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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Blefaritis: tratamiento y cuidados postoperatorios

En post anteriores hemos abordado el tema de la blefaritis y sus principales síntomas, causas y tipos. Ahora queremos centrarnos en el paso que prosigue tras el diagnóstico, es decir, el tratamiento de la blefaritis y los cuidados que debemos seguir de cara a una recuperación rápida, eficaz y sin efectos secundarios.

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¿Cuántos tipos de la blefaritis se conocen?

Dado que estamos hablando de la inflamación frecuente de la zona del borde de los párpados (folículos de la base de las pestañas y pequeñas glándulas que se encuentran entre ellos) por el efecto nocivo de la proliferación de una o varias bacterias (staphyloccocus aureus y staphyloccocus epidermis) o por la acumulación de grasa por la obstrucción de las glándulas de Meibomio, es una anomalía que puede ser crónica o permanente (blefaritis crónica) e incluso estar provocada por otras enfermedades de la piel.

Entre las causas que provocan la blefaritis podemos destacar:

  • Infección bacteriana en el párpado.
  • Trastornos de las glándulas de Meibomio.
  • Ojo seco.
  • Infección por hongos en el párpado.
  • Parásitos o ácaros en el párpado.
  • Abuso o mal uso de lentes de contacto.

 

La blefaritis puede ser de tres tipos:

  • Anterior, cuando afecta la parte exterior del párpado, donde se ubican las pestañas. Este tipo de blefaritis puede llevar a complicaciones como el engrosamiento de los párpados provocando un entropión o un ectropión, incluso, a una úlcera en la córnea.
  • Posterior, cuando afecta a la parte interior del borde de los párpados y se produce por un mal funcionamiento de las glándulas de Meibomio. Puede conducir a la aparición de orzuelos o chalaziones. Una característica diferencial de este tipo de blefaritis es que las lágrimas adquieren una textura espumosa.
  • Mixta, cuando se producen simultáneamente y, en distintos grados, una blefaritis anterior y posterior.
  • Provocada por ciertos tipos de enfermedades cutáneas como la dermatitis seborreica o la rosácea.

En casi todas las ocasiones, las blefaritis suelen ser leves, aunque pueden aparecer complicaciones a medio y largo plazo si no se toman las medidas terapéuticas e higiénicas adecuadas a cada caso.

Tratamientos para mitigar los efectos de la blefaritis

Lo primero que debemos apuntar es que no hay un solo tipo de tratamiento para mitigar los efectos de la blefaritis. Las alternativas son diversas y la aplicación de una u otra depende de cada paciente y de sus necesidades.

Además, debemos tener en cuenta que la blefaritis no tiene cura, aunque puede controlarse, es decir, que los síntomas disminuyen y dejan de ser continuos por lo que el paciente puede llevar una vida perfectamente normal, aunque algunos signos permanecen.

Limpieza de párpados

En la mayoría de los casos la opción higiénica es la más recomendada para tratar esta enfermedad, especialmente cuando hablamos de blefaritis crónica, para lo cual es necesario realizar una limpieza a fondo de la zona afectada frotando suavemente los ojos con un paño limpio, champú neutro o toallitas especiales para la blefaritis, eliminando la grasa, las escamas, las costras y las secreciones.

Este tratamiento es mucho más eficaz si la limpieza de los párpados se realiza con agua tibia o caliente y si se siguen las indicaciones que nuestro oftalmólogo nos haya hecho sobre la regularidad de los lavados y el uso de un producto especial.

Medicamentos

En algunos casos de blefaritis el médico especialista en oftalmología puede optar por el uso de fármacos por vía oral, en colirio o en forma de pomada. El objetivo de estos tratamientos para la blefaritis es controlar la inflamación.

Otros tratamientos

Además de los procedimientos habituales, basados en la higiene palpebral y en el uso de medicamentos, en los últimos años se han desarrollado algunos tratamientos que deben ser aplicados por el especialista en consulta:

Desbridamiento electromecánico del borde del párpado. Ayuda a eliminar las bacterias, la biopelícula y los ácaros y desobstruir las glándulas de Meibomio.

Tratamiento de pulsación termal o pulsación térmica. Se aplica calor y presión terapéutica en los párpados para mejorar el drenaje de las glándulas.

Terapia de luz pulsada de alta intensidad (IPL) con el objetivo de mejorar la secreción de los lípidos por las glándulas. Además, se suele conseguir reducir la inflamación local y de las bolsas palpebrales. Este tratamiento también se aplica en algunos casos de ojo seco para mejorar la calidad y cantidad de película lagrimal.

 

Hombre con perilla mirándose a un espejo

Operación de la blefaritis: cuidados postoperatorios

En los casos más severos de blefaritis, cuando esta provoca anomalías en los párpados como el entropión o el ectropión, que pueden llegar a afectar a la superficie ocular, se puede optar por la cirugía de párpados para corregir los desajustes del tejido de esta zona.

Se trata de una intervención ambulatoria que debe realizarse siempre bajo supervisión de nuestro oftalmólogo y sólo si antes se han efectuado las pruebas necesarias para avalar el buen estado de salud de los pacientes. Entre las recomendaciones habituales para una pronta recuperación se pueden mencionar:

  • Si se produce dolor tras la intervención, éste puede tratarse con analgésicos que hayan sido recetados por nuestro especialista.
  • Es normal que los párpados permanezcan algo tensos en las horas posteriores a la operación o incluso en los siguientes días a la misma. Para mitigar esto, se suele recomendar algún ungüento sobre las incisiones realizadas con el objetivo de mantenerlas lo suficientemente lubricadas.
  • Los puntos de la cirugía serán retirados una semana después de la misma. Esa altura, los pacientes pueden retomar normalmente sus actividades cotidianas o, a lo sumo, esperar un par de días más.

A partir del mes siguiente a la cirugía, se recomienda el uso de gafas de sol para proteger los ojos de la irritación provocada por el sol y el viento, así como evitar aquellas actividades físicas que aumenten el flujo sanguíneo en los ojos.

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