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Heterocromía del iris: ¿tienes un ojo de cada color?

Seguramente el concepto heterocromía del iris –un ojo de cada color– llevará a muchos a recordar al ya fallecido David Bowie. El cantante británico se distinguía, además de por su peculiar aspecto, por tener un ojo verde y otro marrón. No obstante, nada más lejos de la realidad puesto que el intérprete tenía ambos ojos del mismo color y su presunta heterocromía era tan solo un efecto provocado por una pupila más dilatada que la otra (anisocoria) ocasionada, al parecer, por un traumatismo

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De cualquier modo, la gran mayoría de personas tienen los dos ojos del mismo color, ya sean marrones (que es el porcentaje mayoritario), azules o verdes.  Son muy pocas personas en el mundo las que presentan esta condición, puesto que se trata de un fenómeno extremadamente raro. Pero existe y, como hemos visto,  tiene una denominación específica: heterocromía del iris.

La heterocromía del iris también origina tonalidades distintas dentro del mismo ojo (heterocromía iridis o parcial).

Lo cierto es que tener un ojo de cada color no es muy frecuente en los seres humanos, pero sí en perros, gatos y caballos.

El color de los ojos está definido por el iris

El iris es la membrana que se encuentra situada entre la córnea y el cristalino cuya principal función es regular la cantidad de luz que llega a la retina. Pero también es la parte del ojo que determina su color, el cual dependerá de la cantidad y coloración de los melanocitos, que son las células que contienen un pigmento llamado melanina.

El hecho es que si los melancitos se concentran en la superficie posterior del iris, el ojo tendrá colores más claros: azul o verde. Mientras que si se distribuyen por todo el iris, su tonalidad será más oscura, de un color tirando a marrón o negro.

¿Qué es lo que causa la heterocromía del iris?

Lo más común es que la heterocromía afecte a los ojos, pero también puede apreciarse en la piel o en el cabello. Esta diversidad de colores se debe a unas células llamadas melanocitos, que están presentes en el iris. Éstas contienen, a su vez, un pigmento denominado melanina.

Gato con un ojo azul y otro verde

Todos sabemos que la herencia genética determina el color de nuestros ojos, pero lo que muchos ignoramos es que este aspecto también depende de la forma de distribución de la melanina en el iris.

Así, los bebés suelen tener definido el color de los ojos desde el mismo momento de nacer, pero habremos de esperar hasta que las células responsables de producir la melanina hayan madurado para apreciar con nitidez este color. Este es un proceso que suele concluir en torno a los seis meses y a veces llegan sorpresas como la heterocromía del iris.

En concreto, se establecen diferentes tipologías de heterocromía en el iris, dado que ésta puede ser tanto total como parcial.

  • Heterocromía iridium o completa. Se llama así cuando los iris de los ojos difieren entre sí.
  • Heterocromía iridis o parcial. La persona tiene dos tonalidades diferentes dentro del iris de un mismo ojo.

La heterocromía suele ser de nacimiento y es raro que la desarrollemos con posterioridad. Sin embargo, no es del todo imposible en ciertos casos. Es decir, puede tener un carácter adquirido:

  • Es posible que se deba a un caso de siderosis o hemosiderosis donde se producen depósitos de hierro en el iris.
  • La uveítis heterocrómica de Fuchs es una inflamación poco frecuente de la cámara anterior del ojo.
  • También esa heterocromía adquirida puede ser consecuencia de una hemorragia ocular.
  • El síndrome de Waardenburg, asimismo, puede comportar este efecto.
  • Se vincula la heterocromía a ciertos medicamentos que se emplean para tratar un glaucoma. Por lo tanto, no se descarta que un fármaco sea el responsable de este ‘original’ efecto secundario.
  • La heterocromía puede derivar de un caso de neurofibromatosis donde el iris del ojo afectado se oscurece.

Ojo verde maquillado

¿Es peligrosa la heterocromía?

Normalmente no. Sea congénita o adquirida, este trastorno solo tiene consecuencias de carácter estético, ya que el hecho de tener un ojo de cada color o presentar diferentes tonalidades en el mismo ojo no suele suponer una pérdida de la calidad de la visión, ni tampoco acarrea alteraciones visuales de ningún tipo.

Por supuesto, se aconseja acudir a la consulta de un oftalmólogo para que éste valore la heterocromía.

Como  hemos visto, el color de nuestros ojos viene determinado por el iris y es invariable. Por ello, si en algún momento nos apetece lucir unos ojos de un color diferente tendremos que recurrir a las lentes de contacto de color. Se trata de un opción muy utilizada entre aquellas personas a las que les gusta transformar su aspecto físico de vez en cuando.

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