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El blog de la Oftalmología

Pingueculitis: principales causas y diagnóstico

Se denomina pingueculitis a la aparición de un tumor benigno que se forma en la superficie del ojo, concretamente en la conjuntiva que recubre la parte blanca del ojo. Su presencia no se revela inmediatamente. Pueden transcurrir varias semanas o meses antes de que tengamos constancia de ello. Por lo general, la primera vez que notamos su presencia es porque ya tenemos unos cuantos síntomas de molestia en la zona ocular que dificultan nuestra visión normal, lo que lleva al paciente a fijarse con mayor detenimiento en la zona y, en consecuencia, apreciar la presencia de la pingueculitis.

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¿Cómo detectar la pingueculitis y qué hacer?

Para que te hagas una idea más exacta de qué es la pingueculitis, lo primero que debes saber es que tiene el tamaño de un grano de arroz o una lenteja, y se presenta como una elevación de la zona de la conjuntiva, tomando aspecto de una zona rugosa. Suele tener color blanco, aunque en algunas ocasiones puede presentarse con una coloración amarillenta o ligeramente rojiza.

Este tumor, de naturaleza benigna, puede aparecer en adultos de cualquier edad y raza, aunque sí que es verdad que las personas mayores son más propensas a padecerlo. De hecho, la mayoría de los casos no se diagnostican antes de los 40 años, aunque también es cierto que puede darse en algunos pacientes jóvenes.

Los síntomas más comunes de la pingueculitis son la irritación en el ojo, la sequedad,  la reducción de la producción de lágrimas y también los ojos rojos. En efecto, este último problema viene producido porque los vasos sanguíneos quedan demasiado visibles, lo que acentúa que sean más visibles a simple vista.

Sin embargo, como bien decíamos antes, el principal síntoma de esta anomalía visual es la aparición de un punto blanco o amarillo sobre la conjuntiva. Es decir, justo en la unión entre la esclerótica (parte blanca del ojo) y la córnea (parte oscura del ojo). Su gravedad dependerá del nivel de afección de la pingueculitis y de cuánto tardemos en someternos a un tratamiento.

La pingueculitis es un trastorno de la conjuntiva del ojo que afecta sobre todo a personas de más de 40 años.

Causas más habituales de la pingueculitis

Cada caso es distinto y no todos los organismos reaccionan de la misma manera. No obstante, entre las principales causas de esta anomalía se suelen destacar las siguientes:

  • Exceso de exposición a la luz solar:

Las personas que pasan una buena parte del día al aire libre tienen más probabilidades de sufrir de pingueculitis, sobre todo si están sobreexpuestas a los rayos solares. De ahí la importancia de usar siempre gafas de sol que nos protejan, incluso durante los meses más fríos del año, ya que, aunque la radiación solar sea menor, se trata de una cantidad suficiente para poder favorecer la aparición de pingueculitis a causa de la incidencia a lo largo del tiempo.

  • Exposición al viento o a climas con mucha contaminación:

Sin embargo, aunque la radiación solar es uno de los elementos más comunes en la aparición de casos de pingueculitis, no es la única causa que puede desencadenarla. Una de las causas más recurrentes de la pingueculitis es el viento, la brisa que lleva residuos de polvo, o incluso los altos niveles de contaminación. Todos estos factores pueden favorecer la aparición de este tipo de tumoración.

  • Síndrome del ojo seco:

No todas las personas que sufren síndrome del ojo seco tienen forzosamente pingueculitis. Sin embargo, sí que es una circunstancia que favorece este tipo de anomalías. Esto se debe a que, al no contar el ojo con la lubricación adecuada, la conjuntiva se ve más dañada de lo habitual, lo que puede llegar a desencadenar la formación del tumor benigno.

¿Qué tratamiento se recomienda?

Al ser un tumor benigno, la pingueculitis no requiere ningún tratamiento especializado. Lo que sí se recomienda, es el uso de lágrimas artificiales para disminuir los efectos molestos que supone la presencia de este cuerpo en la zona del ojo. No obstante, en aquellos casos en los que la zona ocular se revela muy inflamada, generando problemas estéticos o incluso dificultad para apreciar los objetos, se puede iniciar un tratamiento con una serie de medicamentos antiinflamatorios que mitiguen los efectos de esta situación.

Por otro lado, algunos especialistas recomiendan la cirugía para aquellos casos en que la pingueculitis genere cambios estéticos severos. Sin embargo, debes tener en cuenta que este tipo de inflamaciones suelen volver a aparecer, por lo que la cirugía no siempre es garantía de la eliminación definitiva del problema.

Asimismo, es importante recordar que, cualquier decisión que se tome para solucionar o mitigar los efectos de la pingueculitis, deberá ser avalada previamente por un oftalmólogo, ya que será la persona adecuada para emitir un diagnóstico al respecto y para aconsejar al paciente qué tratamiento es el más recomendable en cada caso.

¿Cómo se puede prevenir la pingueculitis?

Como se ha podido ver, aunque no siempre es una garantía total de que se vaya a evitar este problema de los ojos, evitar ciertos hábitos y situaciones del día a día pueden favorecer mucho la prevención de la pingueculitis.

En este sentido, el principal consejo que se debe tener en cuenta a la hora de evitarla es el uso correcto de gafas de sol homologadas (preferiblemente adquiridas en una óptica), ya que estas nos protegerán tanto de los rayos solares (UVA y UVB) como del viento, así como de gran cantidad de partículas presentes en el mismo. De hecho, el uso de las gafas de sol debería ser común siempre que nos encontremos en un ambiente al aire libre, ya que se trata de la mejor forma de cuidar nuestros ojos en entornos y ambientes que puedan suponer un peligro para nuestra vista.

El segundo consejo que deberíamos tener en cuenta para evitar la pingueculitis es tratar el ojo seco. Es decir, evitar que nuestros ojos carezcan de la cantidad y calidad de lágrima necesaria para su correcta lubricación. En este sentido, es fundamental complementar la lágrima natural con lágrima artificial en aquellas personas que no tengan una buena lágrima natural, lo que se puede hacer con la administración habitual de lágrima artificial en forma de gotas en los ojos. La lágrima artificial se adquiere directamente en farmacias, y se puede utilizar tanto como sea necesario.

Finalmente, otra recomendación en relación a evitar la pingueculitis derivada del ojo seco, es que, aquellas personas que trabajan o pasan mucho tiempo con pantallas, utilicen gafas adecuadas para esta tarea. Actualmente, existen gafas de ver que filtran la denominada luz azul de las pantallas, la más dañina de las pantallas para nuestros ojos. Estas gafas ayudan a evitar que el ojo se resienta en exceso al pasar muchas horas delante del ordenador, lo que ayuda también a evitar que se seque en exceso. La combinación de este tipo de gafas delante de la pantalla, con la lágrima artificial, es la mejor forma de evitar el ojo seco y sus posibles efectos secundarios, como es la pingueculitis.

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