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El blog de la Oftalmología

Drusas maculares: qué son y cómo afectan a la vista

Las drusas maculares son depósitos de residuos celulares. Estos desechos o detritus, que el cuerpo no es capaz de eliminar a través de la circulación sanguínea, se van almacenando hasta llegar a formar cúmulos de aspecto y composición variables que pueden aparecer en la mácula (la zona central de la retina) o alrededor del nervio óptico. Aunque no siempre están asociadas a un problema de degeneración macular asociada a la edad (DMAE), sí que es un factor de riesgo, lo que implica que se tenga que seguir determinado tratamiento cuando el oftalmólogo así lo aconseje.

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¿Qué son las drusas del nervio óptico?

Las drusas del nervio óptico no están relacionadas con el proceso de envejecimiento (con frecuencia aparecen en niños) y no suelen alterar la visión, aunque sí pueden generar cierta pérdida de visión periférica (lateral) que suele ser tan lenta que llega a ser difícil de percibir. Su composición es similar a la de las drusas maculares, aunque no están relacionadas con la DMAE

¿Qué son las drusas maculares?

Las drusas maculares aparecen entre la membrana basal del epitelio pigmentario de la retina (EPG) y la membrana de Bruch. Se presentan como nódulos de color blanco o amarillo, de diferentes tamaños y, si no se asocian a una lesión de la mácula, no suelen producir síntomas. La presencia de drusas maculares es normal a partir de cierta edad. Son poco frecuentes en personas de menos de 45 años, aunque bastante comunes en personas de entre 45 y 65 años, y muy frecuentes en personas de más de 65 años.

En algunas ocasiones, las drusas pueden provocar daño macular. Este proceso suele iniciarse con el “abombamiento” de la retina, en la que aparecen pequeñas “montañitas” de estos residuos acumulados o drusas. Este proceso puede detenerse ahí o puede evolucionar hacia alguna forma de DMAE.

Gráfico ojo

¿Qué es la DMAE?

La degeneración macular asociada a la edad, o DMAE, es una enfermedad degenerativa que provoca alteraciones visuales importantes porque afecta a la mácula y, por tanto, al centro del campo visual. De hecho, la DMAE es la principal causa de ceguera legal y de baja visión en España y en otros países desarrollados.

Cuando el proceso degenerativo de la mácula sigue una evolución lenta y progresiva que se manifiesta en que las drusas se van fundiendo hasta formar zonas de atrofia, en general, los oftalmólogos consideran que se sufre DMAE seca o atrófica. Nueve de cada diez pacientes de DMAE son diagnosticados de esta forma de la enfermedad para la que no existe ningún tratamiento específico, aunque los oftalmólogos suelen administrar complejos antioxidantes que ralentizan su evolución.

Cuando el proceso degenerativo desemboca en la formación de neovasos (nuevos vasos sanguíneos de paredes muy delgadas que suelen acabar filtrando fluidos y sangre a la mácula), los oftalmólogos consideran que se sufre DMAE húmeda o exudativa. Esta forma de la enfermedad es la menos común, pero también es la que tiene una progresión más rápida. 

Los pacientes con DMAE húmeda necesitan tratamiento inmediato para evitar que se destruya la visión central de forma irreversible en un periodo corto de tiempo (semanas o meses). Afortunadamente, en los últimos años se han producido grandes avances científicos en el tratamiento de la DMAE húmeda gracias a la introducción de los denominados fármacos intravítreos antiangiogénicos, que tienen la función de frenar el crecimiento de los vasos sanguíneos, y con los que se está consiguiendo frenar la evolución de la enfermedad e incluso mejorar a los pacientes.

¿Se pueden prevenir las drusas maculares y la DMAE?

Aunque llevar una dieta sana, hacer ejercicio regularmente, evitar el tabaquismo y el consumo de alcohol, así como proteger la vista de los rayos ultravioleta con el uso de gafas de sol homologadas ayudan a proteger la salud general de nuestros ojos, actualmente no existe ningún tratamiento o indicaciones específicas que permitan prevenir la aparición de las drusas maculares. 

Sin embargo, sí que es cierto que un diagnóstico precoz, así como un seguimiento continuado, permite adoptar el tratamiento adecuado para frenar su crecimiento y evolución, lo que también reduce de forma significativa las posibilidades de que termine produciendo DMAE. Debido a esto, es necesario llevar a cabo controles oftalmológicos rutinarios. Especialmente a partir de los 40 ó 45 años, que es la edad en la que los ojos empiezan a presentar mayores síntomas de envejecimiento. 

Por lo general, se considera que una persona sana deberá acudir a su oftalmólogo una vez al año para realizar un examen de control rutinario a partir de los 40 años. Y, en el caso de pacientes con problemas o enfermedades diagnosticadas, con la frecuencia que el oftalmólogo recomiende en cada caso. 

Fuentes:

Scielo – Drusas del nervio óptico y defectos paquimétricos severos

Dianet – Drusas y degeneración macular asociada a la edad

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2 Comentarios

  1. 6 de abril de 201606:05
    dijo:

    quisiera saber tratamientos y mas informacion de edta enfermedad, sufri de ella. gracias.

  2. 7 de abril de 201616:28
    Clinica Baviera dijo:

    Hola María. En cuanto a lo que nos comentas sobre tu caso, lo más razonable es que te revise uno de nuestros oftalmólogos especializados en patologías sobre las drusas maculares para que determine cuál es la mejor forma de proceder. Te esperamos en nuestra clínica. Un saludo!

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