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El blog de la Oftalmología

Fondo del ojo: revelamos sus secretos

Seguro que en alguna de las ocasiones en las que habéis acudido a la consulta del oftalmólogo os han realizado un fondo de ojo, pero ¿sabéis exactamente para qué usan esta prueba los médicos? Clínica Baviera os desvela todos los secretos del fondo del ojo.

¿Qué es hacer un fondo de ojo?

En realidad, la prueba diagnóstica del fondo de ojo técnicamente se denomina oftalmoscopia o fundoscopia y consiste en mirar la parte más interna del globo ocular (parte posterior del ojo): el nervio óptico, la mácula, el disco óptico, la coroides y la retina. La visualización del fondo de ojo se realiza a través de los medios transparentes del globo ocular (córnea, humor acuoso, cristalino y humor vítreo). Esto puede hacerse de forma directa y de forma indirecta. En la observación directa, se pueden analizar las estructuras oculares tal y como están dentro del ojo en una imagen unidimensional, y en la indirecta, se observan estas partes del ojo al revés y de forma tridimensional, ya que el especialista recibe una imagen similar a la que le podría devolver un espejo.

Oftalmoscopia directa

En la versión directa de la prueba, el especialista acerca un oftalmoscopio al ojo del paciente para observar a través de la pupila la mácula (el punto de la retina donde reside la visión del detalle), el nervio óptico y la retina en una imagen unidimensional y con poco relieve. La oftalmoscopia directa debe hacerse, a ser posible, en una habitación oscura y se hace primero en un ojo y luego en el otro.

Descarga la guía:

Oftalmoscopia indirecta

La oftalmoscopia indirecta se puede realizar con una lámpara de hendidura, que requiere que el paciente esté sentado y que apoye la barbilla y la frente en un instrumento que le ayuda a mantener la cabeza firme y que interpone unas lentes entre médico y paciente. Con esa lente se consigue una imagen tridimensional.

En otra versión de la oftalmoscopia indirecta, el oftalmólogo emplea un casco con linterna como el de un minero. El especialista mantiene el ojo del paciente abierto y proyecta una luz muy brillante que penetra dentro de este.

Cuando la oftalmoscopia es indirecta, el médico podrá ver los dos ojos a la vez.

 

Dilatación de las pupilas

Para conseguir una correcta imagen del fondo del ojo, especialmente de la zona periférica de la retina, el oftalmólogo suele dilatar la pupila. Los fármacos en forma de gotas que se emplean para conseguir la dilatación se denominan midriáticos, ya que producen midriasis (aumento del diámetro de la pupila).

En algunas ocasiones, la revisión del fondo de ojo no requiere la dilatación pupilar, aunque en este caso no se podrán observar con detalle las estructuras internas del globo ocular.

Esta prueba no es dolorosa en ningún caso, se suele realizar con el paciente sentado o semitumbado y dura sólo unos cinco o diez minutos,  aunque la dilatación de las pupilas sí puede resultar molesta, provocando sensibilidad a la luz y visión borrosa, especialmente en las distancias cercanas. Estas molestias normalmente son leves y transitorias.

¿Para qué sirve el fondo de ojo?

Las revisiones oftalmológicas en las que se incluye un fondo de ojo ofrecen la posibilidad de detectar problemas y enfermedades oculares, incluso antes de que empiecen a dar síntomas y establecer un tratamiento para evitar futuras complicaciones.

A través de esta prueba es posible observar y diagnosticar enfermedades como la DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad), el desprendimiento de retina, el glaucoma, el melanoma en el ojo (cáncer ocular) o la retinopatía diabética, entre otras. Además, la oftalmoscopia permite que el especialista en oftalmología realice un examen en profundidad de los vasos sanguíneos de la retina, pudiendo observarse los daños oculares provocados por patologías sistémicas como la diabetes o la hipertensión arterial.

¿Cuándo se realiza un fondo de ojo?

La oftalmoscopia o fondo de ojo forma parte del protocolo normal de exploración oftalmológica del paciente.

También se puede realizar en los siguientes casos:

  • Este examen se debe realizar siempre que el paciente diga que ve las líneas torcidas, lo que puede indicar un problema en la mácula; observa síntomas como moscas volantes y/o destellos o experimente pérdida de visión.
  • Entre las personas menores de 50 años las revisiones oftalmológicas con fondo de ojo deberían realizarse al menos cada dos años y entre los mayores de 50 años se recomienda que sean anuales.
  • En el caso de personas que tienen algún problema de la vista, diabetes o antecedentes familiares de glaucoma o DMAE. En este caso, debe ser el oftalmólogo el que establezca la frecuencia de las revisiones.
  • El fondo de ojo también se realiza durante la primera consulta preoperatoria para la cirugía refractiva con el objetivo de conocer si el paciente es o no candidato a la intervención quirúrgica.



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