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¿Qué es la neuromielitis óptica?

La neuromielitis óptica (NMO) o enfermedad de Devic es una enfermedad rara desmielinizante del sistema nervioso central caracterizada por la afectación tanto del nervio óptico como de  la médula espinal.

La raza más afectada es la caucásica y las mujeres son más propensas a su desarrollo que los hombres. Suele presentarse en personas con edades cercanas a los 40 años, aunque también pueden darse casos en niños y personas mayores.

Su causa se desconoce, pero sí que se ha establecido cierta correlación entre el desarrollo de una neuromielitis tras una infección. También se la vincula a otras patologías autoinmunes.

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¿En qué consiste esta enfermedad?

Esta enfermedad se origina cuando el sistema inmunitario del organismo reacciona contra sus propias células del sistema nervioso central. Esto supone que ataquen y destruyan la mielina, que es la sustancia grasa protectora que envuelve las fibras nerviosas.

Aunque esto ocurre especialmente en los nervios ópticos y la médula espinal, a veces también sus efectos se observan en el cerebro.

Sin embargo, en ocasiones, suele confundirse con la esclerosis múltiple, pero son enfermedades diferentes. De hecho, hasta hace muy poco se consideraba a la neuromielitis óptica como una variante grave de la esclerosis múltiple, pero descubrimientos recientes han demostrado que es una enfermedad aparte.

Mujer rubia madura durante prueba oftalmológica

Síntomas de la neuromielitis óptica

Entre los efectos de la neuromielitis óptica, podemos citar los siguientes:

  • Ceguera, ya sea en uno o en ambos ojos.
  • Debilidad o parálisis en las piernas o en los brazos.
  • Espasmos dolorosos.
  • Pérdida de la sensibilidad.
  • Hipo y vómito incontrolables.
  • Funcionamiento anormal de la vejiga o de los intestinos motivado por el daño en  la médula espinal.
  • Parálisis de los brazos y las piernas,
  • En el caso de los niños, éstos pueden experimentar desorientación, convulsiones e incluso coma.

¿Cómo es el diagnóstico?

Para el diagnóstico de la neuromielitis óptica se precisa documentar la historia clínica de la persona y sus síntomas, además de realizar diversas pruebas como el estudio del fondo de ojo o una resonancia magnética nuclear del cerebro y la médula espinal.

¿Existe tratamiento para la neuromielitis óptica?

A día de hoy no hay cura para la neuromielitis óptica, pero sí que podemos hablar de ciertas terapias que ayudan a paliar los síntomas de los ataques, así como prevenir las posibles recaídas. Se suelen emplear medicamentos inmunosupresores y corticoides para controlar la sintomatología.

El pronóstico para la mayoría de las personas con neuromielitis óptica resulta impredecible, pero suele ser reincidente con ataques cuyos intervalos pueden ser de meses o años.

La discapacidad va extendiéndose y progresando.

En algunos casos se puede llegar a perder la visión en ambos ojos e incluso la movilidad de los brazos y las piernas. Lo cierto es que la mayoría de los afectados asegura sentir un grado moderado de debilidad permanente en las extremidades.

También esta debilidad muscular puede comportar dificultades respiratorias y llevar a que la persona en cuestión acabe necesitando ventilación artificial.

No obstante, existe un compromiso de la ciencia para investigar y encontrar mejores maneras de prevenir, tratar y curar los síndromes neurológicos raros como la neuromielitis óptica.

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