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Tics en niños: qué son y cuándo acudir al médico

Una de las consultas más habituales a pediatras es la que hace referencia a los tics en niños. Los tics en niños son movimientos involuntarios y que no se pueden evitar. En realidad, se pueden manifestar tanto en adultos como en niños, aunque en el caso de los menores son más habituales. Por lo general, se trata de un acto reflejo que está asociado a estrés o tensión y que, en la mayoría de los casos, desaparece por sí solo sin necesidad de aplicación de un tratamiento especial. 

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Qué son los tics en niños

Los tics en niños, al igual que en adultos, son movimientos involuntarios que se manifiestan de forma repetida e involuntaria. Se trata de movimientos que realiza el cuerpo con alguna de sus partes de manera que la persona no puede controlar y que, en situaciones de estrés o tensión aumenta. De hecho, la mayoría de los especialistas coinciden en que se trata de una forma natural que tienen algunas personas de liberar esa tensión acumulada, por lo que no representan necesariamente ningún problema o trastorno que necesite tratamiento especial en la mayoría de las ocasiones. 

Niña con gafas en consulta de oftalmología

Causas de los tics en niños

Las causas de los tics en los niños no están del todo claras. Se sabe que están asociados a situaciones de estrés o tensión acumulada. Se piensa que, debido a que los niños todavía no han aprendido a gestionar estas situaciones de forma efectiva, eso explicaría la mayor presencia de estos tics en los menores que en los adultos. Sin embargo, la causa concreta no se conoce todavía. De hecho, es posible que se trate de una reacción del cuerpo de tipo multicausal, por lo que estaría más asociada a la presencia de ciertos estímulos del ambiente que a una única causa concreta. 

Cuándo acudir al médico y tratamientos posibles

Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta cuando se trata de abordar los tics en niños es que se trata de reacciones involuntarias que no pueden controlar. Es decir, los padres nunca deben reñir a sus hijos por estos tics, ya que se trata de reacciones automáticas que los niños no pueden controlar y que, además, no realizan por incomodar ni a los propios padres ni a ninguna otra persona. De hecho, es importante abordar la existencia de estos tics con naturalidad, ya que la presión psicológica que puede suponer que los niños se sientan culpables por presentar estos tics solo puede empeorar la situación al ejercer mayor presión y estrés sobre los menores. 

Se calcula que aproximadamente el 10% de los niños presenta algún tipo de tic a lo largo de su infancia, siendo esta incidencia mayor en el caso de los chicos que en el de las chicas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se trata de una reacción que termina desapareciendo por sí sola, ya sea pasados unos meses, o incluso años. De hecho, en la mayoría de los casos, los tics en niños tienden a desaparecer por sí solos antes de que estos alcancen la adolescencia. 

En cualquier caso, si el tic es muy marcado, y sobre todo si llega a ser un problema en las actividades diarias normales del niño, lo más recomendado es acudir al médico para que lleve a cabo una exploración del niño y pueda descartar cualquier otro problema que pudiera estar asociado al tic en cuestión. En algunos casos, estos tics pueden ser tratados mediante medicamentos que reducen la presencia de estrés y tensiones en el menor. Sin embargo, si no es necesario debido a que el tic en cuestión pueda interferir con la actividad normal del niño, lo más habitual es que el médico desaconseje el uso de fármacos para controlar los tics en niños, ya que estos, como se ha mencionado, tienden a desaparecer por sí solos pasados algún tiempo.

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