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El blog de la Oftalmología

¿Las moscas volantes desaparecen sin tratamiento?

¿Las moscas volantes desaparecen sin tratamiento?

Mujer morena con gafas pensando

La presencia de moscas volantes o cuerpos flotantes en el campo de visión es una de las principales causas de las consultas al oftalmólogo.

Habitualmente este fenómeno está asociado al proceso normal de envejecimiento del ojo. De hecho, muchos pacientes se adaptan a este tipo de partículas, que por lo general tienen forma de puntos, hilos, sombras, moscas o telas.

El problema aparece cuando dichos cuerpos flotantes son demasiado densos o carecen de movilidad. En esos casos, dejan de ser algo normal y pueden ser un obstáculo para la visión e incluso derivar en otros problemas más graves.

Moscas volantes: síntomas y consideraciones generales

Los cuerpos flotantes propios de esta anomalía visual se suelen desplazar en el mismo sentido que los movimientos oculares. Pero cuando la visión está quieta, su velocidad disminuye hasta lograr cierto grado de estabilidad.

Denominadas científicamente como miodesospsias, las moscas volantes se perciben con mayor precisión cuando fijamos la vista en superficies de tonos claros o con mucha luz en el fondo, como por ejemplo cuando miramos el cielo en un día despejado y claro. Estas son, por lo general, partículas inofensivas.

Sin embargo, existen otros casos en los que la presencia de estos cuerpos puede ser un indicio de graves desajustes en la visión, como por ejemplo cuando se producen por el efecto de los destellos de luz, algo que podría indicar un desprendimiento de la retina.

Las moscas volantes también son frecuentes entre los pacientes que han sido operados de cataratas o a los que se les ha realizado una limpieza de la cápsula posterior del ojo con rayos láser, un procedimiento llamado capsulotomía.

Tratamiento y prevención de las moscas volantes

Cuando estas partículas ganan densidad y no se mueven, o cuando ocasionan muchas molestias, sí que podrían dar lugar a intervenciones quirúrgicas más complejas.

Una de ellas es la vitrectomía, una intervención que consiste en la extracción del gel vítreo del ojo y su sustitución por una solución fisiológica transparente. Es un procedimiento altamente efectivo, aunque no por ello se puede decir que esté exento de riesgos.

Muchas personas suelen sufrir cuadros de estrés y fatiga en las primeras apariciones de los cuerpos flotantes en su campo de visión. No obstante, como hemos dicho antes, en la mayoría de las veces se considera una circunstancia inocua que no compromete la visión y que desaparece según la iluminación de los lugares donde nos encontremos.

Distinta situación se presenta cuando las moscas volantes dan lugar a hemorragias o desgarros en el ojo. Ante este tipo de circunstancias, lo más recomendable es realizar un tratamiento láser para evitar un desprendimiento de retina, una anomalía urgente y que requiere, por tanto, una intervención inmediata.

Por ello, otra recomendación es que a partir de los 40 años las personas se realicen una exploración visual con el fin de detectar cuerpos flotantes que supongan riesgos altos para nuestra salud visual, una edad en la que generalmente ya se pueden esbozar las primeras señales o síntomas de ello.

Recuerda: habitualmente, las moscas volantes son una circunstancia inocua y hasta natural, a menos que los cuerpos flotantes ganen densidad, obstaculicen la visión y no tengan movimiento. En ese caso, lo más recomendable es consultar a nuestro especialista.

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