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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Agudeza visual: ¿qué es?

La agudeza visual es la capacidad del paciente de percibir y diferenciar dos objetos separados por un ángulo determinado. Es una medida esencial para evaluar el estado de la salud visual y de la visión de un paciente, por eso el médico especialista en oftalmología debe valorarla en la primera consulta preoperatoria cuando determina si una persona es candidata o no a la cirugía refractiva láser para corregir sus problemas visuales y decir adiós a las gafas y lentillas.

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¿Por qué es importante la agudeza visual?

La agudeza visual es muy importante en tareas como la conducción, donde el tiempo de reacción desde que se detecta el obstáculo en la vía hasta que se actúa para evitar el impacto debe reducirse al máximo. Por esta razón, es preciso tener una agudeza visual mínima para poder obtener o, en su caso, renovar el permiso de conducir. Así, la legislación actual exige una agudeza visual de 0,5 con ambos ojos (agudeza visual binocular, que es el valor medido con los dos ojos abiertos al mismo tiempo). En los conductores profesionales esta exigencia de capacidad ocular se eleva a 0,8.

La agudeza visual es muy relevante en otros aspectos de nuestra vida, como el aprendizaje, el desarrollo de actividades físicas como el deporte o las relaciones sociales.

 

 

¿De qué factores depende la agudeza visual?

La agudeza visual “clínicamente normal” se sitúa en la unidad (AV=1,0 o 20/20) y no depende exclusivamente de las estructuras del sistema ocular (córnea, cristalino, retina…), sino que también depende de otras variables fisiológicas como del estado de la vía óptica (nervio óptico) y del estado de la corteza visual (la parte del cerebro donde llegan los estímulos procedentes de los ojos). Por lo tanto, no podemos decir que la agudeza visual mide “la visión o la vista”, ya que este es un proceso mucho más amplio por el que se percibe e integra la información que llega a través de las vías visuales, se analiza y se compara con otras imágenes y experiencias previas.

Así, la agudeza visual depende de:

1. Factores físicos:

Sala y condiciones en las que se realiza la medición

Procedimiento que se utiliza para realizarla (optotipos).

Características del ojo del paciente (tamaño, estado de diferentes partes del ojo (córnea, cristalino, retina…) o existencia de posibles aberraciones ópticas).

2. Factores fisiológicos.

Entre los factores fisiológicos de los que depende la agudeza visual, destacaremos la edad del paciente. Habitualmente, la agudeza visual al nacer es muy baja y mejora con el paso del tiempo hasta que se estabiliza. A partir de los 40 ó 45 años, tiende a decrecer de nuevo.

También se deben tener en cuenta otras variables o factores, como la toma de ciertos medicamentos, si la persona lleva gafas o lentes de contacto por tener un problema refractivo (miopía, hipermetropía y/o astigmatismo) o la presencia de determinadas enfermedades oculares (como el glaucoma o algún problema de retina) o patologías sistémicas que también afectan a la vista (como la diabetes), llegando a provocar pérdida de visión.

3. Factores psicológicos.

Como la fatiga física o psíquica o la motivación o el aburrimiento que padezca el paciente, especialmente cuando la medición de la agudeza visual se realiza en niños.

¿Cómo se mide la agudeza visual?

El descubrimiento de este concepto data del siglo XIX, gracias a los estudios de un reconocido médico francés llamado Ferdinand Monoyer. Es a él a quien debemos la tabla de optotipos (tabla optométrica) que sirve para evaluar o medir nuestra agudeza visual.

Gafas negras enfocando tres optotipos

La agudeza visual se puede medir mediante una escala decimal (en la que 1,0 corresponde a una persona que alcanza el 100% de agudeza visual -agudeza visual normal- y un 0,1 a una que alcanza el 10%) o mediante la escala de Snellen (en la que 20/20 corresponde a una persona que alcanza el 100% de la agudeza visual y 20/40 a un paciente que alcanza el 50%).

Para la medición de esta capacidad se emplean varios tests ópticos:

  • Prueba E. Es una placa con la letra E en mayúscula e impresa en diversos tamaños y orientaciones.
  • Test de Snellen. Consiste en filas de letras decrecientes. Cuantas más letras podamos leer e identificar, mejor será nuestra capacidad de visión.
  • Test de Landolt. Se presentan una serie de anillos en los que se debe identificar dónde se produce una discontinuidad: derecha, izquierda, parte superior… Su uso es habitual en pacientes que no saben leer o que tienen problemas como la dislexia.
  • Test de Lea. Este test está especialmente concebido para niños pequeños que desconocen las letras y que, por lo tanto, necesitan un procedimiento alternativo de medición. Se emplean figuras geométricas y dibujos de manzanas, casas o pájaros.

 

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