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El blog de la Oftalmología

Drusas papilares: síntomas y riesgos asociados

Con el nombre de drusas papilares se conocen a los depósitos amarillos localizados en un determinado punto de la retina (la papila), la cual es, recordemos, la zona más sensible a la luz de todo el globo ocular. Las proteínas grasas son su principal componente.

Existen varias posturas médicas sobre si las drusas son causa directa de enfermedades que afectan a la retina. Mientras unos especialistas consideran que sí que lo son, otros solo ven en ellas un posible factor de riesgo a la hora de desarrollar diferentes enfermedades.

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Diferencia entre las drusas papilares y las drusas maculares

No todas las drusas son iguales. Hasta la fecha, la medicina ha identificado dos clases de drusas en función de su localización en el ojo:

  • Por un lado están las drusas maculares, que son aquellas que se localizan en la retina, en concreto en una parte de este tejido que se conoce como mácula. Es uno de los trastornos más comunes y representa uno de los síntomas más conocidos de una enfermedad de la retina, la  DMAE o la degeneración macular asociada a la edad, que está asociada al proceso de envejecimiento.
  • Por otro lado se encuentran las drusas papilares, que son aquellas que se localizan en la papila, que es como se conoce a la parte  de la retina que está en contacto con el . Este tipo de drusas no están relacionadas con la edad y suelen aparecer en niños.

¿Por qué es importante reconocer las drusas papilares a tiempo?

La gran mayoría de los pacientes son asintomáticos a simple vista. Sin embargo, tras un examen oftalmológico más a fondo, cerca del 70% de ellos presentan alguna anomalía o defecto en el campo visual asociada a  la aparición de drusas papilares.

Bien es sabido que cuantos más años tenemos mayores probabilidades existen de desarrollar alguna enfermedad visual. Es un proceso natural irreversible ante el cual no podemos oponernos. Sin embargo, cuando hablamos de drusas papilares, la edad no es un factor determinante. Por eso,  es fundamental identificar a tiempo las distintas anomalías que puedan aquejar a nuestros ojos, y acudir al especialista ante cualquier síntoma. Solo así es posible detectar las drusas papilares o cualquier otro problema visual.

En el caso de las drusas papilares es importante detectarlas a tiempo si no queremos que se conviertan en causa directa de nuevas enfermedades oculares, como, por ejemplo, la pseudopapiledema, que se caracteriza por la elevación de la papila y que en ocasiones puede confundirse con el edema de papila, mucho más complejo.

Además, las drusas papilares pueden provocar otro tipo de complicaciones y afectar a la visión de manera más severa. De hecho, las drusas suelen aumentar de tamaño con el paso del tiempo, hasta que terminan por convertirse en un verdadero obstáculo para la visión.

Finalmente, conviene destacar que en la actualidad no existe ningún tipo de tratamiento específico para las drusas, ni para las papilares ni para las maculares. Una vez detectadas las drusas papilares, el especialista se encargará de realizar un seguimiento  periódico y de aconsejar el mejor procedimiento en función del caso.

Primer plano de ojo marrón

Síntomas de las drusas papilares

Como se ha comentado, la mayoría de las veces las drusas papilares solo pueden detectarse después de que se lleve a cabo un examen médico por parte del oftalmólogo que, gracias al uso de equipos especializados, puede llegar a ver la papila y las condiciones de esta en el paciente. Sin embargo, sí que es cierto que, en un número de casos muy elevado, los pacientes suelen presentar los siguientes síntomas previos a que se les diagnostique la presencia de drusas papilares:

  • Visión borrosa: Se trata de uno de los síntomas que pueden deberse a la presencia de drusas papilares. No obstante, también hay que tener en cuenta que se trata de un síntoma común a muchos problemas o enfermedades de la vista, por lo que no suele ser determinante en el caso de que se trate de un problema de drusas papilares.
  • Presencia de un espacio blanco o borroso en el centro de la visión: Por otro lado, otro de los síntomas que sí que suelen ser comunes a los pacientes que presentan un número importante de drusas papilares es la aparición de un espacio en el centro de la visión que se manifiesta como una zona en blanco o borrosa.
  • Pérdida de visión periférica: Se trata de nuevo de un síntoma común a varias enfermedades de la vista, pero que también se puede manifestar en el caso de que haya drusas papilares, especialmente si se localizan en la zona del nervio óptico.
  • Centelleo o tonos grisáceos de la visión: Estos síntomas se suelen manifestar cuando la presencia de drusas papilares se localiza de nuevo en el nervio óptico en lugar de hacerlo directamente en la papila.

Hay que tener en cuenta que, por lo general, las drusas papilares aparecen de forma paulatina  pero constante en los ojos. Por ello, lo más habitual es que su detección no se lleve a cabo como consecuencia de que el paciente presente síntomas que le hagan acudir al oftalmólogo. De hecho, lo más común es que las drusas papilares se detecten dentro de los chequeos rutinarios que toda persona (especialmente a partir de los 45 años) debe hacerse de forma habitual. Lo más recomendable es que los chequeos rutinarios se realicen de manera anual en personas mayores de 45 años, mientras que en las menores de esta edad estas revisiones podrán espaciarse más tiempo, salvo indicación médica previa.

No obstante, es importante recordar que cualquier persona sana, independientemente de su edad, debería acudir al oftalmólogo cada menos de 4 años para llevar a cabo una revisión. No se debe olvidar que, en el caso de detectar una enfermedad de cualquier tipo, siempre será mejor hacerlo en los estadios iniciales, ya que será la manera más eficiente de aplicar un tratamiento más adecuado con éxito.

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