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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Consejos para limpiar tu estuche de lentillas

Un reciente estudio elaborado por el Journal of The College of Optometrist, con sede en el Reino Unido, concluyó que el 34% de los artículos usados por un grupo de pacientes para guardar sus lentillas contenían altos niveles de gérmenes.

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El sitio en el que principalmente se almacenan estos microorganismos es en el estuche de lentillas, que es el utensilio que usamos a diario para transportarlas de un lugar a otro o simplemente para guardarlas.

Estuche de lentillas, pinzas y bote

¿Por qué es importante limpiar bien las lentillas?

A diferencia de las gafas, las lentillas son objetos que entran en contacto directo con la superficie del ojo e incluso se adaptan a su forma, lo cual hace que su efecto de corrección visual sea mucho más eficaz.

Sin embargo, esto supone enormes desafíos para quienes las usan, sobre todo en lo que tiene ver con la higiene de las lentillas y de los complementos que entran en contacto con ellas, principalmente del estuche en el que las transportamos.

Unas lentillas sin la higiene adecuada son el caldo de cultivo perfecto para la aparición de numerosas bacterias, virus y otros microorganismos que puedan dar lugar a serias enfermedades que afecten nuestra visión.

De ahí que resulte tan importante seguir una serie de pautas para la limpieza diaria de las lentillas, más allá de si éstas son desechables o permanentes, duras o blandas, o si han sido recetadas con un fin específico. En este caso es igual.

Algunas claves para limpiar tu estuche de lentillas

Para garantizar una buena limpieza de nuestras lentillas, es necesario empezar por el lugar en el que las transportamos, que en este caso es el estuche. Repasemos algunos consejos útiles al respecto:

  1. Lava bien tus manos y, tan pronto como lo hayas hecho, evita que entren en contacto con cualquier tipo de loción, crema o aceite que pueda impregnarse en el estuche de tus lentillas.
  2. Saca las lentillas del estuche y ponlas en un lugar seguro. Después tira cualquier tipo de residuo de solución que quede en el estuche y asegúrate de que no hay en él ningún objeto o artículo extraño.
  3. Enjuaga el estuche con agua caliente. Cuanta mayor sea su temperatura, mayores serán las probabilidades de destruir las bacterias o virus que hayan podido estar incubándose en su interior.
  4. Con un cepillo de dientes limpio y nuevo, lava el interior del estuche y su cubierta. Utiliza jabón líquido y agua caliente. La cantidad de jabón no debe ser excesiva, pues ten en cuenta que cuanto más apliques mayor será el tiempo que tardarás en retirarlo. Lo más importante en este paso es que el jabón llegue a todas las zonas del estuche. Para lograrlo, puedes fregarlo de arriba abajo y por dentro y por fuera repitiendo la maniobra varias veces.
  5. Enjuaga el estuche asegurándote de que no queda ningún resto de jabón líquido en su interior ni en su cubierta.
  6. Finalmente, seca el estuche con un paño que no tenga pelusa. Si quedan residuos de agua, ponlo al aire libre durante un corto rato antes de llenarlo con la solución de almacenamiento. Una vez estén secos del todo, ya puedes poner otra vez tus lentillas y llevaras donde quieras.

Recuerda: la limpieza del estuche de lentillas es tan importante como la higiene de las propias lentillas que realizamos a diario. Los dos ejercicios deben ir de la mano para evitar enfermedades bacterianas o víricas en la zona ocular.

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