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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Tengo los ojos vidriosos, ¿qué me pasa?

Los ojos vidriosos, también conocidos como ojos llorosos, son una anomalía visual bastante común y suelen ser el síntoma de otro tipo de afecciones, algunas de ellas de tipo circunstancial y otras de mayor complejidad.

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Este problema se produce cuando la glándula lagrimal, que es el órgano que se encarga de producir las lágrimas, elabora más líquido del que debería y da lugar a esa incómoda situación en la que tenemos los ojos encharcados, húmedos y, a veces, irritados.

¿A qué nos referimos con el síndrome del ojo seco?

El caso contrario se presenta cuando dicha glándula resulta afectada por enfermedades de tipo reumático y disminuye considerablemente la producción de lágrimas, algo que en términos médicos se conoce como síndrome del ojo seco.

No viene mal recordar que las lágrimas son esenciales para una buena visión, pues nos ayudan a limpiar, lubricar, hidratar y proteger el ojo de agentes externos. Según cierto tipo de especialistas, existen tres tipos de lágrimas: las que bañan el ojo como resultado de una acción antibiótica; las que se originan en cualquier caso de irritación; y las que se derivan de emociones o sentimientos profundos.

Mujer de ojos azules con los ojos rojos y lágrimas

¿Cuáles son las causas de los ojos vidriosos?

El aumento en el nivel del líquido lagrimal no es en sí mismo una enfermedad, pero sí es un síntoma de que algo no está bien en el ojo. Las causas que podrían provocar esta situación son de diversa índole, entre ellas las siguientes:

  • Alergias al moho, la caspa, el polen u otras sustancias o materiales. Es una de las causas circunstanciales de los ojos vidriosos y para combatir esta molestia basta con tomar una serie de cuidados y medidas que deben tener la aprobación del oftalmólogo al que acudimos regularmente.
  • Presencia de objetos extraños en el ojo, como por ejemplo polvo o arena. El lagrimeo es, en este caso, un mecanismo de defensa del aparato ocular.
  • Deslumbramientos o luces molestas para nuestros ojos, una situación que es bastante común en ciertos oficios y ámbitos. Hoy día, por ejemplo, es uno de los síntomas más recurrentes entre las personas que pasan demasiadas horas delante de la pantalla de su ordenador o dispositivo electrónico sin ningún tipo de protección (filtros, gafas, lentillas, entre otros).
  • Blefaritis o inflamación e irritación de los párpados, especialmente en el borde de los mismos. Generalmente es causada por la presencia de una bacteria o por la disminución de los aceites oculares producidos por el propio párpado.
  • Conjuntivitis u ojo rojo. Es una de las causas más conocidas de los ojos vidriosos y sin duda una de las más graves. Existen varios tipos de conjuntivitis; las más habituales son la bacteriana, la alérgica y la vírica. Se caracteriza por la inflamación de la conjuntiva, que es la capa de tejido transparente que recubre los párpados y la esclerótica del ojo. En estos casos, el aumento de lágrimas en los ojos es una reacción natural a la infección de la conjuntiva, pues éstas tienen proteínas y anticuerpos que contribuyen a destruir las bacterias allí localizadas.

Otras causas más cotidianas de los ojos vidriosos son la fatiga ocular (por ejemplo, en los casos en que leemos con poca luz), la risa, ciertos malestares físicos o el bostezo.

 

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