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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Vuelve la miopía después de operarse: ¿puede ocurrir?

¿Vuelve la miopía después de operarse? La cirugía refractiva, tanto si es con la técnica láser como si se realiza con la implantación de una lente intraocular, corrige la graduación que tiene el paciente en el momento de la intervención. Por lo tanto, esas dioptrías ya no van a volver.

Sí se pueden dar pequeñas modificaciones o cambios en la graduación que sobrevengan a posteriori, los cuales pueden ser corregidos mediante pequeños retoques en la mayor parte de los casos.

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¿Puede haber cambios en la graduación después de la operación?

Uno de los requisitos para que un paciente pueda someterse a una intervención de cirugía refractiva es que el defecto se encuentre estable, es decir, la graduación no puede haber sufrido modificaciones desde hace, al menos, un año.

En la mayoría de pacientes con miopía, la graduación deja de aumentar alrededor de los 18 años, cuando se detiene el crecimiento. No obstante, puede haber pequeñas modificaciones en los siguientes casos:

  • Algunos pacientes con miopías altas pueden volver a tener alguna dioptría tras la operación en el caso de que el ojo continúe creciendo.
  • También puede aparecer alguna dioptría adicional en pacientes hipermétropes de más de 4 dioptrías.
  • Durante el embarazo, debido a los cambios hormonales, también se pueden producir cambios en la graduación. En la mayoría de casos, los cambios remiten tras dar a luz, volviendo la paciente a tener la misma graduación que antes. Por este motivo, es recomendable dejar pasar varios meses después de tener un hijo antes de someterse a una cirugía refractiva.

¿Es definitiva la cirugía refractiva?

Mediante la cirugía refractiva se corrige la graduación detectada en el paciente en el momento de operarse. Aunque, como hemos comentado, en algunos casos pueden producirse cambios que deben valorarse. Una posible solución es hacer pequeños retoques mediante otra intervención, lo que puede realizarse en la mayor parte de los casos.

Oftalmólogo y paciente durante una prueba

Lo que sí puede ocurrir es que, sobre todo con el paso de los años, el paciente presente otros problemas oculares que nada tienen que ver con la intervención de cirugía refractiva, como pueden ser  vista cansada o presbicia  o  cataratas.

Cabe señalar que el hecho de haberse operado de cirugía refractiva no impide a los pacientes usar gafas ni lentes de contacto para solucionar un problema sobrevenido, ni tampoco someterse a una nueva operación, por ejemplo de cataratas o de presbicia. Incluso, siempre que la córnea se encuentra en buen estado, puede volver a intervenirse con técnicas láser.

Cada vez más personas se operan de miopía para poder liberarse de tener que usar gafas o lentillas. Las ventajas son muchas: comodidad, mejoras estéticas, mayor calidad de visión… Además, los avances tecnológicos y la experiencia adquirida por los cirujanos tras décadas de uso de técnicas láser o implantación de lentes intraoculares hacen que, actualmente, los niveles de seguridad y de eficacia de este tipo de cirugías sean altísimos. De forma paralela, las molestias para el paciente y los tiempos de recuperación se han reducido al mínimo.

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