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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Miopía e hipermetropía: diferencias y similitudes

La miopía e hipermetropía tienen en común ser dos defectos de la refracción bastantes comunes (siendo mucho más frecuente el primero que el segundo). Sin embargo, pese a que ambos problemas de visión se caracterizan por estar causados por un error en la forma en que la luz se refracta al llegar a los ojos, cada uno de ellos tiene sus propias características y particularidades.


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Miopía e hipermetropía: visión cercana y visión lejana

La principal y más notable diferencia entre miopía e hipermetropía se encuentra en su síntomas. Las personas miopes ven muy bien los objetos cercanos, mientras que los lejanos los aprecian más o menos borrosos,  en función de la cantidad de dioptrías que tengan. Por el contrario, las personas hipermétropes se caracterizan porque conservan una buena visión de lejos, pero tienen problemas para enfocar los objetos cercanos. 

No obstante, en este punto hay que mencionar que, a partir de cierta edad, las personas hipermétropes  empiezan a presentar también dificultades en su visión lejana, aunque en este caso la causa de este problema no está en un defecto de la refracción, sino que es consecuencia de la aparición de la presbicia o vista cansada. 

Como se ha comentado, la miopía es un problema mucho más frecuente que la hipermetropía, en parte porque quienes sufren este último defecto pueden, en el caso de no tener una graduación demasiado alta, no manifestar esa falta de agudeza visual de cerca. El motivo es que logran compensar el problema mediante el sistema de acomodación involuntario del cristalino, la lente natural del ojo. 

En el caso de la hipermetropía, el cristalino incrementa su potencia aumentando su espesor y curvatura debido a la contracción de los músculos que lo rodean. De esta forma, en muchos casos, el paciente hipermétrope puede llevar a cabo una vida normal sin necesidad de tener que usar gafas o lentes para corregir el defecto de la hipermetropía, puesto que no ver bien de cerca se compensa gracias a esta acomodación del cristalino que se lleva a cabo de forma natural e involuntaria en muchos casos. De este modo, en los casos en que no se produce déficit visual, los síntomas de la hipermetropía se reducen a dolores de cabeza, fatiga visual y estrabismo, en algunos casos.

 

Gafas azules frente a optotipo

Problemas de la refracción: la luz y la retina

Tal y como se ha explicado, miopía e hipermetropía son dos defectos refractivos. Es decir, surgen por un problema en la forma en que la refracción de la luz se realiza sobre la retina de los ojos. La retina es la parte posterior del interior del globo ocular, y es la parte del ojo encargada de convertir la luz que llega hasta él  en señales que puedan ser interpretadas por el cerebro. Estas señales son enviadas hasta el cerebro a través del nervio óptico, que está situado justo en la parte posterior del globo ocular y detrás de la zona en la que se encuentra la retina. 

Sin embargo, para que la retina pueda convertir la luz en señales que el cerebro pueda interpretar necesita que la luz se refracte de forma adecuada en el ojo. Esto significa que se refracte justo sobre la retina, ni más adelante ni más atrás de esta. Pero para que la refracción de la luz pueda ser correcta, es necesario que la curvatura del globo ocular sea la ideal , lo que no siempre ocurre. De este modo, cuando la curvatura del ojo hace que la imagen se refracte delante de la retina, se produce miopía, y el paciente verá mal de lejos. Mientras que, cuando la refracción de la imagen se produce detrás de la retina, el paciente sufrirá hipermetropía, y verá mal de cerca. 

De esta forma, miopía e hipermetropía tienen similitudes respecto a que ambas están causadas por un defecto en la forma en que la luz se refracta en el ojo respecto a la retina. Pero tienen diferencias respecto al lugar exacto en el que se produce la refracción, lo que implica también diferencias en la forma en que el paciente ve lo que tiene delante, presentando problemas de visión en objetos cercanos o lejanos, respectivamente. 

Gafas y lentes de contacto

La solución más común en los casos de miopía e hipermetropía pasa por el uso de lentes que modifiquen la refracción de la luz en los ojos. Estas lentes pueden ser bien cristales de gafas o lentes de contacto (lentillas) que se colocan directamente sobre la superficie del ojo. Estas lentes, tanto en un caso como en el otro , modifican la forma en que la luz entra en el ojo, adelantando o alejando el lugar exacto de la refracción de la imagen, de tal modo que se consigue que esta se produzca justo sobre la retina, consiguiendo que el paciente vea correctamente a todas las distancias. 

Se trata de la solución más rápida y común para tratar los problemas de miopía e hipermetropía. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se trata de un tratamiento que el paciente deberá seguir de por vida, puesto que el uso de lentes permite corregir la forma en que la refracción se realiza en el ojo, pero solo mientras el paciente utiliza las lentes. En el momento en el que se quita la lente de delante del campo de visión del paciente, este vuelve a realizar la refracción de la luz como antes, por lo que volverá a ver mal de lejos o cerca, según sea el caso. 

Cirugía refractiva como solución 

Desde hace ya varias décadas, tanto la miopía como la hipermetropía pueden ser tratadas mediante una operación y, de esta forma, corregir el problema sin necesidad de usar ni gafas ni lentillas. Siempre que sea posible, estas operaciones se realizan mediante el uso del láser Excímer que, tanto por su eficacia como por su seguridad y su gran precisión, constituye la solución más eficiente y más cómoda a la hora de operar miopía e hipermetropía. 

No obstante, hay que tener en cuenta que también existen alternativas para aquellos pacientes que, por sus características, no puedan ser operados mediante el uso de tecnología láser, por lo que las opciones para solucionar los problemas refractivos son más amplias y variadas de lo que podría parecer en un principio. Una de las alternativas más comunes a la cirugía láser es el implante de una lente intraocular, que permite corregir los problemas de refracción del mismo modo que hacen las lentes de gafas y lentillas pero, en este caso, ubicando la lente directamente en el ojo del paciente, lo que permite que la solución sea igual de efectiva que cuando la operación se lleva a cabo mediante tecnología láser. 


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1 Comentario

  1. 31 de julio de 202012:47
    dijo:

    Muy interesante. Gracias

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