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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Son diferentes la hipermetropía y el astigmatismo en niños?

Aunque la hipermetropía y el astigmatismo en niños no son muy diferentes de los casos que se producen en la edad adulta, sí que existen consideraciones especiales que conviene tener en cuenta para un oportuno diagnóstico y un tratamiento eficaz. ¿Te gustaría saber más sobre ello? ¡No te pierdas el siguiente post!

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¿Qué son la hipermetropía y el astigmatismo?

La hipermetropía es un defecto visual muy común, igual que sucede con la miopía o el propio astigmatismo. En el caso de la hipermetropía, este defecto se caracteriza porque los rayos de luz que llegan a la retina no lo hacen habiendo convergido de la forma correcta y se proyectan detrás de la retina. En consecuencia, la imagen que se aprecia de los objetos cercanos es borrosa.

Las causas de la hipermetropía suelen manifestarse desde el nacimiento y, aunque también pueden manifestarse en la edad adulta, la mayoría de las veces, este problema refractivo está relacionado con un tamaño del globo ocular ligeramente inferior al habitual. Se trata de un defecto de la visión que no suele ser progresivo, y que se puede corregir fácilmente tanto con el uso de gafas como con cirugía. Los principales síntomas que pueden hacernos pensar que estamos ante un caso de hipermetropía van desde la fatiga ocular y el dolor de cabeza al leer, hasta casos de estrabismo.

Por otro lado, al hablar de astigmatismo, nos estamos refiriendo también a un defecto en la córnea. En este caso, se trata de un problema que se caracteriza por la incapacidad del ojo para realizar un enfoque claro de los objetos debido a una curvatura incorrecta en la córnea, lo que se traduce como la refracción diferente en varios meridianos del ojo.

Niña con trenzas frente a un libro

El astigmatismo conlleva que ciertos objetos se vean de forma borrosa de manera independiente a la distancia a la que se encuentren del paciente. Es un trastorno muy frecuente y que suele estar asociado a la miopía o a la hipermetropía. Además, también hay que tener en cuenta que, la mayoría de las veces, se trata de un trastorno que acompaña al paciente desde el nacimiento, por lo que también suele ser muy común en niños.

Para detectar los casos de astigmatismo, el principal síntoma en que nos tenemos que fijar es la dificultad de conseguir una imagen nítida al intentar enfocar la vista. Este puede ser un buen indicativo de que los niños sufren astigmatismo, ya que, la mayoría de las veces, los menores no saben expresar con palabras lo que les pasa en la vista, por lo que observar que les cuesta enfocar objetos tanto cercanos como lejanos puede ser un indicio de la presencia de este problema.

Hipermetropía y astigmatismo en niños, ¿qué los caracteriza?

Los trastornos de hipermetropía y astigmatismo en niños son, al menos técnicamente, iguales a los que padecen los adultos. Ambos están relacionados con un problema en la córnea y de hecho pueden presentarse al mismo tiempo.

Sin embargo, aspectos como la edad, el perfil del paciente, la tolerancia a ciertos tratamientos o incluso la posibilidad de acudir a la cirugía varían cuando se trata de niños, pues en ningún caso pueden tener el mismo tratamiento que cualquiera de los adultos.

De hecho, un primer elemento que diferencia a la hipermetropía y el astigmatismo en niños de los trastornos en los adultos es la detección, pues los pequeños no siempre exteriorizan la aparición de síntomas porque no saben que se trata de una anomalía o simplemente porque no pueden hacerlo.

En cualquier caso, dado que la cuestión es profundizar en ambos trastornos y en cómo se manifiestan en los primeros años de vida, especialmente entre los 0 y los 6 años, conviene repasar brevemente algunas indicaciones específicas:

  • Astigmatismo en niños:

También en este caso se trata de una deformación en la córnea, pero lo que cambia con respecto a los adultos es la causa: un alto porcentaje de los casos en menores de edad se deben a causas congénitas, es decir, casi siempre es una anomalía de tipo hereditario. En cambio, es baja la proporción de cuadros de astigmatismo generados por trasplantes o cirugías de cataratas, más habituales en los adultos.

Otra diferencia está en el tratamiento. A los niños se les suele recomendar el uso de gafas graduadas, que para el caso tienen monturas especiales de goma y cristales irrompibles. Esto es así porque los pequeños son más propensos a sufrir caídas o golpes, lo cual perjudicaría seriamente a las gafas.

  • Hipermetropía en niños:

Un dato que puede servirnos de referencia para iniciar este apartado es que casi todos los niños son hipermétropes al nacer (hipermetropía fisiológica), situación que suele corregirse con el paso del tiempo y a medida que el aparato ocular se desarrolla plenamente. Los problemas aparecen cuando no existe tal corrección o la visión del niño empeora con los años, incluso teniendo en cuenta que la capacidad de acomodación o enfoque de los pequeños es mayor que la de los adultos cuando se trata de objetos que están cerca.

Cuando hablamos del tratamiento, los especialistas solo recomiendan el uso de gafas o lentillas si es se trata de una hipermetropía elevada. La edad y la capacidad de acomodación del niño serán fundamentales en este proceso. Puedes obtener más información sobre la hipermetropía infantil en este vídeo:

Como ves, tanto la hipermetropía como el astigmatismo en niños tienen singularidades que vale la pena tener presentes, sobre todo si tus pequeños tienen probabilidades de sufrir alguna de estas dos enfermedades.

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