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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Sabes cuántas veces parpadeamos al día?

Ni te imaginas cuántas veces parpademos al día. Lo cierto es que la función del parpadeo es básica para la salud de nuestros ojos y es una tarea que generalmente realizamos de forma inconsciente.

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Pero ¿cuántas veces parpadeamos al día?

A pesar de que indudablemente son muchas, no creas que no hemos contabilizado cuántas veces parpadeamos al día. De hecho, se estima que son precisos unos 15.000 parpadeos diarios para mantener el nivel de humedad que necesita la córnea para su óptimo estado.

Así, el parpadeo permite limpiar la superficie ocular de desechos y depósitos que se suelen acumular. También se eliminan diversas partículas que se adhieren al ojo.

Además, ayuda a mantener hidratado el ojo pues cada vez que lo hacemos extendemos la lágrima de forma homogénea. De esta manera, evitamos que éste se quede seco y, por lo tanto, padezcamos molestias.

También el parpadeo suministra nutrientes a las estructuras oculares dado que la córnea carece de vasos sanguíneos y ésta es la manera de aportárselos.

Mujer con los ojos cerrados

¿Y cuántas veces parpadeamos frente al ordenador?

No obstante, en ocasiones parece que nos olvidamos de parpadear, pues cuando estamos delante de un dispositivo electrónico la frecuencia se reduce a 5 veces por minuto. En cambio, mientras mantenemos una conversación con alguien lo hacemos 22 veces. También al leer desciende la frecuencia hasta las 15 ó 20 veces. Curiosamente se ha estudiado que este parpadeo coincide con las comas y los puntos empleados en el texto.

Dicho esto, parece obvio que las pantallas de nuestros dispositivos son una de las principales causas del síndrome del ojo seco (SOS). No en vano, el parpadeo se considera el mejor antídoto contra el mencionado síndrome. Se estima que este problema afecta a uno de cada cuatro adultos españoles.

A esto se añade que si se evapora la lágrima, las sales que ésta aporta se quedan en la superficie ocular. Has de saber que si estas sales (el sodio, el potasio y el magnesio) se concentran en dosis elevadas sin la presencia de agua, pueden dañar la superficie ocular.

Dicho problema no es baladí, pues genera múltiples molestias como irritación, fatiga ocular, sequedad y sensación de quemazón. Además, se ha convertido a día de hoy en la consulta más habitual que se plantea a los oftalmólogos.

Las pantallas digitales y el ojo seco

Es evidente que si reducimos el parpadeo nuestro ojo empezará a acusar la falta de hidratación y ello, por supuesto, esto acarrea consecuencias.

Para colmo, esa ausencia de parpadeo ocasiona que el ojo deje de hidratarse con esas lágrimas que lo protegían de virus y bacterias quedando a merced de irritaciones, alergias y conjuntivitis.

Actualmente, incluso los niños empiezan a presentar problemas vinculados a este síndrome debido a un uso intensivo de pantallas de móviles, tabletas y videojuegos.

¿Cómo mitigar los efectos del ojo seco?

Por suerte, existen una serie de pautas que pueden ayudarnos a parpadear más y, por lo tanto, lubricar convenientemente el ojo.

  • El empleo de lágrimas artificiales.
  • Descansos periódicos.
  • Una posición ergonómica frente al ordenador.
  • Un aparato humidificador para crear un microambiente húmedo mientras estamos frente a la pantalla.
  • Forzar el parpadeo de forma consciente con cierta frecuencia.

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