Clínica Baviera
Llama gratis
900 180 100

Mundo Baviera

Cómo tratar los ojos llorosos en bebés

Los ojos llorosos en bebés suelen ser una de las consultas más comunes respecto a los niños pequeños en muchas consultas de pediatría y oftalmología.

Por lo general, los ojos llorosos de los bebés son la consecuencia de una obstrucción en los conductos nasolagrimales, que son los que dirigen la lágrima al interior de la nariz, donde se elimina de forma natural. En la mayoría de los casos, estos conductos se abren completamente a partir del año de vida de los bebés.

Sin embargo, en algunas ocasiones, es posible que esta apertura no se realice por completo, por lo que es importante estar atentos por si fuera necesario tomar medidas especiales para favorecer su apertura. 

New Call-to-action

Principales causas de los ojos llorosos en bebés

Los ojos llorosos en bebés se suelen deber a la consecuencia de la obstrucción de los conductos nasolagrimales. Estos conductos se sitúan en el extremo interior de la piel que rodea cada uno de los ojos (es decir, en el lado de cada ojo que está más cerca de la nariz) y están constituidos por una pequeña apertura seguida de un conducto que sirve para dirigir la lágrima al interior de la nariz, donde se elimina de forma natural. Esto permite que la lágrima del ojo se renueve de forma constante, lo que ayuda a su lubricación e higiene. 

Sin embargo, en los bebés, es muy habitual que este conducto nasolagrimal no se termine de desarrollar o abrir por completo hasta el bebé cumple el primer año de vida. Cuando esto sucede, la lágrima no puede evacuarse del ojo con normalidad, lo que provoca que su acumulación se presente como ojos llorosos en bebés que, además, puede producir exceso de legañas, acumulación de gérmenes, obstrucción del conducto nasolagrimal (lo que se suele presentar con un pequeño abultamiento en la zona), e incluso casos de conjuntivitis como consecuencia de la proliferación de gérmenes ante la incapacidad de evacuar la lágrima sobrante. 

Tratamiento de los ojos llorosos en bebés

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de tratar los ojos llorosos en bebés es conocer la causa del exceso de lágrima.

Debido a esto, es importante que sea un médico quien diagnostique la causa y recomiende el tratamiento más adecuado en cada situación. En este caso, preferiblemente debe ser un oftalmólogo pediátrico.

Habitualmente, el procedimiento que se suele seguir con los bebés de menos de un año que presentan el conducto nasolagrimal obstruido es el siguiente:

1. Masajes

En la mayoría de los casos, cuando la causa se deba a una obstrucción del conducto nasolagrimal, el médico recomendará realizar pequeños masajes en la zona superficial del conducto para facilitar su apertura y la evacuación natural de la lágrima.

Estos masajes se deberán realizar ejerciendo círculos con una ligera presión en la zona del conducto nasolagrimal (cerca de donde se apoyan las gafas en los adultos).

Estos masajes se realizarán entre 3 ó 4 veces al día, y facilitarán que el conducto nasolagrimal pueda absorber el exceso de lágrima y canalizarla hasta el interior de la nariz de forma natural. 

Por lo general, este problema no suele presentar mayores complicaciones en los bebés y, pasado el primer año, los ojos llorosos en bebés desaparecen por sí solos al completarse la apertura natural del conducto nasolagrimal.

2. Cirugía

En aquellos casos en los que no se produzca la apertura natural del conducto nasolagrimal después del primer año de vida, se puede realizar una pequeña intervención que permite dilatar el conducto de forma sencilla.

En estos casos, la intervención se lleva a cabo con anestesia general, y consiste en la introducción de una pequeña sonda por el conducto nasolagrimal para dilatarlo.

Después, se retira esta sonda y se espera a que el bebé despierte de la anestesia y se envía a casa el mismo día después de la intervención. 

Bebé llorando

Cuándo acudir al médico

Por lo general, será el mismo pediatra quien informará a los progenitores de la necesidad de estar atento a los ojos llorosos en bebés y sobre la necesidad de facilitar la evacuación de la lágrima mediante masajes en la zona.

Así mismo, será el mismo médico quien normalmente explique a los padres cómo realizar el masaje, ya que este procedimiento suele despertar dudas en los progenitores, especialmente cuando son primerizos. 

No obstante, si se observase que los ojos presentan acumulación de lágrima excesiva incluso con la aplicación de estos masajes y, sobre todo, si se apreciase un bulto en la zona del conducto nasolagrimal, es recomendable acudir al médico para que evalúe al bebé. En estos casos, suele ser habitual que el conducto nasolagrimal se haya obstruido, lo que causa la presencia del abultamiento en esta parte del mismo. En estas situaciones, especialmente, cuando los masajes no dan resultado, se recomienda acudir al médico para que pueda evaluar el estado de los ojos del bebé y aconsejar, si fuera necesario, un tratamiento diferente.

New Call-to-action

No hay comentarios

Todavía no hay comentarios.

Escribe un comentario