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Me ha salido un lunar en el ojo, ¿tengo que preocuparme?

Un lunar en el ojo, cuya denominación técnica es nevus ocular, son crecimientos casi siempre benignos que pueden aparecer en los ojos, muy parecidos a los lunares que casi todos tenemos en la piel.

Los lunares en el ojo suelen salir en dos sitios: alrededor del iris (es decir, en la parte frontal del ojo) o debajo de la retina, en este último caso recibe el nombre de nevus coroideo.

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¿Tengo que preocuparme si detecto un lunar en el ojo?

En principio no, ya que la inmensa mayoría de nevus oculares son de carácter benigno. Pero esto no quiere decir que no deban controlarse, puesto que pueden transformarse en melanomas, un tipo de cáncer grave y muy agresivo que puede llegar a diseminarse a otras partes del organismo con gran rapidez. En este sentido, su comportamiento puede ser similar al de los lunares de la piel.

Existe también una variación del nevus simple, denominado nevus de ota, que es una hiperpegmentación de la piel que no solo afecta al ojo sino también a una parte del rostro. Suele desarrollarse en mujeres de raza negra o asiática.

Ante la presencia de un lunar en el ojo, lo recomendable es acudir al médico, para que sea él quien lo controle, realizando las pruebas oportunas e identificando cualquier cambio de color o tamaño.

Causas y síntomas de los nevus oculares

La causa principal del nevus ocular es el agrupamiento anormal de las células llamadas melanocitos, que dejan de distribuirse de forma uniforme. Esto puede suceder a cualquier edad, aunque se da en mayor frecuencia en personas muy jóvenes, incluso niños y recién nacidos.

En lo que respecta a los síntomas, lo más normal es que no se produzca ninguno aparte de la aparición lunar. En muy raras ocasiones puede producirse un crecimiento anormal e incluso desprendimiento de líquido de los los vasos sanguíneos,circunstancia que en algunos casos puede derivar en un desprendimiento de retina o pérdida de visión.

Diagnóstico y tratamiento de los nevus oculares

Un examen ocular ordinario es suficiente para que el oftalmólogo detecte uno de estos lunares. Lo habitual en estos casos es que el especialista fotografíe el nevus y programe visitas periódicas para poder evaluar su evolución, con el fin de comprobar que no se producen cambios que pudiesen hacer sospechar que se haya convertido en un melanoma.

Oftalmóloga revisando a una paciente con coleta rubia

En lo que respecta al tratamiento, todo dependerá de si se trata de un nevus benigno (la gran mayoría de los casos) o si se ha transformado en un melanoma. En el primer caso no es necesario ser tratado ni extirpado, pero en el segundo sí será preciso alguno de estos dos tratamientos:

  1. Radiación. Normalmente se usa la radioterapia de placa.
  2. Cirugía. También puede usarse esta opción, siempre que el tamaño o ubicación del melanoma lo haga posible o recomendable.

Siempre que descubras la existencia de un lunar en alguno uno de tus ojos, lo mejor es  que acudas al médico para que este pueda controlarlo y, de existir alguna complicación, puedas empezar cuanto antes el tratamiento adecuado.

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