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El blog de la Oftalmología

Tapones lagrimales: ¿qué son?

Los tapones lagrimales son una de las alternativas de tratamiento para el síndrome del ojo seco, un problema visual producido por enfermedades o daños que afectan a la producción, composición o retención de la película lagrimal en la superficie ocular.

El objetivo de los tapones, que se colocan en el sistema de drenaje lagrimal del ojo, es la preservación de la película lagrimal (lágrimas) que, de esta forma, se mantiene en el sistema ocular aliviando la incomodidad de los pacientes, proporcionando una superficie óptica regular y previniendo el daño que el ojo seco puede producir en la córnea. Además, gracias a este tratamiento también se pueden producir mejorías en la agudeza visual y en el estado psicológico de los pacientes.

Existen diferentes tipos de tapones lagrimales:

  • Tapones lagrimales temporales. Suelen ser de colágeno o de silicona (el material determinará su duración) y es habitual que se coloquen para ver si el paciente tolera este tipo de tratamiento antes de usar los tapones permanentes.
  • Tapones lagrimales permanentes. Son implantes no reabsorbibles, generalmente fabricados con polietileno. En algunos casos, el paciente deberá seguir usando lágrimas artificiales y, según el tipo de tapón usado, este deberá ser cambiado. Además, el paciente deberá seguir realizándose periódicamente controles oftalmológicos que incluyan medición de la cantidad y de la calidad de la lágrima y revisiones de la superficie ocular para localizar posibles lesiones.

Primer plano ojo marrón de mujer canosa

En qué casos se utilizan

Los tapones lagrimales constituyen un método seguro y efectivo para tratar el ojo seco severo en pacientes que cumplen con los criterios adecuados. Se suelen emplear en pacientes en los que el uso frecuente de lágrimas artificiales se muestra insuficiente para paliar los síntomas del síndrome del ojo seco, especialmente en casos en los que esta enfermedad se presenta en forma moderada o severa. Es habitual que, antes de usar tapones permanentes de los puntos lagrimales, se empleen tapones temporales. Además, para evitar posibles efectos secundarios, como la epífora ocular o lagrimeo constante, no es habitual que se ocluyan los dos conductos lagrimales de cada ojo a la vez (inferior y superior), sino que se realiza de forma progresiva para controlar los posibles efectos nocivos.

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