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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Por qué tengo los ojos hinchados al despertar?

Los ojos hinchados al despertar constituyen un síntoma que seguramente todos hemos experimentado alguna vez en la vida, aunque quizá unos más que otros. Sin embargo, no por ello debe considerarse como una señal sin importancia. En algunos casos puede constituir el inicio de problemas visuales más graves.

Cuando los ojos hinchados al despertar son una reacción fisiológica

En algunas personas ya es algo cotidiano: a primera hora de la mañana se miran en el espejo y descubren que tienen los ojos hinchados al despertar, un síntoma que en condiciones normales obedece a una reacción fisiológica.

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Durante el sueño se ralentiza la circulación linfática y, por eso mismo, se origina una acumulación de líquido en los tejidos más esponjosos del párpado inferior. Recordemos que esta parte de nuestro rostro puede llegar a ser hasta 10 veces más delgada que cualquier otra zona del cuerpo humano.

Sin embargo, no sólo se trata de la acumulación de líquidos en dichos tejidos, sino también de una retención del fluido lagrimal. La suma de estos dos factores es la que produce los ojos hinchados al despertar con los que nos levantamos de vez en cuando.

La prueba de que esta hinchazón no es perjudicial está en que desaparece mientras avanza la mañana. Esto también tiene una explicación: al estar levantados adoptamos una posición vertical que favorece el restablecimiento de la circulación linfática a sus niveles habituales. Pasadas unas horas, no queda rastro de dicha hinchazón.

Hombre frotándose los ojos al despertar

¿Se pueden evitar los ojos hinchados al despertar?

Los ojos hinchados al despertar, así como otras reacciones fisiológicas naturales, son prácticamente inevitables. Muchas de ellas constituyen mecanismos de defensa del organismo ante determinadas situaciones, ambientes o circunstancias.

Lo que sí podemos hacer es adoptar hábitos para que su efecto sea menor y, de esta manera, mitigar sus efectos y evitar que éstos puedan convertirse en la primera señal de problemas visuales más complejos. Nos referimos a hábitos como:

  • Dormir lo suficiente, es decir, entre 7 y 8 horas al día. Cuando nuestro descanso cumple con este patrón, favorece una recuperación plena del aparato ocular, el cual, recordemos, está activo durante el resto de nuestra jornada.
  • Cuidar nuestra alimentación e incluir en nuestra mesa productos que contengan los nutrientes necesarios para una buena salud visual, por ejemplo aquellos con vitaminas del tipo A, C y B12. También se recomienda incluir frutas y productos que favorezcan la función diurética del organismo para evitar la acumulación de líquidos en ciertas zonas, entre ellos los párpados. En ese sentido, el agua es el líquido diurético por excelencia.
  • Hacer ejercicio al menos dos o tres veces por semana. Las actividades físicas son idóneas para mejorar la función cardiovascular, la circulación y, asimismo, nos ayudan a prevenir la llegada de enfermedades que se manifiestan a través de la pérdida de la visión, como por ejemplo la diabetes.

Ya lo sabes: los ojos hinchados al despertar no tienen por qué ser una mala señal. En la mayoría de los casos obedecen a una reacción fisiológica normal que suele desvanecerse con el paso de las horas. Sólo si se convierte en una acción persistente, aún en la vigilia, puede constituir un problema de mayor gravedad.

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