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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Mejorar la vista es posible: te damos las claves

Mejorar la vista, o al menos mantenerla en un óptimo estado durante muchos años, es bastante más fácil de lo que parece si no perdemos de vista los cuatro pilares básicos para mantener una buena salud general y visual: practicar ejercicio físico frecuentemente, llevar una buena alimentación, eliminar los hábitos perjudiciales y buscar apoyo médico para prevenir posibles enfermedades, detectarlas a tiempo y obtener el tratamiento más adecuado en el caso de que lleguen a producirse. En este post te vamos a dar la respuesta a la pregunta cómo mejorar la vista y te vamos a ayudar a minimizar los efectos del paso del tiempo sobre la misma, con una serie de consejos y factores de prevención.

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El poder del deporte

Practicar deporte con regularidad y siempre en consonancia a nuestra edad y estado de forma es básico para tener una buena salud integral, tanto mental como física y, por supuesto, también visual. Los beneficios del deporte son muchos y conocidos por casi todo, por lo que nos centraremos en aquellos que afectan directamente a la buena salud de nuestros ojos:

  • Regula la tensión arterial, lo que ayuda prevenir enfermedades como el glaucoma y complicaciones de la retina.
  • El deporte es muy eficaz para combatir el colesterol y muchas enfermedades cardiovasculares, que son dos grandes enemigos de la salud visual por el siguiente motivo: al interior del ojo llegan muchas arterias y venas que son muy finas, por lo que cualquier problema en el correcto fluido de la sangre por las mismas, por pequeño que sea, puede provocar una oclusión de consecuencias graves, como por ejemplo un edema macular.

La importancia de una alimentación equilibrada

Una correcta nutrición y una óptima salud visual ocular son dos conceptos que están directamente ligados. Una alimentación rica en vitaminas A, C y E y otros elementos como el Omega 3 es esencial para mantener nuestra vista en óptimo estado y frenar los perniciosos efectos que el paso del tiempo puede llegar a provocar en la calidad de la misma, como por ejemplo la enfermedad conocida como Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE).

Para acabar de mejorar nuestros hábitos alimentarios debemos disminuir el consumo de alimentos con grasas saturadas, muy presentes en productos como la bollería industrial y ciertos alimentos precocinados.

Pareja madura en la cocina

Nutrientes y vitaminas especialmente recomendables para la vista

Vitamina A

La vitamina A ayuda a la retina a funcionar correctamente. Esto es esencial para una buena visión y ayuda especialmente a evitar la ceguera nocturna. También se ha demostrado que la vitamina A contribuye a proteger el ojo de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y de las cataratas, dos enfermedades que suelen afectar a la población al alcanzar la tercera edad.

La vitamina A es fácil de encontrar en alimentos de origen animal como la leche, los huevos o el hígado, pero también en vegetales que contienen carotenoides. Los carotenoides son unos pigmentos de tonos rojizos y amarillos de origen natural que aparecen en algunas plantas, hongos y bacterias; nuestro cuerpo convierte los carotenoides en vitamina A. Podemos encontrarlos en frutas y vegetales de color naranja, verde o amarillo, como las zanahorias, los boniatos, las espinacas o el mango.

Vitamina C

La vitamina C en una fuente inagotable de salud. En el caso de los ojos, debemos tener en cuenta que , según confirman algunos estudios científicos, la vitamina C tiene un rol de gran importancia en la prevención de las cataratas. Recordemos que las cataratas no son otra cosa que la pérdida de la transparencia del cristalino.

La vitamina C se encuentra en las frutas cítricas como la naranja, las fresas y los arándanos y en verduras como el brócoli y los pimientos verdes.

Vitamina E

Al igual que las dos vitaminas de las que ya hemos hablado, la vitamina E es un antioxidante natural y está relacionada con la ralentización del proceso de oxidación del cuerpo.

Esto también ayuda a evitar o, al menos, a ralentizar el proceso de envejecimiento del ojo y con él el de las enfermedades asociadas a la edad. También hay estudios que apuntan a que la vitamina E puede ayudar a  prevenir las cataratas.

La mejor fuente de vitamina E son los frutos secos, los vegetales de hoja verde y algunos cereales sin refinar. Algunos de los elementos que más vitamina E aportan son las almendras, el azafrán y la soja, así como las espinacas. Los panes y pastas, si están hechos con harinas integrales, también pueden dar un buen aporte de esta vitamina.

Luteína

La luteína forma parte de la composición de la retina y del cristalino. Además, se piensa que protege al ojo de la oxidación que rompe los tejidos sanos. También protege la mácula del ojo –la parte del ojo responsable de la visión central– de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y que reduce la incidencia de cataratas.

Al igual que la vitamina A, la luteína es un pigmento natural. Se puede encontrar en las frutas de color amarillo y naranja, así como en vegetales de hoja verde oscura, especialmente en la espinaca, pero también en la col rizada, la berza y el brócoli. Es mejor tomar estos vegetales crudos o al dente, ya que una cocción larga hace hacer que se pierda la luteína. Finalmente, también se puede encontrar en la yema del huevo.

Ácidos grasos Omega-3

Los ácidos grasos Omega 3 también sirven para prevenir la DMAE, ya que están presentes en las células de la retina. Se recomienda aumentar la ingesta de estos ácidos grasos a las personas que sufren de ojo seco, ya que contribuyen a que nuestro cuerpo cree una mayor cantidad de lágrima y a que la calidad de esta sea mejor. Además, los ácido grasos Omega-3 tienen propiedades anti-inflamatorias que pueden ayudar a prevenir múltiples enfermedades.

La mejor fuente de Omega-3 son los pescados azules, como el salmón, pero también algunas semillas como las de lino o las de chía tienen un alto porcentaje de este ácido graso. También las nueces son ricas en Omega 3.

Selenio

El selenio es un mineral que ayuda al cuerpo a absorber los antioxidantes en general y la vitamina E en particular. Como ya hemos dicho anteriormente, esta vitamina ralentiza el proceso de envejecimiento del ojo y con él la evolución  de las enfermedades asociadas a la edad.

El selenio se encuentra de forma natural en el marisco, las nueces y el queso y en los cereales integrales, ya sea en forma de pan, arroz o pasta.

Zeaxantina

Al igual que la luteína, la zeaxanina forma parte de la composición del cristalino y la retina y protege al ojo de la oxidación y del daño que podría causarle la luz, pues actúa como un filtro. Por ese motivo, algunos estudios apuntan a que su consumo puede ayudar a prevenir las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, manteniendo nuestros ojos jóvenes.

La zeaxantina suele encontrarse en las mismas frutas y verduras en las que se localiza la luteína, por lo que las frutas de tonos dorados y los vegetales de hoja verde oscura serán una buena fuente de esta sustancia.

Zinc

El zinc es un mineral importante para el cuerpo humano, ya que ayuda a la absorción de antioxidantes que protegen el ojo, como por ejemplo la vitamina A.

Las ostras son una excelente fuente de zinc, pero no hace falta irse a un alimento tan exótico, muchos alimentos lo contienen: el queso, el yogur, la carne roja, las legumbres, los frutos secos, las semillas y los cereales integrales. Un yogurt desnatado, por ejemplo, contiene el 10% del zinc que necesita diariamente nuestro cuerpo.

Evitar el tabaco y el alcohol

El tabaco, además de ser un agente que aumenta extraordinariamente el riesgo de sufrir cáncer de pulmón, infartos y otras graves enfermedades, es el responsable de muchos problemas de la retina, por lo que afecta también a la visión.

Por lo tanto, si queremos mejorar nuestra vista debemos eliminar o reducir al mínimo tanto el consumo de tabaco como el de alcohol.

Hidratarnos correctamente

La hidratación también es también muy importante para dar respuesta a la pregunta cómo mejorar la vista, especialmente para mantener la flexibilidad de las diversas membranas intraoculares. En este sentido, es recomendable beber entre 6 y 8 vasos de agua al día.

Evitar los factores externos perjudiciales

En este ámbito te recomendamos seguir los siguientes consejos:

  • Mantente alejado de los alérgenos ambientales como el polvo o el polen.
  • Protégete con las gafas adecuadas al nadar en la piscina o en el mar.
  • Modera tu exposición al aire acondicionado y a la calefacción.
  • Evitar leer con luz demasiado tenue.
  • No te frotes los ojos de forma constante o compulsivamente.
  • Protégete del sol y de la nieve con las gafas adecuadas.
  • Descansa la vista. Además de dormir las horas necesarias (un mínimo de 8 al día), es importante dar un respiro a nuestros ojos, sobre todo si trabajamos habitualmente delante del ordenador. Se recomienda realizar pausas de, al menos, 5 minutos por cada hora de trabajo, despegando la vista de la pantalla y mirando al horizonte.

Chequearnos periódicamente la vista

No hay que esperar a notar algún tipo de problema en la vista para acudir al oftalmólogo. Aunque en apariencia todo marche bien, es importante que nos revisen la vista, sobre todo a partir de cierta edad, para detectar a tiempo posibles anomalías.

Por supuesto, si tenemos un defecto refractivo es muy importante realizarnos con frecuencia un test visual por parte de un especialista, ya sea para llevar nuestras gafas o lentillas siempre bien graduadas o para comprobar que, tras una cirugía refractiva que nos ha liberado de su uso, todo está en orden. Ganaremos en tranquilidad y calidad de vida.

 

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