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El blog de la Oftalmología

Nistagmo: todo lo que necesitas saber al respecto

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El nistagmo o nistagmus es un tipo de estrabismo que se manifiesta con movimientos involuntarios de los ojos y que, en algunos casos, puede entrañar problemas severos para la salud del paciente. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber al respecto de este problema ocular, así como los tratamientos que existen disponibles para corregirlo. 

¿Qué es el nistagmo?

El nistagmo es una enfermedad oftalmológica que se caracteriza por el movimiento involuntario, rápido, constante y repetitivo de los ojos. Este movimiento dificulta la correcta fijación de la imagen por parte de los ojos, lo que hace que el nistagmo se considere un tipo de estrabismo. 

Hay que tener en cuenta que el nistagmo es una enfermedad oftalmológica poco común entre la población. Sin embargo, dado que las limitaciones visuales que provoca pueden llegar a ser importantes, es necesario que sea tratado desde su diagnóstico.

¿Es lo mismo el nistagmo que el blefaroespasmo?

Es importante remarcar que el nistagmo se caracteriza por el movimiento involuntario del ojo. Es decir, del globo ocular. En este sentido, hay que remarcar que no se debe confundir con el blefaroespasmo, que es un temblor involuntario del párpado, pero no del globo ocular. 

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¿Cuáles son las causas del nistagmus?

Las causas de este problema dependen del tipo de nistagmus que tenga el paciente. De esta forma, según el factor que lo haya provocado, existen dos tipos de nistagmo: 

Nistagmo congénito o infantil

Es el más común y los síntomas comienzan a manifestarse en bebés poco después del nacimiento. En este caso, el nistagmus puede deberse a dificultades sensoriales, a factores neurológicos o a otros trastornos como el albinismo.

Nistagmo adquirido

En este caso, el nistagmus se asocia a enfermedades que aparecen durante la vida del paciente, como un accidente cerebrovascular, tumores cerebrales, una lesión cerebral, la aniridia (ausencia de iris), un traumatismo craneal, trastornos del oído interno, esclerosis múltiple, el llamado síndrome de Wallenberg, etc. 

Otra posible causa de aparición de este tipo de nistagmo adquirido es el consumo de ciertos medicamentos, drogas o alcohol.

Finalmente, otro posible factor causante del nistagmus adquirido es el denominado “nistagmus de los mineros”. En España, el nistagmus está reconocido como una enfermedad profesional en el caso de las personas que trabajan en la mina, y se considera que está provocado por las malas condiciones de iluminación, por los cambios bruscos de luz a oscuridad y a la inversa, por la posición durante el trabajo, así como por la intoxicación por gases e, incluso, por el estrés.

¿Qué síntomas provoca el nistagmus?

El principal síntoma del nistagmus es el movimiento involuntario de los ojos, que puede ser horizontal, vertical, rotatorio o tener componentes en los tres ejes. 

Otras señales que pueden indicar la existencia de esta enfermedad son las siguientes: 

  • Sensibilidad a la luz.
  • Mareos.
  • Dificultad para ver en la oscuridad.
  • Problemas de visión.
  • Inclinaciones de cabeza (tortícolis). 
  • Percepción de que los objetos dan vueltas o tiemblan (oscilopsia).

En el caso de los niños que presentan nistagmus congénito, el movimiento constante de los ojos impide que la imagen llegue nítida a la retina. Esta circunstancia, por tanto, altera el desarrollo normal del ojo del paciente desde los primeros meses de vida y puede provocar importantes problemas de visión.

¿Qué tipos de nistagmus existen?

Además de por sus causas, podemos hablar de diferentes tipos de nistagmus en función de cómo es el movimiento de los ojos:

  • Nistagmo horizontal. El movimiento se efectúa de lado a lado. Es el más frecuente.
  • Nistagmo vertical. El movimiento se produce de arriba a abajo.
  • Nistagmo rotatorio o circular. El movimiento es de giro en uno u otro sentido.

El movimiento puede tener distintas características de intensidad, amplitud y frecuencia y, por lo general, afecta a ambos ojos.

¿Cómo se diagnostica el nistagmus?

A la hora de abordar el diagnóstico y tratamiento del nistagmo, es importante tener en cuenta varios factores que determinarán cómo llevarlo a cabo. 

  1. En primer lugar, resulta fundamental valorar la situación del paciente para optar por un tratamiento u otro. En este punto, podemos destacar la aparición de modernas técnicas de registro que facilitan mucho el diagnóstico a través de videoculografía y videonistagmografía, que permiten valorar los movimientos de los ojos en los tres ejes del espacio, teniendo en cuenta otros factores como la velocidad y la amplitud del movimiento. Para ello se emplea una imagen monitorizada por ordenador a través de dos cámaras de infrarrojos y  se requiere una cierta colaboración por parte del paciente, por lo que no puede aplicarse a niños muy pequeños de menos de 5 o 6 años.
  2. En segundo lugar, al ser una enfermedad compleja en la mayor parte de los casos, el nistagmus debe ser tratado por distintos especialistas: neurólogo, oftalmólogo, otorrino, etc. El objetivo es descartar posibles lesiones en las diferentes partes del cuerpo que estén provocando los movimientos oculares.

¿Cómo es el tratamiento del nistagmus?

Una vez que se ha diagnosticado, el tratamiento suele estar orientado a la búsqueda de la mejor situación visual del paciente para conseguir la mejor visión posible y su mayor confort. En consecuencia, el tratamiento dependerá tanto de la causa del problema como de la condición del propio paciente a la hora de poder aplicarlo. 

De este modo, podemos encontrar los siguientes tratamientos: 

  • Tratamiento de la causa subyacente. Por ejemplo, si el nistagmo se debe a la toma de un medicamento, deberá dejar de tomarlo. O, si el paciente tiene cataratas, deberá ser sometido a cirugía por parte del especialista en oftalmología.
  • Uso de gafas o lentes especiales. Tratamiento de los problemas o enfermedades relacionadas con la vista a través del uso de gafas, cristales especiales o lentes de contacto.
  • Tratamiento farmacológico. Uso de medicamentos para mejorar y reducir los síntomas. Estos fármacos , además, ayudan a controlar el movimiento involuntario.
  • Inyecciones de toxina botulínica. El uso de la toxina botulínica puede ayudar a controlar los movimientos involuntarios. Esta sustancia también se usa en el tratamiento de otros tipos de estrabismo.
  • Cirugía. El tratamiento quirúrgico se suele aplicar en pacientes que, para reducir el movimiento de los ojos, orientan su mirada a un punto determinado (denominado posición de bloqueo). Esto produce problemas adicionales, como la tortícolis. Esta cirugía, que se realiza sobre los músculos oculares que se encargan de controlar los movimientos de los ojos, consiste en modificar la posición de los ojos para evitar esos giros de cabeza y, en ocasiones, para conseguir que, al mirar al frente, disminuya la intensidad del movimiento involuntario.

En cualquier caso, el tratamiento del nistagmo siempre dependerá del caso particular de cada paciente y de la recomendación del médico que lo trate. 

Artículo revisado por el Dr. Carlos Laria, oftalmólogo de Clínica Baviera.

Fuentes

Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) – Nistagmus

Academia Americana de Oftalmología (AAO) – ¿Qué es un nistagmo?

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