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El blog de la Oftalmología

Qué es el nistagmus

El nistagmo o nistagmus es un tipo de estrabismo que se manifiesta en el movimiento involuntario, rápido, constante y repetitivo de los ojos.

El nistagmus es una enfermedad oftalmológica poco común entre la población, pero dado que las limitaciones visuales que provoca pueden llegar a ser severas, es necesario que sea tratado desde su diagnóstico.

Es importante no confundir el nistagmus con el blefaroespasmo, que es un temblor involuntario del párpado.

Causas

Las causas de este problema dependerán del tipo de nistagmus del que se hable.

Existen dos tipos de nistagmus según el factor que los haya provocado:

  • Nistagmus congénito o infantil. Es el más común y los síntomas comienzan a manifestarse poco después del nacimiento en bebés. Puede deberse a dificultades sensoriales, a factores neurológicos o a otros trastornos, como el albinismo.
  • Nistagmus adquirido. Se asocia a enfermedades que aparecen durante la vida del paciente, como un accidente cerebrovascular, tumores cerebrales, una lesión cerebral, la aniridia (ausencia de iris), un traumatismo craneal, trastornos del oído interno, esclerosis múltiple, el llamado síndrome de Wallenberg… Otra posible causa de aparición de este tipo de nistagmo adquirido es el consumo de ciertos medicamentos, drogas o alcohol.

Otro caso de nistagmus adquirido es el denominado “nistagmus de los mineros”. En España el nistagmus está reconocido como una enfermedad profesional en el caso de las personas que trabajan en la mina y se considera que está provocado por las malas condiciones de iluminación, por los cambios bruscos de luz a oscuridad y a la inversa, por la posición durante el trabajo, por la intoxicación por gases e, incluso, por el estrés.

  • Nistagmus idiopático. Sus causas son desconocidas.

Síntomas

El principal síntoma del nistagmus es el movimiento involuntario de los ojos, que puede ser horizontal, vertical, rotatorio o tener componentes en los tres ejes. Otras señales que indican esta enfermedad ocular pueden ser: sensibilidad a la luz, mareos, dificultad para ver en la oscuridad, problemas de visión, inclinaciones de cabeza (tortícolis) o, cuando el nistagmus aparece en personas que se encuentran en la edad adulta, percepción de que los objetos dan vueltas o tiemblan (oscilopsia).

En el caso de los niños que presentan nistagmus congénito, el movimiento constante de los ojos impide que la imagen llegue nítida a la retina. Esta circunstancia, por tanto, altera el desarrollo normal del ojo del paciente desde los primeros meses de vida y puede provocar importantes problemas de visión.

Ojo azul con destellos amarillos

Tipos de nistagmus

Además de por sus causas, podemos hablar de diferentes tipos de nistagmo en función de cómo es el movimiento de los ojos:

  • Nistagmo horizontal. El movimiento se efectúa de lado a lado. Es el más frecuente.
  • Nistagmo vertical. El movimiento se produce de arriba a abajo.
  • Nistagmo rotatorio o circular. El movimiento es de giro en uno u otro sentido.

El movimiento puede tener distintas características de intensidad, amplitud y frecuencia y, por lo general, afecta a ambos ojos.

Cuál es su tratamiento

A la hora de abordar el tratamiento del nistagmo es necesario tener en cuenta dos elementos:

  • Por un lado, que resulta fundamental valorar la situación del paciente para optar por un tratamiento u otro. En este punto, podemos destacar la aparición de modernas técnicas de registro que facilitan mucho el diagnóstico a través de videoculografía y videonistagmografía, que permiten valorar los movimientos de los ojos en los tres ejes del espacio, teniendo en cuenta otros factores como la velocidad y la amplitud del movimiento. Para ello se emplea una imagen monitorizada por ordenador a través de dos cámaras de infrarrojos y  se requiere una cierta colaboración por parte del paciente, por lo que no puede aplicarse a niños muy pequeños de menos de 5 ó 6 años.
  • Por otro lado, que el nistagmus, al ser una enfermedad compleja, en la mayor parte de los casos, debe ser tratada por distintos especialistas: neurólogo, oftalmólogo, otorrino… El objetivo es descartar posibles lesiones en las diferentes partes del cuerpo que estén provocando los movimientos oculares.

El tratamiento suele estar orientado a la búsqueda de la mejor situación visual del paciente para conseguir la mejor visión posible y su mayor confort. Dependerá, por tanto, de la causa del problema:

  • Tratamiento de la causa subyacente. Por ejemplo, si el nistagmo se debe a la toma de un medicamento, deberá dejar de tomarse o si el paciente tiene cataratas, deberá ser sometido a cirugía por parte del especialista en oftalmología.
  • En concreto, si la causa del nistagmo es el consumo de ciertos medicamentos, drogas o alcohol, la solución pasará por abandonar estos hábitos o medicación y/o el reemplazo de estos medicamentos por otro fármaco que no provoque estos efectos.
  • Tratamiento de los problemas o enfermedades relacionadas con la vista a través del uso de gafas, cristales especiales o lentes de contacto.
  • Uso de medicamentos para mejorar y reducir los síntomas y que, además, controlan el movimiento involuntario.
  • Inyecciones de toxina botulínica, que también se utilizan para tratar otros tipos de estrabismo.
  • Cirugía. El tratamiento quirúrgico se suele aplicar en pacientes que, para reducir el movimiento de los ojos, orientan su mirada a un punto determinado, lo que llamamos posición de bloqueo, llegándose a producir tortícolis. Esta cirugía, que se realiza sobre los músculos oculares que se encargan de controlar los movimientos de los ojos, consiste en modificar la posición de los ojos para evitar esos giros de cabeza y, en ocasiones, para conseguir que, al mirar al frente, disminuya la intensidad del movimiento involuntario.

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