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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Qué significa si tengo la córnea gruesa?

Cada persona tiene un grueso o espesor corneal diferente. Conocer con exactitud este parámetro es muy importante a la hora de valorar una intervención de cirugía refractiva y hacer un diagnóstico certero de glaucoma o cualquier otra patología que afecte a la córnea.

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Córnea gruesa y cirugía refractiva

Tener la córnea gruesa o, mejor dicho, con un espesor mayor que la media no tiene por qué necesariamente ser un factor perjudicial para la vista. Es más, es incluso positivo para poder realizar con mayor seguridad una cirugía refractiva, ya que en este tipo de intervenciones la acción del láser adelgaza un poco la córnea según las dioptrías que se pretendan eliminar.

Aunque es preciso estudiar cada caso de forma individual, por lo general se considera que, para poder eliminar completamente entre 8-9 dioptrías mediante una intervención con láser, es necesario que el grosor de la córnea sea de entre 520-600 micras. Para miopía y otros defectos refractivos más bajos (de entre 3 a 6 dioptrías) dicho espesor debería estar entre las 490 y 530 micras. El poder realizar o no la cirugía depende también de otros factores que deben ser analizados por el oftalmólogo durante una primera consulta.

OCT y resultado prueba

La relación entre el grosor de la córnea y la presión intraocular

En los últimos años, se ha demostrado que, para medir correctamente la presión intraocular (PIO), un factor básico en el diagnóstico certero y preciso del glaucoma es el grosor de la córnea de cada paciente.

Esto ocurre porque el grosor corneal puede alterar los resultados del PIO de la siguiente forma: dar una presión intraocular más alta de lo que realmente es en pacientes con córnea gruesa y al revés, ofrecer unos resultados más bajos de los verdaderos en personas con córneas delgadas.

El grosor corneal es importante porque puede enmascarar la lectura exacta de la presión intraocular, pudiendo llegar a provocar que el oftalmólogo inicie un tratamiento por una condición que puede no existir realmente o, contrariamente, retrasar el inicio de las medidas necesarias.

Por lo tanto, para evitar ofrecer un diagnóstico inapropiado de glaucoma es fundamental que el oftalmólogo mida con precisión el grosor de la córnea de cada paciente y lo tenga en cuenta a la hora de establecer un diagnóstico, realizando las pruebas complementarias que sean necesarias.

La paquimetría sirve para determinar exactamente el grosor corneal

Para medir con exactitud el grosor o espesor de la córnea se utiliza un examen denominado paquimetría. Se trata de un  método muy rápido, no se invierte más de un minuto en la medición de los dos ojos y es totalmente indoloro para el paciente, que tampoco va a notar molestias de ningún tipo.

Con este sencillo sistema se gana precisión en el diagnóstico del glaucoma, una enfermedad bastante frecuente pero con grandes posibilidades de curación si se trata a tiempo.

Todas las personas deberíamos someternos, al menos una vez cada 2 años y de inmediato en el caso de que notemos alguna anomalía visual, a controles oftalmológicos periódicos que incluyan, entre otras pruebas, la medición de la presión intraocular.

La salud de los ojos es uno de los bienes más preciados, por lo que debemos extremar sus cuidados y prevención.

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