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Tratamiento para el edema palpebral

Tratamiento para el edema palpebral
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Como veremos más adelante, el tratamiento para el edema palpebral es bastante sencillo. Pero primero vamos a hacer una breve aproximación a esta dolencia. El edema palpebral es una acumulación anormal de líquido en los tejidos de la superficie interna del párpado, que causa una hinchazón que impide o dificulta la propia apertura completa del ojo. De hecho, en algunos casos,  este edema también se puede observar en la conjuntiva. Además, el edema puede ser unilateral (cuando se presenta en un solo ojo) o bilateral (cuando lo hace en ambos). Puede, asimismo, cursar con dolor o ser asintomático.

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Causas de un edema palpebral

Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta en el tratamiento para el edema palpebral es que las causas que lo provocan pueden ser muy diversas y variadas, por lo que habrá que adaptar dicho tratamiento a cada situación concreta. Algunas de las causas más comunes son las siguientes:

  • Traumatismo en el propio ojo: Se produce como consecuencia de un golpe o un traumatismo de otro tipo. Esto suele conllevar la acumulación de líquido como consecuencia de la propia inflamación En muchos casos, esta inflamación desaparece de manera natural con la curación del traumatismo. Sin embargo, en algunos casos, la inflamación en el párpado puede persistir después de que el traumatismo se haya curado.
  • Conjuntivitis: La conjuntivitis aparece  cuando se produce la inflamación de la conjuntiva (la capa más exterior que recubre el ojo). Puede estar motivada por diferentes causas, como por ejemplo una infección o, simplemente, la presencia de agentes irritantes en el ambiente. Esto puede desencadenar la inflamación de toda la zona cercana al ojo, incluidos los párpados.
  • Problemas sinusales: Otra de las causas más comunes de un edema palpebral es la sinusitis. Al existir una inflamación crónica de las fosas nasales, esta puede reflejarse en otras partes de la cara y la cabeza, como por ejemplo los párpados.
  • Orzuelos: Los orzuelos se producen principalmente cuando uno de los folículos pilosos de las pestañas se infectan. En consecuencia, el cuerpo responde con una inflamación de toda la zona para combatir la infección, lo que, en consecuencia, también puede desencadenar el edema palpebral como consecuencia de la inflamación del párpado.
  • Blefaritis: La blefaritis se suele producir cuando los párpados se inflaman como consecuencia de un mal funcionamiento de las glándulas que se encuentran al margen palpebral. En consecuencia, se puede producir la acumulación líquido en los párpados y desencadenar un episodio de edema palpebral.
  • Alergias: Son otra de las causas más comunes que puede provocar la inflamación de los ojos y, en consecuencia, la acumulación de líquido en la zona de los párpados.
  • Herpes ocular: El herpes es un virus que infecta diferentes tejidos y, entre ellos, también puede hacerlo en el ojo y sus zonas cercanas.
  • Enfermedad de Graves Basedow: Se trata de una enfermedad que afecta a la glándula tiroides y que provoca una producción descontrolada de hormonas tiroideas que originan un hipertiroidismo.
  • Embarazo: Por otro lado, otra de las posibles causas de la existencia del edema palpebral puede deberse sencillamente al proceso de embarazo en las mujeres. Debido a la retención de líquidos, pueden darse casos de edema palpebral.
  • Cirugía ocular: Asimismo, el edema palpebral puede ser una consecuencia de haber realizado una cirugía ocular. Durante el proceso de recuperación, es habitual que se retengan líquidos en la zona cercana a donde se ha llevado a cabo la operación. Lo más común será que estos líquidos sean reabsorbidos de manera natural por el propio cuerpo y, solo en los casos en los que no sea así, será necesario aplicar un tratamiento añadido para su correcta asimilación.
  • Factores ambientales: Son más comunes de lo que puede parecer y, de hecho, suelen estar detrás de muchos casos de edema palpebral de aparición puntual. En este sentido, acciones como tomar el sol sin protección pueden ser la causa que lo desencadene.
  • Intoxicaciones: Ciertas intoxicaciones pueden desencadenar este problema. Por ejemplo, en los casos en los que se produce una intoxicación de cloruro de sodio (sal común) o, incluso, debido a la presencia de ciertos agentes químicos ajenos al cuerpo humano.
  • Dacriocistitis: Esta enfermedad se produce cuando se inflama el saco lagrimal de los ojos. Este problema suele implicar la inflamación de la zona, que puede retener los líquidos en el párpado incluso después de su curación, lo que provocaría la aparición del edema palpebral.

 

Primer plano de hombre con ojos oscuros

Síntomas

En ocasiones, el edema palpebral se presenta acompañado de otros síntomas, entre los que podemos encontrar los siguientes:

En cualquier caso, sobre todo si aparece alguno de estos últimos síntomas, es recomendable acudir a un oftalmólogo para que valore nuestro caso y pueda realizar un diagnóstico correctamente, además de recomendar el tratamiento más adecuado para el edema palpebral.

¿Cuál es el tratamiento para el edema palpebral?

El tratamiento a aplicar dependerá de la causa que haya originado esta hinchazón. Así, en el caso concreto de que tenga un origen alérgico, el tratamiento para el edema palpebral podrá contemplar la prescripción de antihistamínicos. Sin embargo, como decimos, es necesario que sea el propio oftalmólogo quien evalúe cada caso de manera individual, ya que, dependiendo de la causa y las características personales de cada paciente, el tratamiento será de un tipo u otro.

No obstante, y siempre con carácter general, se pueden establecer una serie de reglas básicas que deberemos contemplar para evitar que el edema palpebral empeore y que nos permitan mejorar su curación lo antes posible:

  • Abstenerse de emplear maquillaje: Su uso puede agravar el estado del edema palpebral, por lo que se deberá evitar independientemente de la composición del maquillaje en concreto.
  • Administración de lágrimas artificiales: Aplicar lágrimas artificiales ayudan a lubricar la superficie del ojo, lo que ayudará a protegerlo y a conseguir que el párpado se deslice mejor por la superficie del ojo, lo que, a su vez, contribuirá a reducir la sensación de molestia o picor.
  • Evitar frotarse los ojos: Aunque puede ser un acto reflejo, se trata de una acción que debemos evitar a toda costa, ya que ejercer presión sobre los párpados puede empeorar la situación y, además, puede favorecer la presencia de bacterias en la zona, lo que podría conllevar una infección adicional al problema del propio edema.
  • Reducir o eliminar el consumo de sal: Una de las principales sustancias que contribuyen a la retención de líquidos en el cuerpo es la sal. Un exceso de sal en la dieta puede ser la principal causa de la retención de líquidos no solo en la zona de los párpados, sino en todos los tejidos del cuerpo en su conjunto. Por ello, si consumimos alimentos salados con bastante frecuencia, deberemos empezar por eliminarlos de nuestra dieta, así como evitar el consumo de sal en su conjunto.
  • Uso de paños húmedos de agua fría: La aplicación de paños de agua fría (sin ejercer ningún tipo de presión) sobre los párpados pueden ayudar a mejorar la hinchazón. Esto se debe a que el frío contribuye a reducir la inflamación de los tejidos, por lo que su aplicación es un elemento que ayudará a contrarrestar los efectos de la retención de líquidos en la zona palpebral.

No debemos caer en el error de confundir el edema palpebral con  la hinchazón de los párpados debido a la falta de sueño o a un mal descanso. Cuando esto sucede, lo más común es que la hinchazón desaparezca por sí sola después de un sueño reparador. Por el contrario, el edema palpebral se debe a una inflamación de los párpados como consecuencia de la acumulación de líquido y, por ello, el tratamiento para el edema palpebral deberá ser acorde a la causa concreta que haya propiciado dicha retención de líquidos.

Por supuesto, antes de iniciar cualquier tratamiento, siempre se deberá consultar con un médico para que examine nuestros ojos. El oftalmólogo será el profesional adecuado  que podrá determinar cuál será el mejor tratamiento en cada caso y, además, llevar a cabo un chequeo rutinario que sirva para descartar problemas visuales de cualquier otro tipo.

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