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Mocos en los ojos o secreción ocular: ¿qué es?

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Las secreciones en los ojos o legañas, conocidas popularmente como mocos en los ojos, son una combinación de mucosidad, aceite, células de la piel y otros desechos que se acumulan en el ángulo interno del ojo, sobre todo mientras dormimos.

¿Qué función tiene la secreción ocular?

Esta mucosidad tiene una función fundamentalmente protectora, ya que logra extraer los productos de desecho y sedimentos potencialmente dañinos para nuestros ojos. Cuando estos mocos se secan, aparecen las legañas, tan típicas de muchas personas al despertarse.

Sin embargo, un exceso de mucosidad en los ojos puede ser indicativo de que existe una infección y, precisamente para defenderse, el ojo segrega mayor cantidad de esta sustancia. 

¿Debo preocuparme por tener mocos en los ojos?

Tener algunas legañas en los ojos, sobre todo al despertarse, es completamente normal. Sin embargo, si estos mocos en los ojos van acompañados de otros síntomas, lo más recomendable será acudir al médico. En estos casos, es posible que estemos ante una infección ocular. 

Los síntomas que nos pueden ayudar a determinar si padecemos una infección ocular son los siguientes: 

  • Excesiva mucosidad en los ojos.
  • Aspecto purulento de la mucosidad ocular (el ojo produce pus).
  • Color amarillo o verdoso de los mocos en los ojos (lo normal es que sean blancos o transparentes).
  • Recurrencia en su aparición: al rato de limpiarla volvemos a tener.
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia).
  • Molestias o picor en los ojos 
  • Dolor ocular 
  • Visión borrosa 

En estos casos, es probable que estemos ante una infección ocular. Por lo que será mejor acudir al oftalmólogo lo antes posible.

Ojo lloroso

¿Cuáles son las principales causas de la secreción ocular?

Los trastornos más comunes que pueden provocar esta mucosidad en los ojos son:

Conjuntivitis

La conjuntivitis es una enfermedad ocular bastante común. Se caracteriza por la inflamación de una membrana denominada conjuntiva, que cubre la superficie exterior del globo ocular y la parte interior del párpado. Puede ser vírica o viral, bacteriana, alérgica o irritativa.

Blefaritis

La blefaritis es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación o infección de los párpados, concretamente en la zona en la que nacen las pestañas y donde se encuentran las glándulas de Meibomio. Estas glándulas generan una serie de secreciones que forman parte de la lágrima, en la que abundan lípidos de diversos tipos.

Ojo normal y ojo con blefaritis

Otras infecciones oculares

Además de la conjuntivitis, las secreciones oculares anormales pueden venir provocadas por otras infecciones oculares como el herpes o algunos tipos de queratitis.

Orzuelo

Un orzuelo se produce con la hinchazón aguda de las glándulas sebáceas del párpado, siendo sus principales causas las infecciones de origen bacteriano, ya sean del propio párpado o de la piel de alrededor de los ojos.  

Ojo seco

El síndrome de ojo seco es una dolencia que se produce cuando la lubricación de la superficie ocular está comprometida porque existen deficiencias en la producción de la lágrima. No hay una sola causa concreta que produzca el ojo seco y, la mayoría de las veces, se debe a una suma de factores que derivan en sequedad ocular. 

Ojo normal y ojo seco

El ojo seco se produce cuando la glándula lagrimal no segrega suficiente lágrima o esta es de una calidad inadecuada y puede deberse a múltiples razones. La causa más habitual es la mala secreción como consecuencia de la edad, Pero también puede producirse por otras causas:

  • Cambios hormonales.
  • Factores ambientales (viento, aire acondicionado, exceso de sequedad ambiental, etc.).
  • Lectura prolongada.
  • Uso excesivo de pantallas.
  • Fatiga visual.
  • Enfermedades sistémicas (síndrome de Sjögren, artritis reumatoide, lupus eritematoso, etc.).

Uso indebido de las lentes de contacto

El uso indebido de las lentes de contacto también puede favorecer la aparición de mucosidad en los ojos. En este sentido, llevarlas puestas sin descanso durante muchas horas seguidas, así como la falta de cuidados en la conservación, la higiene, o incluso defectos de la propia lentilla, también pueden estar detrás de este problema.

Lesión ocular

Si sufrimos una lesión ocular, es posible que el ojo aumente de forma natural la producción de mucosidad. Por ejemplo, si se nos mete algún cuerpo extraño, como arena o polvo en los ojos, esta suciedad puede irritar la conjuntiva y llegar a causar una lesión ocular. 

Dacriocistitis

La dacriocistitis se produce por la infección del conducto lagrimal que drena la lágrima desde el ojo hasta las fosas nasales. Si este conducto se obstruye puede llegar a infectarse e inflamarse. Este problema se suele reconocer fácilmente porque aparece un bulto en la zona interna del ojo junto al propio conducto lagrimal. 

¿Qué tratamiento se aplica para reducir la secreción ocular?

Es probable que los mocos en los ojos desaparezcan por sí solos al cabo de unos días. Pero si persisten, debemos acudir al médico para que nos prescriba el tratamiento más adecuado. Dependiendo del caso, algunos de los tratamientos más habituales pueden ser los siguientes: 

  • Uso de medicamentos adaptados al tipo de infección que el paciente sufra (pomadas y colirios con antibióticos en el caso de una infección bacteriana y con antivirales en el caso de una infección vírica). 
  • Realizar limpiezas con agua y jabón de la zona alrededor del ojo. 
  • Dejar de usar las lentillas de forma temporal y desechar las que estemos usando hasta ese momento para evitar reinfecciones.
  • Uso de colirios anticongestivos y antihistamínicos para tratar los problemas y molestias vinculados al picor y la inflamación.

¿Cómo eliminar o limpiar la mucosidad de los ojos?

Para eliminar la mucosidad alrededor de los ojos basta con limpiar con cuidado la zona con agua y jabón neutro. Después, secamos la zona con una toalla limpia dando pequeños toques sobre la piel y evitando arrastrar la toalla sobre la zona. 

Para eliminar la mucosidad que se genera dentro del propio ojo, podemos utilizar suero fisiológico o lágrimas artificiales que nos permitan limpiarlo más fácilmente. En el caso de no tener suero o lágrimas artificiales, podemos utilizar solo agua. Aunque es preferible utilizar un producto específico para ello. 

Artículo revisado por el Dr. Diogo da Saúde, oftalmólogo de Clínica Baviera

Fuentes

Academia Americana de Oftalmología (AAO) – Lagañas o costras en los párpados o en las pestañas

Academia Americana de Oftalmología (AAO) – Secreción en el ojo

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Autor

  • El Dr. Diogo da Saúde es oftalmólogo especialista en cirugía refractiva, cirugía de la presbicia y cataratas. Desarrolla su labor asistencial en Clínica Baviera Vitoria y Clínica Baviera Logroño.

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