Degeneración macular relacionada con la edad: ¿Qué es?

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) es una enfermedad degenerativa ocular que provoca alteraciones visuales importantes al afectar el centro de la retina, la mácula, y, por lo tanto, al centro de nuestro campo visual y a la visión de los detalles, tanto de cerca como de lejos.
La DMAE es la principal causa de ceguera legal y de baja visión en nuestro país y en el resto de los países desarrollados.

¿Cuáles son sus causas? 

La DMAE es una enfermedad crónica de origen multifactorial (puede estar provocada por múltiples causas y algunas de ellas a la vez) y, al igual que en muchas enfermedades crónicas que afectan a los adultos, en la DMAE existen una serie de factores genéticos, que influyen en su desarrollo.

En resumen, las causas de la DMAE pueden ser:

  • La edad. Es el principal factor de riesgo.
  • La predisposición genética.
  • Algunos elementos ambientales: el tabaco, la hipertensión arterial, la exposición directa y prolongada al sol, los malos hábitos alimentarios, la obesidad, el sedentarimo y los problemas circulatorios.
Ojo normal y ojo con DMAE

¿Qué síntomas provoca?

En los estadios iniciales de la enfermedad, esta suele ser asintomática, pudiéndose hallar algunos signos de forma casual durante una exploración rutinaria de fondo de ojo o por otro motivo.

Debemos sospechar DMAE en aquellos pacientes que sufran:

La DMAE es una enfermedad que afecta tanto a la visión cercana como a la visión lejana y puede provocar que para las personas con degeneración macular asociada a la edad algunas actividades, como enhebrar una aguja o leer, resulten difíciles o imposibles de realizar.

Cómo ve un paciente con DMAE

¿Cómo es su evolución?

La alteración en la mácula conduce a la aparición de unos depósitos debajo de la retina, llamados drusas. Estas alteraciones en el funcionamiento del Epitelio Pigmentado de la Retina (EPR) producen una serie de cambios en el mismo y en los fotorreceptores (células sensibles a la luz), originando su pérdida. Este proceso crónico de evolución lenta pero mantenida, constituye la denominada "DMAE seca o atrofia geográfica". Se asocia con pérdida lenta y progresiva de la visión central conservándose la visión periférica.

¿Qué tipos de DMAE existen?

Tradicionalmente se ha dicho que existen dos tipos de degeneración macular asociada a la edad, la DMAE seca o atrófica y la DMAE húmeda o exudativa.

DMAE seca o atrófica

La forma seca o atrófica se debe al envejecimiento y adelgazamiento de los tejidos de la mácula y provoca alteraciones en el epitelio pigmentario (capa de células ubicadas en la parte exterior de la retina), que conducen a la destrucción de la mácula.

Esta forma presenta una progresión muy lenta, ya que la pérdida de visión por la pérdida de las células de la mácula se produce de forma progresiva, pudiéndose tardar décadas en llegar a una pérdida total de la visión.

En sus fases iniciales, puede no dar síntomas.

DMAE húmeda o exudativa

La DMAE húmeda o exudativa suele presentar un diagnóstico visual menos optimista que la forma seca. El paciente puede llegar a perder la visión de una forma rápida, en pocos meses o, incluso en escasas semanas.

La degeneración macular húmeda se produce al formarse vasos sanguíneos anormales (neovasos) en la parte posterior del ojo que dejan escapar fluido o sangre y que ocasionan visión borrosa en la parte central del campo visual.

En la actualidad, se ha propuesto una nueva clasificación clínica de la degeneración macular asociada a la edad.

  • Cambios normales en el envejecimiento retiniano. Se caracterizan por la aparición de drusas de pequeño tamaño. Estos casos no tienen un aumento relevante del riesgo de desarrollar formas tardías de DMAE.
  • DMAE precoz. Los pacientes presentan drusas medianas.
  • DMAE intermedia. Aparecen drusas grandes.
  • DMAE tardía. Incluye la forma neovascular, húmeda o exudativa y/o la atrofia geográfica.
Fondo de ojo DMAE seca

DMAE Seca

Fondo de ojo DMAE húmeda

DMAE Húmeda

¿Qué factores de riesgo influyen en su aparición?

Su prevalencia es especialmente alta a partir de los 65 años, pero a partir de los 50 años se pueden detectar ya casos graves de la enfermedad, incluso llegando a ser causa de cegueras legales. Con la edad aumenta el número de lesiones en la retina, así como su gravedad y su bilateralidad, siendo especialmente significativo después de los 85 años.

Aunque el único factor de riesgo de desarrollar este tipo de degeneración macular universalmente aceptado es la edad, en múltiples investigaciones se han involucrado otras posibles causas:

¿Qué exploraciones complementarias realiza el equipo médico?

La exploración del ojo del paciente incluirá:

Ante la sospecha de una membrana de este tipo se realizará un estudio con angiografía fluoresceínica que permita conocer sus características y con OCT (Tomografía de Coherencia Óptica), que nos ofrece información del tamaño, localización, volumen de la exudación (líquido anómalo) y capas de la retina afectadas. En ocasiones se necesitará una variante de la angiografía con otro colorante, la indocianina.

¿Cuál es el tratamiento de la DMAE?

En el momento actual no existe tratamiento para la forma seca de la enfermedad. De acuerdo con los resultados de los estudios y ensayos clínicos, a los pacientes que se puedan beneficiar, se les aportan suplementos con antioxidantes y ácidos grasos omega-3.

Fármacos antiangeogénicos

En la forma húmeda, el tratamiento de elección es la inyección intravítrea de fármacos antiangiogénicos con una periodicidad y frecuencia variable, según las distintas modalidades de tratamiento.

Estos productos se inyectan dentro de la cavidad vítrea con el objetivo de bloquear la proteína que favorece la aparición de los neovasos típicos de la DMAE húmeda y que altera su permeabilidad (factor de crecimiento del endotelio vascular o VEGF). Inyectando estas sustancias se bloquea la proteína que condiciona las manifestaciones de la enfermedad y, en muchos casos, se frena su progresión.

En general, estos tratamientos se inician con una inyección mensual en tres ocasiones consecutivas y posteriormente una pauta diferente según la respuesta obtenida y el fármaco elegido.

La inyección intravítrea se realiza:

  • De manera ambulatoria.
  • Bajo anestesia tópica.
  • Si se cumplen los criterios establecidos, presenta un número muy bajo de complicaciones.

En términos generales, el tratamiento antiangiogénico consigue detener la pérdida de visión en el 90% de las situaciones, de las cuales en un 40%, incluso, pueden obtenerse mejorías de agudeza visual, según los resultados de los estudios con estos fármacos. Para ello deberemos establecer criterios muy estrictos de seguimiento y tratamiento de los pacientes.

Fotocoagulación directa con láser

En algunos casos podremos emplear para el tratamiento de la membrana coroidea la fotocoagulación directa con láser cuando hay distancia suficiente al centro de la fóvea y en casos de membrana coroidea peripapilar podemos elegir el tratamiento quirúrgico para extraer este complejo.

Ayudas de baja visión

No debemos olvidar en estos enfermos la existencia de una posibilidad de rehabilitación a través de las ayudas de baja visión. Existen en el mercado un número elevado de diferentes sistemas ópticos de magnificación que permiten a los pacientes con baja visión poder obtener un mejor rendimiento de la visión residual y desempeñar algunas tareas básicas que de otra forma les resultarían imposibles.

Sabías qué...

La DMAE puede aparecer, incluso, a partir de los 50 años.

Se estima que un 50% del riesgo de padecer DMAE es hereditario y la probabilidad de padecerla es entre 3 y 6 veces superior si se tiene un familiar consanguíneo de primer grado afectado.

La mácula, que es la parte central de la retina que se ve afectada por la DMAE, es una pequeña área de la retina que nos permite ver con claridad los detalles pequeños y finos.

Preguntas frecuentes

Los pacientes con DMAE suelen ver los objetos deformados (metamorfopsia), aunque el síntoma más significativo es la aparición de manchas oscuras en la visión central que les impiden desarrollar tareas que necesitan precisión, como leer, escribir, conducir, coser o reconocer las caras.

El oftalmólogo debe realizar una exploración completa prestando especial atención al estado de la retina y, especialmente, de la mácula. Para ello, lo más habitual es que se realice un examen minucioso del fondo de ojo. Además, se pueden realizar las siguientes pruebas:

  • Medición de la agudeza visual.
  • Análisis con la rejilla de Amsler.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT).
  • Angiografía fluoresceínica.

La DMAE seca o atrófica es la más frecuente y afecta aproximadamente a entre un 85% y un 90% de las personas que padecen esta patología, aunque su evolución suele ser más lenta y progresiva.

La forma húmeda o exudativa es la menos común (afecta a entre un 15% y un 10% de los casos), pero su evolución suele ser más rápida y agresiva.

En la actualidad, se están realizando investigaciones con el objetivo de encontrar nuevos fármacos para frenar el avance de la enfermedad, intentando reducir la frecuencia de la administración de las inyecciones intravítreas y la necesidad de visitas de seguimiento al oftalmólogo.

Además, se está barajando la posibilidad de realizar trasplantes de células sanas a la retina.

Por último, y para tratar de conocer el origen de la DMAE, están en marcha diversas investigaciones sobre los factores genéticos y hereditarios que pueden causar esta patología. Por ejemplo, en este momento Clínica Baviera está participando en varios ensayos clínicos en DMAE seca o atrófica, con inyecciones intraoculares de medicamentos que intentan enlentecer la evolución de la enfermedad, y con terapia génica.

Este contenido ha sido elaborado por la Dra. Marta S. Figueroa

Oftalmóloga especializada en Retina Quirúrgica y Retina Médica. Directora de la Unidad de Retina y del Área de I+D de Retina de Clínica Baviera. Jefa del Departamento de Retina del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

La Dra. S. Figueroa cuenta con una amplia experiencia asistencial, quirúrgica, investigadora y docente en el ámbito de las patologías de retina, especialmente en lo que respecta al tratamiento de los desprendimientos de retina, la retinopatía diabética, los traumatismos oculares, la cirugía macular y la DMAE. Ha publicado más de 150 artículos científicos en revistas nacionales e internacionales y 12 libros Es Profesora Asociada en la Universidad de Alcaláde Henares desde 1991.

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