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Cómo limpiar los ojos: cuidados y precauciones

Los ojos son uno de los órganos del cuerpo humano que más sensibilidad presenta. De hecho, cuando entra algún cuerpo extraño en ellos, enseguida empieza una sensación de molestia que suele ir acompañada de abundante lagrimeo y picor. Para saber cómo limpiar los ojos de forma adecuada sigue leyendo este artículo y te lo explicamos. 

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Cuándo limpiar los ojos 

Lo primero que hay que tener en cuenta cuando nos preguntamos cómo limpiar los ojos es que, de forma natural, los ojos no necesitan una gran limpieza extra. Esto se debe a que, tanto gracias a la lágrima natural como al parpadeo, los ojos se limpian por sí solos sin que sea necesario llevar a cabo ninguna otra acción específica para su limpieza. 

De esta forma, respecto a la pregunta de cómo limpiar los ojos, hay que tener en cuenta que solo será necesario hacerlo cuando entre algún cuerpo extraño, cuando se produzca algún tipo de infección o cuando sea recomendado por el oftalmólogo. Es decir, cuando el lagrimeo y el parpadeo naturales no sean suficientes como para conseguir retirar el cuerpo extraño y conseguir que cese el picor y las molestias. 

Mujer rubia lavándose la cara

Cómo limpiar los ojos de forma correcta

Para saber cómo limpiar los ojos de forma correcta, lo primero que hay que tener en cuenta es que se trata de una zona particularmente sensible y, por ello, se deberán extremar las precauciones para evitar dañar la superficie de la conjuntiva y hacer que la limpieza sea más molesta que el propio cuerpo extraño. 

A continuación, te contamos algunos de los consejos que tienes que tener en cuenta para saber cómo limpiar los ojos de forma correcta:

Evitar tocar los ojos con las manos: 

Cuando notemos que hay un cuerpo extraño en el ojo, lo primero que deberemos evitar es tocarnos directamente con las manos o frotarnos. Este es un acto casi reflejo que la mayoría de personas hacen en cuanto sienten un cuerpo extraño en el ojo. Sin embargo, salvo que nos acabemos de lavar las manos, lo más probable es que las tengamos sucias o, al menos, no completamente limpias. Esto significa que si intentamos limpiar el ojo con nuestras manos ayudamos a un montón de gérmenes a llegar hasta la superficie del ojo, lo que podría facilitar la aparición de una infección como la conjuntivitis. Si no tenemos más remedio que usar las manos para limpiar los ojos, antes deberemos lavarnos las manos con agua y jabón. 

Evitar usar objetos peligrosos para los ojos:

Otro de los aspectos importantes que habrá que tener en cuenta cuando queramos saber cómo limpiar los ojos es evitar usar objetos que puedan dañarlos. En general, se deberá evitar utilizar cualquier objeto que pueda ser peligroso para nuestros ojos, como por ejemplo objetos duros o puntiagudos. Si fuera necesario utilizar un objeto para limpiar los ojos, se deberá optar por alguno que no pueda dañarlos en caso de un movimiento brusco, como por ejemplo un pañuelo. 

Usar abundante agua:

Sin duda, la forma más adecuada de cómo limpiar los ojos es con agua. El agua es una de las  formas más sencillas y seguras de limpiar cualquier objeto extraño que haya podido entrar en el interior del ojo. Además, debido a su condición de líquido, servirá para arrastrar tanto objetos grandes como pequeños (por ejemplo el polen o partículas de polvo que no se puedan distinguir a simple vista). A la hora de limpiar los ojos con abundante agua, basta con inclinar la cabeza sobre el lavabo y, con ayuda de las manos previamente limpias, echar agua con cuidado sobre el ojo abierto. En la mayoría de los casos, esto servirá para retirarlos cualquier cuerpo extraño presente en la superficie. 

Suero fisiológico oftálmico mejor que agua:

Aunque el agua es una forma adecuada de cómo limpiarse los ojos (siempre que se trate de agua limpia y previamente desinfectada), la forma más correcta de limpiar los ojos es con suero fisiológico oftálmico. A diferencia del agua, este tipo de suero tiene la composición adecuada para los ojos, ya que es similar a la composición de las lágrimas. De esta forma, si tenemos la opción de utilizar suero fisiológico oftálmico en lugar de agua para limpiarnos los ojos es la opción más recomendable. No obstante, si no tenemos acceso inmediato a este suero, la solución más rápida y segura será seguir usando agua. 

Proteger los ojos con gafas en lugares peligrosos:

Como no puede ser de otra forma, al margen de saber cómo limpiar los ojos, también es importante saber prevenir que estos puedan llegar a mancharse o contaminarse por algún cuerpo extraño. En este sentido, lo más aconsejable pasa siempre por usar gafas de sol en exteriores, así como gafas protectoras en aquellos entornos en los que esté recomendado por seguridad. De esta forma, evitaremos gran cantidad de ocasiones en las que tener que limpiar los ojos, lo que, al final, siempre será mejor que tener que lavarlos. 

Acudir al médico en caso de que las molestias se alarguen:

Finalmente, también hay que mencionar que, si después de limpiar los ojos con agua o suero fisiológico el picor y las molestias no remiten (por lo general no deberían durar más de 15 ó 30 minutos después de que hayan sido lavados), es recomendable acudir al médico. Aunque no suele ser lo más común, podría darse el caso de que el cuerpo extraño hubiese dañado la superficie del ojo en forma una pequeña herida (quizás incluso imperceptible a simple vista). De hecho, aunque lo más probable en estos casos es que las molestias remitan por sí solas, se recomienda acudir al médico para que pueda realizar una exploración profesional y descartar daños mayores o, en el caso de ser necesario, prescribir el tratamiento adecuado a la lesión del paciente.

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