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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Debemos llevar gafas de sol en otoño?


Como su nombre indica, las gafas de sol están hechas para proteger nuestra vista de los rayos solares, especialmente en épocas como el verano, cuando la intensidad de los mismos es mayor que en otros momentos.

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Su función protectora es determinante si queremos evitar los trastornos visuales que causan las radiaciones ultravioletas, entre ellas las cataratas, la inflamación de la córnea y de la retina, la conjuntivitis y, en el peor de los casos, el llamado cáncer de los párpados, entre otros.

Todos deberíamos tener siempre unas gafas de sol a mano. Sin embargo, esto es especialmente necesario para las personas que trabajan al aire libre o que pasan un buen número de horas al día expuestas a los rayos solares.

No llevar gafas de sol en otoño, un fallo habitual

El descenso de las temperaturas en otoño se debe principalmente al cambio de posición de la Tierra con respecto al Sol. Es la parte del año en que el planeta se aleja lentamente de la estrella que rige nuestro sistema y comienzan los meses fríos.

Con el cambio de hábitos, muchos de nosotros nos desentendemos de las gafas de sol pensando, erróneamente, que ya no vamos a necesitarlas más y las aparcamos en algún sitio de nuestro armario.

Sin embargo, en realidad se trata de un fallo que no deberíamos cometer, pues el Sol no desaparece del todo y, en algunas ocasiones, en especial durante los primeros meses de la nueva estación, sus rayos siguen teniendo una intensidad casi igual que en el verano.

Pueden presentarse casos como los del año 2015, cuando el otoño fue una prolongación de la estación estival y el frío como tal se hizo esperar hasta enero. Algo similar está pasando este mismo año. El buen tiempo ha llegado a tal extremo que se ha bautizado como “veroño” a este tiempo veraniego durante la estación de otoño.

 

Mujer rubia con gafas de sol en paisaje otoñal

Consejos para elegir las mejores gafas de sol en otoño

Dicho esto, tienes dos opciones: rescatar del armario las gafas de sol que has usado durante el verano pasado o, simplemente, hacerte con unas nuevas que cumplan con la función de proteger tus ojos en esta estación del año. ¿Cómo hacerlo?

Lo primero que debes saber es que, pese a la multiplicidad de ofertas que existen en la actualidad, lo mejor siempre será llevar unas gafas homologadas, es decir, recetadas por un especialista. Las de mala calidad no cumplen su función protectora y suelen ocasionar dolores de cabeza o mareos al no estar adaptadas a lo que realmente necesitan tus ojos.

En el otoño, además, ya no necesitas unas gafas con filtros tan potentes como las del verano, pues la nitidez de la luz solar, aunque puede seguir siendo intensa, ya no es la misma. Eso lo puedes percibir en el ambiente.

De hecho, para esta época del año puedes encontrarte con colores de lentes que se han diseñado para funciones específicas. Los más habituales son:

  • Verdes: tienen la facultad de reducir la luz solar sin interferir en la calidad de la visión. Las usan principalmente deportistas y personas con hipermetropía.
  • Amarillos: tienen la función única del filtro. No se recomiendan para conducir porque pueden generar errores con las señales y los semáforos.
  • Grises: es el modelo que mejor respeta los colores naturales. Se pueden llevar para cualquier actividad del día a día.
  • Naranjas: son idóneas para conducir por la noche o cuando haya mucha niebla. Se adaptan bien a lugares con poca luz.
  • Marrones: al filtrar las radiaciones azules, se recomiendan para la práctica de deportes al aire libre o para personas con miopía.
  • Polarizados: son las mejores para conducir. Evitan los deslumbramientos.

¿A qué esperas para volver a ponerte tus gafas de sol y cuidar tu salud visual?

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