La tensión ocular alta o presión intraocular alta se considera uno de los posibles factores de riesgo para el desarrollo del glaucoma, pero también es importante considerar que la tensión intraocular alta por sí sola no provoca el glaucoma. Incluso existen algunos tipos de glaucoma en los que el paciente no presenta una PIO elevada (glaucoma normotensivo o glaucoma de tensión normal). Además, el valor de la presión intraocular no presenta relación con el de la presión arterial.

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La tensión ocular o presión intraocular (PIO) es la presión que ejercen los líquidos que se encuentran en el interior del globo ocular (sobre todo, el humor acuoso) sobre las estructuras firmes del ojo (córnea, iris, cristalino…). Esta tensión intraocular se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y los especialistas consideran que para mantenerse en valores normales debe ser inferior a 21 mmHg, aunque esta cifra puede variar de una persona a otra. El humor acuoso es un líquido transparente que se encuentra entre el cristalino y la córnea y que tiene varias funciones importantes, como la de nutrir y oxigenar estas estructuras avasculares (por las que no pasa la circulación sanguínea), o la de mantenerlas en su posición correcta. El humor acuoso se renueva constantemente y circula en el ojo desde la cámara posterior, donde se produce en el denominado cuerpo ciliar, a la cámara anterior hasta salir, en su mayor parte, a través del ángulo donde se unen la córnea y el iris. La tensión ocular elevada se produce cuando existe un desequilibrio entre la producción y la reabsorción o drenaje del humor acuoso, generalmente porque existe algún daño en las vías de salida de este fluido.
Resulta muy importante que los pacientes que presenten factores de riesgo para el desarrollo del glaucoma (personas con antecedentes familiares, pacientes diabéticos o con una miopía elevada y personas con más de 50 años) se realicen controles periódicos de la presión intraocular. Habitualmente la PIO se mide a través de un aparato llamado tonómetro. Los tonómetros más modernos y más extendidos son los tonómetros de no contacto o tonómetros de aire. La tonometría de no contacto consiste en dirigir una pequeña corriente de aire hacia la córnea (la capa más externa del ojo) para aplanarla y medir su resistencia a ser deformada. Según la cantidad de aire que haga falta para conseguir aplanar la córnea, el tonómetro indicará la presión intraocular que el paciente tiene en ese ojo.

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Tensión ocular alta
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