Clínica Baviera
Llama gratis
900 180 100

El blog de la Oftalmología

Uveítis posterior: diagnóstico y tratamiento

Lo que se conoce como uveítis posterior es, en realidad, una inflamación de la úvea, que es la capa intermedia entre la esclerótica y la retina y que suministra la mayor parte del flujo sanguíneo a esta última. Se denomina posterior para diferenciarla de otro tipo de uveítis, que es la que afecta a la parte anterior de la úvea. Asimismo, cuando la uveítis se desarrolla en toda la zona, el término médico que se emplea es el de panuveítis. 

Aunque en un buen número de casos la uveítis posterior es causada por una infección, a veces no es tan fácil determinar el origen de esta anomalía visual, que puede dañar seriamente la salud visual debido a que la úvea es una capa que contiene muchos vasos sanguíneos y que nutre a otros órganos oculares.

New Call-to-action

Diagnóstico de la uveítis posterior

Como todas las anomalías visuales de origen infeccioso, es importante identificar los principales síntomas de la uveítis posterior para que sean tratados de forma precisa, evitando al mismo tiempo otras posibles complicaciones más graves. 

De hecho, uno de los problemas de la uveítis posterior es que, en muchos casos, se trata de una enfermedad asintomática durante los primeros estadios de la misma. Debido a esto, es importante acudir al oftalmólogo con frecuencia, puesto que mediante el uso de herramientas de diagnóstico avanzadas, podrá ver el interior del ojo del paciente y determinar si se puede estar ante un caso o no de uveítis.

Hombre con ojos azules durante exploración oftalmológica

Síntomas de la uveítis posterior

La uveítis posterior no provoca un dolor regular ni frecuente, pero sí que suele estar asociada a algunos síntomas que el paciente puede identificar con facilidad:

  • Las moscas volantes, también llamadas miodesopsias, son un síntoma claro de la infección que provoca la uveítis posterior. No obstante, no aparecen siempre en todos los pacientes ni lo hacen de la misma manera, aunque son un síntoma recurrente en los casos de uveítis posterior.
  • Disminución de la agudeza visual, especialmente para apreciar aquellos objetos que se encuentran a distancia media.

El oftalmólogo es la única persona con facultad para realizar un diagnóstico de la uveítis posterior. Para ello, se realiza un análisis a fondo con la intención de ver el interior del ojo y la superficie de la retina a través de la pupila. Lo más habitual es que se aprecien los vasos sanguíneos del ojo inflamados, y el interior de este un poco turbio, así como la superficie retiniana llena de manchas amarillas y blancas.

Tan pronto como se haya diagnosticado la uveítis posterior, se deberá realizar un examen etiológico, el cual nos permitirá saber con certeza si el origen de la infección es bacteriano, parasitario o vírico.

Tratamientos de la uveítis posterior

No tratar a tiempo una uveítis posterior podría generar otros problemas visuales más graves, como por ejemplo cataratas, la presencia de líquido dentro de la retina, desprendimiento de retina, glaucoma, o incluso la pérdida de visión en el ojo u ojos afectados.

Los tratamientos de esta enfermedad se centran básicamente en atacar el origen de la infección que ha dado lugar a la uveítis posterior. De ahí la importancia de un examen etiológico oportuno y acertado.

Por ejemplo, en el caso de que el origen de la infección sea bacteriano, se suelen recomendar antibióticos y, en el caso de que haya hinchazón, algún antiinflamatorio. Este tratamiento puede ir acompañado de corticoides, gotas oftálmicas que dilatan la pupila para aliviar el dolor y, en algunos casos, el uso de gafas de sol que protejan la zona ocular mientras dure el tratamiento.

En cualquier caso, el tratamiento deberá ser siempre prescrito por un oftalmólogo, y el paciente nunca deberá automedicarse ni autodiagnosticarse. Debido a que la uveítis posterior tendrá un tratamiento diferente según el origen que cause el problema, el diagnóstico acertado es una fase crucial previa al tratamiento.

Factores de riesgo

Aunque cualquier persona tiene riesgo de poder padecer uveítis posterior, existen algunos patrones que suelen darse en muchos de los pacientes diagnosticados, lo que hace que las personas que estén dentro de los siguientes grupos tengan mayor probabilidad de llegar a padecer uveítis en alguna de sus formas. 

  • Personas con familiares que hayan padecido uveítis: Se cree que existe un factor genético que hace que determinadas personas tengan mayor facilidad que otras a la hora de presentar uveítis, ya que suele ser una enfermedad habitual en las mismas familias. 
  • Personas que están en contacto con animales: Tanto si se trata de animales salvajes como domésticos. Los animales pueden ser focos de transmisión de algunas enfermedades infecciosas (por ejemplo la toxoplasmosis). Debido a esto, las personas que están en contacto con animales deberán extremar las precauciones y la higiene después del contacto con los mismos. 
  • Personas con un sistema inmunológico deprimido: Puede deberse a distintas causas, como por ejemplo una edad avanzada o enfermos de VIH u otras enfermedades que puedan deprimir el sistema inmunitario. Esto hace que sean más sensibles a cualquier tipo de infección, lo que puede favorecer la aparición de una uveítis posterior. 

Pertenecer a alguno o varios de estos grupos no implica en ningún caso que se tenga o se vaya a tener un problema de uveítis. Sin embargo, sí que es importante que estas personas lleven a cabo revisiones oftalmológicas de forma regular o siguiendo las indicaciones de su médico de cabecera, ya que, en el caso de que se llegase a producir un posible caso de uveítis, será la mejor forma de diagnosticarla de forma temprana.

Fuente:

Sociedad Española de Medicina Interna – Aproximación diagnóstica a la uveítis

New Call-to-action

1 Comentario

  1. 11 de diciembre de 201702:55
    dijo:

    alimentacion adecuada

Escribe un comentario