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Miastenia ocular: causas, síntomas y tratamiento

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La miastenia ocular es una forma de miastenia (debilidad o fatiga muscular) que se caracteriza por afectar de forma concreta a los músculos de los ojos. De hecho, en muchos casos, la miastenia ocular es una de las primeras manifestaciones de la miastenia gravis. Sigue leyendo y te contamos algunas de las principales claves sobre esta enfermedad. 

¿Qué es la miastenia ocular?

La miastenia ocular es una enfermedad de carácter autoinmune que afecta a los músculos de la órbita ocular. En concreto, esta enfermedad afecta deteriorando la transmisión entre los nervios y los músculos.

En consecuencia, el paciente tiene dificultades para mover correctamente los músculos afectados, lo que, en el caso de los ojos, suele manifestarse como ptosis (párpados caídos) y diplopía (visión doble).

Manos de médico y paciente

¿Cuáles son las causas de la miastenia ocular? 

La causa de la miastenia ocular (y de otras manifestaciones de la miastenia) la encontramos en el sistema inmunitario. En los pacientes que sufren esta enfermedad, el sistema inmunitario ataca a las conexiones que se establecen entre los músculos y los nervios, deteriorando su funcionamiento.

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En concreto, se ha determinado que, en muchos pacientes con miastenia ocular (o miastenia de otro tipo) su sistema inmunitario produce anticuerpos que bloquean o destruyen los receptores musculares asociados a la acetilcolina. La acetilcolina es un neurotransmisor que permite que los impulsos nerviosos lleguen del nervio al músculo. Al dañar o destruir los receptores, esta transmisión se ve deteriorada o destruida. 

No obstante, aunque uno de los principales neurotransmisores que se ven afectados por culpa de la miastenia es la acetilcolina, actualmente se han descrito otros neurotransmisores que también se pueden ver dañados por esta patología. Por ejemplo, la proteína tirosina cinasa (MuSK) y la proteína denominada como proteína 4, relacionada con la lipoproteína (LRP4). 

En este sentido, hay que tener en cuenta que la miastenia ocular, así como otros tipos de miastenia, constituyen todavía hoy en día enfermedades en estudio, por lo que es posible que en el futuro se asocien más neurotransmisores que se vean interferidos por esta patología.

¿A quién afecta más la miastenia ocular?

La miastenia ocular puede afectar a personas de cualquier condición y edad. No obstante, se ha descrito como una enfermedad más común entre mujeres menores de 40 años y varones de más de 60 años. 

¿Cuáles son los síntomas de la miastenia ocular? 

Los síntomas más habituales de la miastenia ocular son los siguientes: 

  • Caída de los párpados (ptosis) que puede afectar a un ojo o a ambos. 
  • Visión doble (diplopía) que tiende a manifestarse como horizontal o vertical, y que suele mejorar cuando se cierra uno de los ojos afectados.

¿Cuál es el pronóstico y evolución de la miastenia ocular?

Actualmente, la miastenia ocular se considera una de las primeras manifestaciones de la miastenia grave, que se produce cuando la enfermedad se extiende a otras partes del cuerpo. 

Después de los ojos, la miastenia suele afectar a los músculos de la cara y el cuello. En estos casos, los pacientes suelen experimentar problemas en el habla, dificultad en la masticación y al tragar, así como también obstáculos para manifestar determinadas expresiones faciales. A medida que la enfermedad evoluciona y debilita otros músculos, se ven afectadas también las extremidades, llegando a provocar dificultades para caminar o para sostener la cabeza. 

La evolución de la enfermedad puede variar de un paciente a otro. No obstante, es común que el proceso se extienda a lo largo de varios años antes de afectar a otras zonas, aparte de los ojos. 

¿Cuándo consultar a un médico?

Si se sospecha que se puede padecer miastenia ocular en cualquiera de sus fases, lo más recomendable es acudir de inmediato al médico para que pueda realizar un examen al paciente. 

Se debe acudir al médico si se experimentan algunos de los siguientes problemas: 

  • Párpados caídos y dificultad para mantener los ojos abiertos
  • Dificultad para ver correctamente y visión doble
  • Dificultad para respirar
  • Dificultad para masticar y tragar
  • Dificultad para caminar
  • Dificultad para sostener la cabeza en posición erguida
  • Dificultad para usar correctamente los brazos o las manos

¿Cuáles son los tratamientos más habituales? 

Actualmente no existe una cura para la miastenia en cualquiera de sus grados. Sin embargo, sí que se manejan diferentes tratamientos que ayudan a ralentizar la evolución del paciente y a ayudar a mejorar su calidad de vida.  

Dependiendo del grado y situación de la enfermedad, algunos de los tratamientos que se pueden llevar a cabo son los siguientes: 

  • Uso de medicamentos que mejoren la transmisión entre los nervios y los músculos. 
  • Uso de medicamentos que ayuden a eliminar los anticuerpos anormales. 
  • Tratamiento de plasmaféresis para eliminar los anticuerpos anormales de la sangre y sustituirlos por células normales. 
  • Tratamiento a partir de inmunoglobulina intravenosa, lo que ayuda a agregar al paciente anticuerpos sanos de sangre donada. 
  • Cirugía para extirpar el timo. Este órgano forma parte del sistema inmunitario y es donde se producen las células T que, en algunos casos, podrían estar relacionadas con el mal funcionamiento del sistema inmunológico del paciente y con la enfermedad.

¿Cómo prevenir la miastenia ocular y otros tipos de miastenia?

Dado que actualmente no están del todo claras las causas que propician la aparición de la enfermedad, no se puede hablar de hábitos preventivos claros. No obstante, en algunos pacientes, sí que se ha podido apreciar cierta relación entre el estrés crónico y el empeoramiento de la enfermedad, lo que sugiere que mantener alejado el estrés crónico cumpliría un papel importante a la hora de ralentizar la evolución de la enfermedad. No obstante, no está del todo claro si se trata de un factor que permita prevenir como tal la aparición de la patología. 

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