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El blog de la Oftalmología

Rija en el ojo: qué es y cómo se trata

La rija es la forma coloquial de denominar a la dacriocistitis crónica, que es la obstrucción de la vía lagrimal. Cuando esto ocurre, se produce un lagrimeo constante en el ojo (conocido como epífora) al no producirse una correcta y suficiente evacuación de la lágrima.

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Es una patología bastante frecuente, sobre todo en los mayores de 50 años, existiendo también una variante congénita en niños recién nacidos, que en la mayoría de casos se resuelve por sí sola. Se calcula que la acaban padeciendo casi un 20% de la personas de más de 40 años y entre un 30-40% de más de 50 años. En total, más de un 3% del total de las consultas al oftalmólogo se producen por este motivo.

Este problema puede complicarse cuando, como consecuencia del cierre lagrimal, se acumulan no solo lágrimas, sino también material mucoso y contaminación bacteriana, lo que puede llevar a infecciones, tumefacción y dolor en el saco lagrimal.

Mujer con los ojos cerrados llorando

¿Por qué ocurre?

Estas son las posibles causas de este mal funcionamiento del sistema de drenaje de las lágrimas:

  • La inflamación del conducto nasolacrimal o saco lagrimal por causas inespecíficas o desconocidas supone la causa más común. En estos casos se forma un tejido fibroso, impidiendo el paso de la lágrima.
  • Otros motivos pueden ser: otro tipo de obstrucciones provocadas por infecciones, presencias de cuerpos extraños en las fosas nasales, traumatismos, anomalías óseas o como efecto colateral o secundario de determinados tratamientos quirúrgicos.

¿Cómo se diagnostica?

Normalmente, la persona afectada por este problema acude al especialista por el lagrimeo excesivo producido por la obstrucción o, si se deja pasar demasiado tiempo, por la aparición de conjuntivitis o eccemas en los párpados.

Con el fin de confirmar el diagnóstico, el médico analizará e investigará la presencia de alteraciones en los párpados, puntos lagrimales y en el punto anterior, ayudándose para ello de herramientas diagnósticas como: una tomografía axial computerizada (TAC) o bien una resonancia magnética (RM) También puede usarse el test de aclaramiento de fluoresceína o el test de Jones.

La solución es quirúrgica

Se sabe que la rija, además de ser una afección muy frecuente como hemos comentado, afecta mucho más a las mujeres que a los hombres (en una proporción de entre 4 ó 5 mujeres por cada varón afectado) y que es más común en personas de raza blanca, aumentando notablemente su incidencia entre las personas procedentes de la región mediterránea.

Pero más allá de estos datos estadísticos, no tenemos pistas sobre cómo evitar esta obstrucción (en la mayoría de casos sin causa aparente) de las vías lagrimales.

Por lo tanto, si finalmente acabamos afectados por este problema, la única solución de verdad efectiva es la intervención quirúrgica cuando el médico así lo determine.  Normalmente, se utiliza la técnica denominada dacriocistorrinostomía (DCR), método que, tras muchas décadas sin apenas variaciones, en los últimos años se ha convertido en más segura y menos invasiva gracias a la aplicación del láser diodo. También existe la alternativa de colocar stents nasolagrimales.

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