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Vitaminas oculares: ¡Nutre tus ojos!

Las vitaminas oculares son esenciales para la salud de nuestros ojos y no solo para tener una vista de lince, sino también para alejar la posible irrupción de enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o las cataratas.

Por lo tanto, sobre la mesa no deben faltar alimentos que aporten luteína, zeaxantina, vitaminas como la B y la C, entre otros nutrientes.Todas ellas te ayudarán a mantener la salud de tus ojos. Te explicamos a continuación qué es lo que las hace tan especiales y, por supuesto, en qué alimentos puedes hallarlas.

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¿Por qué son tan importantes las vitaminas oculares?

  • Luteína y  zeaxantina: Constituyen el mejor aliado para proteger los ojos del estrés oxidativo, de la influencia de la radiación de luz ultravioleta, además de frenar la degeneración de la retina.
  • Vitamina E o tocoferol: Si nos falta esta vitamina, la salud de nuestros ojos se resentirá. No en vano, su ingesta resulta muy beneficiosa para prevenir la visión borrosa, ayudar al buen estado de los músculos oculares, además de prevenir o retrasar la aparición de la DMAE. También resultan cruciales para mantener nuestros ojos a salvo de la uveítis.
  • Vitamina C: Hablamos de una vitamina capaz de contrarrestar los radicales libres y, por lo tanto, de combatir la ya mencionada DMAE.
  • a Vitamina B: Un déficit o carencia de esta vitamina puede comportar problemas como el aumento de la sensibilidad a la luz o la inflamación de los ojos.

No podemos olvidar los minerales y el Omega 3 que aporta el pescado azul. En concreto, está aconsejado el consumo tanto de aceite de linaza como de aceite de pescado para la prevención del síndrome del ojo seco.

¿En qué alimentos podemos encontrar todas estas vitaminas oculares?

Ahora que estás al tanto de la importancia de todas estas vitaminas y nutrientes, nos queda explicarte dónde hacerte con ellas. Seguramente ya sabrás cómo ingerir muchas de estas vitaminas, otras quizás no tanto. No te preocupes, pues vamos a darte las instrucciones precisas para que puedas añadirlas fácilmente a tu dieta.

  • La luteína la encontramos en infinidad de alimentos como la col rizada (más conocida como kale), la lechuga romana, el brócoli, el maíz, la col de Bruselas, las espinacas, las acelgas, el apio o los espárragos. También en frutas: naranjas, mango, papaya, melón, peras o ciruelas pasas. Además, en muchas ocasiones tanto la luteína como la zeaxantina las hallaremos en el mismo bocado, como el maíz, las naranjas o la papaya.
  • En cuanto a la vitamina E, podemos hacernos con las reservas pertinentes de esta vitamina en los aguacates, los pistachos, las almendras, los espárragos, el aceite de oliva y de girasol.
  • Por su parte, la vitamina C abunda en las naranjas, los kiwis, los pimientos rojos, las fresas, el perejil, el brócoli o los limones.
  • Y no nos olvidemos de la necesaria vitamina B que se concentra en salmón, sardinas, aguacates, hígado, yema de huevo, nueces o pavo.

Por último, conviene apuntar que la manera de preparación o cocción de los alimentos puede alterar los niveles de vitamina. Así, la concentración de luteína en la cebada tostada disminuye al aumentar la temperatura de cocción. Por lo tanto, ten presente este aspecto a la hora de consumirlos y cocinarlos.

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