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Manchas en los ojos: todo lo que necesitas saber

Las manchas en los ojos son comunes y, según el caso, tienen causas distintas que el oftalmólogo deberá identificar para saber si requieren tratamiento o no. En este artículo te explicamos las más comunes y cómo diferenciarlas entre sí. 

Diferenciar entre manchas en los ojos y en la vista 

Cuando hablamos de manchas en los ojos, nos estamos refiriendo a manchas que aparecen en el órgano físico, en el globo ocular. Es decir, manchas que aparecen, por ejemplo, en la esclerótica o el iris

Por el contrario, si las manchas se perciben en el campo de visión, estaremos hablando de manchas en la vista. En este caso, las manchas no se manifiestan en la estructura física del ojo, sino que son el resultado de distintos procesos oculares que tienen como consecuencia que el paciente vea las manchas, pero dichas manchas son el fruto de su proceso de visión, no de que aparezcan en una parte del tejido ocular. El ejemplo más común de manchas en la vista son las moscas volantes.

manchas en los ojos

Manchas en los ojos: causas y tratamiento 

Las manchas en los ojos pueden aparecer por distintos motivos. Los más comunes son los siguientes:

Derrame ocular

Una de las causas más comunes de la aparición de manchas rojas en los ojos son los derrames oculares. Los derrames oculares suceden cuando se rompe algún vaso sanguíneo que riega el ojo, lo que provoca que la sangre salga del capilar y forme una pequeña acumulación externa. Esta acumulación se percibe como una mancha roja en el ojo, puede tener diferentes tamaños y, generalmente, se localiza en la esclerótica. 

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Las causas de un derrame ocular son variadas. Un golpe en el ojo, movimientos bruscos, tos o estornudos fuertes, así como simplemente una presión sanguínea elevada, pueden producir este tipo de derrames. A pesar del aspecto tan llamativo, se trata de una mancha en el ojo que suele desaparecer por sí sola a los 8 ó 10 días, cuando el derrame se reabsorbe de manera natural.

No suele requerir tratamiento. En el caso de que este tipo de derrames sean muy frecuentes, o cuando tarden más de 10 días en desaparecer, se recomienda acudir al oftalmólogo para que pueda evaluar si es necesario algún tratamiento adicional. 

Pinguécula

La pinguécula suele manifestarse como manchas amarillas en los ojos. Además, estas manchas suelen tener cierto abultamiento (lo que suele diferenciarlo de simples acumulaciones de melanocitos, que también pueden producir la proliferación de manchas marrones en los ojos). La pinguécula se produce cuando se produce una proliferación fibrosa o vascularización de parte del tejido de la conjuntiva. Se podría comparar a cuando la piel empieza a generar durezas o callos. 

Los factores que suelen propiciar la aparición de una pinguécula en el ojo tienden a estar muy vinculados con el medio. La incidencia de la luz ultravioleta, así como trabajar en entornos donde sea abundante la presencia de polvo y viento, suelen estar relacionados con su aparición. Además, otro elemento importante que suele influir en su desarrollo es sufrir de síndrome de ojo seco, lo que acentúa tanto la aparición como el crecimiento de la pinguécula. 

Por lo general, la pinguécula no suele ser un problema grave mientras no crezca e invada el campo de visión. Es decir, que llegue a extenderse a la zona del iris y la pupila del ojo. En los casos menos graves, se trata de una lesión de la córnea que solo requerirá cuidados y vigilancia para evitar su crecimiento. Estos cuidados suelen centrarse en evitar los factores de riesgo antes mencionados. Y esto  implica el uso de lágrimas artificiales para lubricar el ojo, así como gafas y elementos de protección contra la luz ultravioleta y factores ambientales que puedan dañar el ojo. 

No obstante, en los casos más graves, especialmente cuando la pinguécula crece de forma que puede llegar a invadir el campo visual, el tratamiento más apropiado es la cirugía, lo que permite eliminar la pinguécula y recuperar la correcta visión del paciente. Por lo general, se trata de una cirugía sencilla que se realiza en unos 30-40 minutos de manera ambulatoria. 

Pterigium

El pterigium está muy ligado a la pinguécula. De hecho, las causas que propician su aparición, así como sus síntomas y tratamiento son similares. La diferencia entre el pterigium y la pinguécula es que, en este caso, el pterigium surge como consecuencia de la proliferación fibrosa o vascularización del tejido ocular de la esclerótica. Mientras que, en el caso de la pinguécula, se trata de un crecimiento anómalo en la conjuntiva . 

En ambos casos, el tratamiento recomendable será proteger los ojos de factores ambientales y sequedad ocular para evitar el desarrollo de estas manchas en los ojos y, en los casos más graves, eliminar el tejido anómalo mediante cirugía. 

Pecas en el ojo

Al igual que la exposición solar hace que la piel se oscurezca y aparezcan manchas llamadas pecas, la exposición solar de los ojos produce estas mismas concentraciones en los ojos. En concreto, las pecas en el ojo suelen aparecer con mayor frecuencia en el iris, aunque también pueden hacerlo en la esclerótica. Estas manchas amarillas en el ojo, también pueden volverse más oscuras, llegando a ser verdaderas manchas marrones en los ojos. 

Estas manchas color café en los ojos, son en realidad concentraciones de melanocitos. Es decir, concentraciones de las células del cuerpo encargadas de producir melanina (la sustancia que nos protege de la radiación ultravioleta y que es la responsable del color oscuro de muchos de nuestros tejidos, por ejemplo la piel y el pelo). Las pecas en el ojo pueden aparecer y desaparecer o ser permanentes. Por lo general, son manchas benignas. Aunque estas pueden llegar a convertirse en nevos oculares, que requerirán mayor vigilancia por parte del paciente y de los médicos. 

Nevos oculares

Otra de las posibles causas de las manchas en los ojos son los denominados como nevos (o nevus) oculares. Al igual que sucede con las pecas oculares, los nevos son manchas marrones en los ojos causadas por la concentración de melanocitos. Su principal diferencia con las pecas oculares es que se trata de concentraciones de melanocitos más densas. Esto hace que, generalmente, sean más grandes y también más oscuras.

Al igual que sucede con los lunares en la piel, los nevos oculares no tienen que ser necesariamente peligrosos. Sin embargo, sí que se trata de tejidos que pueden evolucionar en melanoma. Es decir, en el cáncer asociado a las células de los melanocitos. Debido a esto, es muy importante que los nevos sean vigilados por el propio paciente y por el oftalmólogo en revisiones periódicas (por lo menos una vez al año). Si se perciben cambios en la forma, tamaño o coloración de los nevos oculares, esto podría indicar que el nevo está creciendo, por lo que es importante acudir al oftalmólogo para que pueda evaluar al paciente. 

Tanto en el caso de las pecas en los ojos como en el caso de los nevos, su principal causa se encuentra en la exposición a la radiación solar. Es por esto que, tanto para prevenir su aparición como para evitar su crecimiento, se recomienda el uso de gafas de sol homologadas siempre que se esté en espacios al aire libre o lugares con abundante luz solar.

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Xantelasma

Otra posibilidad de aparición de manchas en los ojos son los xantelasmas. En este caso, este tipo de manchas no aparecen en el propio globo ocular, sino en los párpados y la piel alrededor de los ojos. Los xantelasmas son placas de grasa que se depositan en el tejido dérmico alrededor de los ojos. Su aspecto suele ser el de una placa amarillenta y ligeramente abultada. Se puede presentar en uno o en ambos ojos, y lo más habitual es que aparezcan varios xantelasmas de aspecto pequeño y repartidos alrededor de la piel cercana al ojo y los párpados. 

Sus causas son variadas, aunque lo más habitual es que se deba a problemas de hipercolesterolemia (exceso de colesterol en sangre), problemas hepáticos, o, incluso, a niveles elevados de estrés y ansiedad en el paciente.

Los xantelasma no suponen ningún riesgo para la salud por sí solos. El posible riesgo que puedan presentar se debe asociar a sus  causas (por ejemplo al exceso de colesterol) más que a la aparición de los xantelasmas en sí mismos. De este modo, los xantelasmas deberán ser tomados como un síntoma de otro problema diferente que el paciente deberá identificar con ayuda del médico para corregirlo si es necesario. En algunos casos, la aparición de los xantelasmas no está asociada a ninguna enfermedad concreta, por lo que también se piensa que algunos casos cuentan con  un componente hereditario. 

Los xantelasmas no suelen requerir tratamiento específico. En la mayoría de los casos, los tratamientos en relación a este tipo de manchas en los ojos son  de carácter meramente estético. Según cada caso, el médico valorará la forma más adecuada de eliminarlos si el paciente opta por algún tratamiento para mejorar  su aspecto. 

Melanosis conjuntival

Se trata de manchas marrones en el ojo que, al igual que sucede con los nevos oculares, están causadas por la proliferación de melanocitos en el tejido de los globos oculares (generalmente en la esclerótica). La principal diferencia con el nevo o las pecas oculares es que, en el caso de la melanosis conjuntival, las manchas suelen tener un aspecto más irregular y oscuro, aunque este diagnóstico deberá realizarlo un oftalmólogo después de observar al paciente. 

La melanosis conjuntival puede ser de dos tipos:

  • Melanosis epitelial conjuntival: Se considera de carácter benigno y suele aparecer en los primeros años de vida, estabilizándose a partir de la edad adulta. Es más frecuente en personas de raza negra. 
  • Melanosis adquirida primaria: Son lesiones que surgen en la edad adulta. Suelen ser más comunes en personas de raza blanca. 

La melanosis conjuntival deberá ser supervisada por un médico cada cierto tiempo. Dependiendo de cómo evolucione, el médico podrá determinar si es necesario realizar una cirugía para extirpar el tejido dañado o no. 

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Cómo prevenir las manchas en los ojos 

Como se puede ver, las manchas en los ojos pueden aparecer por diferentes motivos. Para prevenirlas, lo más recomendable será proteger los ojos. Para ello, lo mejor será optar por tres hábitos importantes:

  • Usar gafas de sol en áreas exteriores: Los efectos del sol en los ojos pueden llegar a ser muy graves. De hecho, gran parte de las manchas en los ojos surgen como consecuencia de la exposición a la radiación solar. Para evitarlas y asegurar la protección de nuestros ojos, es indispensable adoptar el hábito de utilizar gafas de sol homologadas siempre que se esté en espacios exteriores o lugares con abundante luz ultravioleta. 
  • Usar gafas protectoras en entornos potencialmente peligrosos: Además de proteger los ojos del sol, también es importante protegerlos en entornos que puedan suponer un riesgo. Por ejemplo, es indispensable utilizar gafas protectoras en el caso de trabajar en lugares con polvo y viento. Así mismo, también es muy importante utilizar gafas de agua en playas y piscinas. 
  • Complementar la lubricación natural del ojo con lágrimas artificiales: Finalmente, otro de los hábitos que se pueden adquirir para prevenir la aparición y proliferación de manchas en los ojos es el uso de lágrimas artificiales. Las lágrimas artificiales imitan la composición de la lágrima natural y se pueden administrar tantas veces como se quiera. De esta forma, nos aseguramos la correcta hidratación y lubricación de los ojos, lo que ayudará a protegerlos y prevenir posibles lesiones que deriven en la aparición de manchas. 

Cuándo acudir al médico 

Ante la aparición de una mancha en el ojo, siempre es recomendable acudir al oftalmólogo para que este la pueda revisar. Según el caso, el médico recomendará seguir un tratamiento determinado o, si no lo considera necesario, bastará con llevar a cabo revisiones periódicas para vigilar su evolución. 

Además, es importante recordar que, en pacientes sanos, lo más aconsejable es que las revisiones periódicas de los ojos se realicen de forma anual. Esto permitirá no solo garantizar una buena salud ocular, sino que, en caso de aparición de algún problema en los ojos, iniciar cualquier tratamiento en las primeras fases de evolución de la enfermedad. Lo que siempre es de gran ayuda a la hora de tratar cualquier problema de salud.

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