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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Lentes monofocales, ¿qué son y cuándo son necesarias?

Las lentes monofocales se caracterizan principalmente por tener una misma graduación en toda su  superficie. Se utilizan básicamente para corregir cualquier tipo de defecto refractivo: miopía, astigmatismo, hipermetropía o presbicia.

Las lentes monofocales son prácticas y cumplen su función en aquellas personas que sólo tienen un problema de la refracción. Cuando coincide, por ejemplo, que una persona tiene miopía  y vista cansada, entonces se hace necesario el uso de lentes que sean bifocales o progresivas.

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Tipos de lentes monofocales

La forma, diseño o tallado de las lentes monofocales varía en función del error refractivo a corregir:

  • Monofocales cóncavas. Tienen mayor grosor en el borde que en el centro, con el fin de lograr que los rayos de luz procedentes de los objetos lleguen al ojo con una mayor separación y, de esta manera, se concentren justo en la retina y no delante de ella. Con este tipo de lentes divergentes, las personas miopes pueden mejorar su visión.
  • Monofocales convexas. Al contrario que las anteriores, estas lentes son más finas en los bordes y más gruesas en el centro. Son lentes convergentes y lo que hacen es conseguir acercar la conversión de los rayos luz para que en vez de enfocar detrás de la retina, lo hagan sobre la misma. Son las lentes que utilizan los hipermétropes y las personas con presbicia.
  • Monofocales cilíndricas. Son curvas en una de las superficies y planas en la otra y se suelen usar para corregir problemas de astigmatismo.

Hombre con gafas y camisa azul

Los astígmatas o personas con astigmatismo, que es un problema refractivo muy frecuente que muchas veces se presenta junto a la miopía o la hipermetropía, pueden precisar lentes de los tres tipos explicados anteriormente. El óptico es el que debe determinar cuál es la lente idónea en cada caso, tras un estudio del defecto concreto y de la forma de la córnea que impide una buena visión desde todas las distancias.

¿Son siempre efectivas las lentes monofocales?

Con la edad, tanto la elasticidad como la fuerza de los músculos que controlan el cristalino, que es como una lente natural que tenemos en el interior del ojo, va disminuyendo, dificultando la correcta visión de los objetos cercanos.  

El problema es que muchas personas que, por ejemplo, son miopes y han resuelto su problema desde la infancia con unas lentes monofocales, al cumplir los 40 ó 45 años comienzan a notar que no son capaces de enfocar correctamente a corta distancia. Así que experimentan problemas para leer, coser, ver las monedas cuando realizan pagos, etc. Esto es lo que se conoce como presbicia o vista cansada.

En ocasiones, este problema para ver de cerca es más notable cuando llevan puestas sus gafas o lentillas monofocales pensadas, únicamente, para corregir la miopía.

Es en este momento cuando las gafas monofocales dejan de ser efectivas, por lo que la persona va a necesitar cambiar sus gafas de un solo diseño y graduación en toda la lente, por otras bifocales o progresivas, fabricadas en distintas formas, tallajes y diseños para poder resolver problemas visuales de distintos tipos.

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