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Riesgos oculares en el trabajo

Actualmente, en el ámbito laboral, muchas personas padecen o han padecido algún trastorno oftalmológico provocado por las actividades que desempeñan dentro de su profesión. Los problemas más habituales, además del síndrome del ojo seco, que suele estar relacionado con el abuso de las lentes de contacto o con el exceso de horas delante de la pantalla del ordenador, son las quemaduras, los traumatismos o la introducción de cuerpos extraños en los ojos. En cualquier caso, los riesgos oculares en el trabajo son variados, y es importante conocer una serie de consejos que nos ayuden a prevenirlos en la medida de lo posible. 

Riesgos oculares frecuentes en el trabajo

Hasta un 90% de las lesiones en los ojos en el ámbito laboral pueden prevenirse usando la protección adecuada cuando se manipula alguna maquinaria o se desarrollan actividades que puedan conllevar lesiones o trastornos oculares. En este sentido, es especialmente importante valorar los riesgos oculares en el trabajo provocados por el vuelo súbito de objetos, la exposición a productos químicos o radiación, así como la combinación de cualquiera de estos elementos con otros peligros adicionales.

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Prevención de riesgos oculares en entornos especialmente peligrosos

La protección ocular es obligatoria en muchos lugares de trabajo para salvaguardar a los trabajadores contra peligros de varios tipos. Algunos de los más comunes son los siguientes:

  • Riesgos mecánicos (impactos, polvo, etc.).
  • Riesgos químicos (salpicaduras de productos químicos).
  • Riesgos asociados a la presencia de radiación (luz infrarroja, luz ultravioleta, etc.).
  • Riesgos térmicos (líquidos calientes, llamas, etc.). 
  • Riesgos eléctricos (contacto directo)

Las lesiones oculares pueden llevar a la pérdida de visión, la incapacitación o incluso la ceguera en los casos más graves. Estos riesgos se pueden reducir y evitar mediante el uso del equipo apropiado para la protección ocular, que debe combinar la comodidad, la seguridad y la buena ventilación para garantizar que se hará un uso correcto del equipo de protección en cuestión. 

Protección contra los riesgos oculares en el trabajo

Básicamente existen dos tipos de protección ocular: 

  • Gafas de protección: Que pueden ser tanto de montura universal como de montura integral.
  • Pantallas de protección: Pueden ser de muchos tipos, desde faciales a manuales, así como faciales integrales o faciales montadas, entre otras.

Riesgos oculares en el trabajo frente a una pantalla

En la actualidad, una gran parte de la actividad laboral se desarrolla frente a las pantallas de los ordenadores. En este tipo de trabajos, el trastorno visual más habitual es el síndrome del ojo seco que consiste en una insuficiencia crónica en la lubricación y humectación del ojo. 

Los síntomas más comunes del síndrome del ojo seco son una sensación persistente de sequedad, pinchazo y quemazón en los ojos. Algunas personas tienen, además, sensación de cuerpo extraño u ojos llorosos debido a que la sequedad excesiva de los ojos sobreestimula el componente acuoso de la lágrima, disminuyendo la calidad de la misma.

Algunos consejos generales que se pueden seguir para evitar el síndrome del ojo seco son los siguientes:

  • Hacer una pausa de cinco minutos por cada hora de exposición a la pantalla del ordenador.
  • Evitar los destellos y reflejos en la pantalla del ordenador.
  • Colocar la pantalla del ordenador a una distancia adecuada.Lo óptimo es que esté a una distancia de entre 50 y 60 centímetros aproximadamente.
  • Asegurarse de que se trabaja con una luz apropiada. Esto implica ubicar la zona de trabajo preferiblemente frente a una ventana, para aprovechar la luz natural. 
  • Hacer un uso limitado tanto de la calefacción como del aire acondicionado, ya que ambos secan el ambiente y propician la aparición del ojo seco. 
  • Si es necesario, utilizar una luz ambiental y otra de trabajo para evitar las sombras.
  • Si es necesario, utilizar colirios y lágrimas artificiales para complementar la lubricación natural del ojo. 

Agentes patógenos y entorno laboral

A raíz de la crisis generada por la pandemia del coronavirus COVID-19, se hace evidente que otros de los riesgos oculares en el trabajo son todos aquellos derivados de la presencia de agentes patógenos. Es decir, aquellos causados por la posible infección de virus o bacterias presentes en el entorno laboral y que son especialmente frecuentes en los espacios cerrados y donde se concentra un número de personas elevado.

Las infecciones oculares por agentes patógenos en el trabajo son muy comunes debido a las siguientes causas:

  • Son lugares en donde se pasa mucho tiempo en contacto con otras personas. 
  • El número de personas que suele concentrarse en estos espacios es elevado. 
  • El espacio existente entre personas no siempre supera los 2 metros de distancia entre un puesto y otro.
  • En muchos casos, son espacios cerrados que permiten una alta concentración de la carga patógena. 
  • Existe un contacto directo con muchos elementos que permiten el contagio (mesas, teclados y ratones de ordenador, pomos de puertas, instalaciones de servicios y cafetería, etc.).

Debido a esto, las infecciones que se producen por contagios en el entorno laboral son bastante frecuentes. En el caso de las infecciones oculares, una de las más frecuentes a este respecto es la conjuntivitis. Sin embargo, también suelen ser muy comunes las enfermedades de tipo respiratorio, como pueden ser los catarros o distintos tipos de gripe. 

Prevención de infecciones en el entorno laboral 

Algunas de las medidas que se recomienda seguir para evitar la propagación de agentes patógenos en entornos laborales son las siguientes:

  • Ventilar los espacios cerrados con frecuencia y utilizar depuradores de aire.
  • Garantizar la distancia mínima de 2 metros entre cada puesto de trabajo (por ejemplo, en el caso de despachos compartidos). 
  • Limitar el contacto físico entre personas (por ejemplo, evitar saludar con la mano o dando dos besos). 
  • Limitar los obstáculos físicos que requieran el contacto con superficies (pomos de puertas, botones de ascensor, etc.). 
  • Evitar compartir recursos y material con otros empleados (por ejemplo, que cada trabajador cuente con su propio ordenador). 
  • Realizar una limpieza diaria y con productos desinfectantes de todas las instalaciones del lugar de trabajo (con especial énfasis en aquellas superficies que estén en contacto directo con las manos). 
  • Educar a los empleados en medidas de limpieza para reducir los posibles contagios (toser y estornudar en el codo o brazo en lugar de hacerlo en la mano, lavarse las manos con frecuencia y siempre que se utiliza el servicio, etc.). 
  • Fomentar el teletrabajo siempre que sea posible (especialmente en el caso de empleados que puedan mostrar síntomas de estar en un proceso catarral o gripal). 
  • Si fuera necesario, usar mascarillas y otros equipos de protección personal para limitar posibles contagios en el entorno laboral. 

Además, también hay que tener en cuenta que cada lugar de trabajo presenta características particulares. No será lo mismo trabajar en una oficina que hacerlo, por ejemplo, en una clínica, un restaurante, una fábrica o al aire libre. En cada caso, se recomienda implementar medidas propias adecuadas a cada situación, lo que permitirá reducir aún más los posibles contagios e infecciones que puedan llegar a tener lugar en los entornos de trabajo. 

Fuente:

Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Refractiva – Recomendaciones para la atención a pacientes oftalmológicos en relación con emergencias COVID-19

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