.

La mácula, que es la parte central de la retina que se ve afectada por la DMAE, es una pequeña área de la retina que nos permite ver con claridad los detalles pequeños y finos.

PREGUNTAS
FRECUENTES

Los pacientes con DMAE suelen ver los objetos deformados (metamorfopsia), aunque el síntoma más significativo es la aparición de manchas oscuras en la visión central que le impiden desarrollar tareas que necesitan precisión, como leer, escribir, conducir, coser o reconocer las caras.

El oftalmólogo debe realizar una exploración completa prestando especial atención al estado de la retina y, especialmente, de la mácula. Para ello, lo más habitual es que se realice un examen minucioso del fondo de ojo. Además, se pueden realizar las siguientes pruebas:

  • Medición de la agudeza visual.
  • Análisis con la rejilla de Amsler.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT).
  • Angiografía fluoresceínica.

La DMAE seca o atrófica es la más frecuente y afecta aproximadamente a entre un 85% y un 90% de las personas que padecen esta patología, aunque su evolución suele ser más lenta y progresiva.

La forma húmeda o exudativa es la menos común (afecta a entre un 15% y un 10% de los casos), pero su evolución suele ser más rápida y agresiva.

En la actualidad, se están realizando investigaciones con el objetivo de encontrar nuevos fármacos para frenar el avance de la enfermedad, intentando reducir la frecuencia de la administración de las inyecciones intravítreas y la necesidad de visitas de seguimiento al oftalmólogo.

Además, se está barajando la posibilidad de realizar trasplantes de células sanas a la retina.

Por último, y para tratar de conocer el origen de la DMAE, están en marcha diversas investigaciones sobre los factores genéticos y hereditarios que pueden causar esta patología.

Este contenido ha sido supervisado por los médicos de la Unidad de Retina de Clínica Baviera