Dejarse las lentillas para dormir una siesta parece un acto inofensivo, pero no es nada recomendable hacerlo. Sigue leyendo para descubrir por qué este despiste puede afectar a tus ojos.

Quienes usan lentillas a veces se olvidan de que las llevan puestas y acaban abusando de ellas, ya sea por llevarlas más horas de las recomendadas, por meterse con ellas en el agua o por quedarse dormidos con ellas puestas. Para algunas personas, esto no es ningún problema – aparentemente-, pero para la mayoría hacerlo puede generar síntomas como enrojecimiento, picor y otras molestias.

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lentillas para dormir

 

¿Cómo afectan las lentillas a los ojos?

Aunque cada vez se usan mejores materiales y son más y más cómodas – como en las lentillas de hidrogel de silicona-, el uso de lentillas limita el acceso de la córnea tanto al oxígeno como a la lágrima. Como consecuencia, cuando una persona pasa mucho rato con las lentillas puestas o estas no son nuevas, se pueden llegar a notar molestias y los ojos se enrojecen. Todos estos efectos empeoran cuando estamos durmiendo, ya que de por sí el ojo recibe menos oxígeno cuando está cerrado.

La córnea es la capa más externa del ojo y también el tejido sobre el que se colocan las lentillas. Este tejido no tiene apenas vasos sanguíneos, ya que estos entorpecerían la función visual. ¿Cómo se nutre entonces la córnea? El tejido corneal se nutre del oxígeno que recibe directamente del ambiente. La córnea también se hidrata gracias a la lágrima que produce nuestro propio ojo. Pues bien, las lentillas limitan el acceso tanto al oxígeno como a la lágrima, a pesar de que los nuevos materiales son cada vez más permeables.

¿Por qué no debemos dejarnos las lentillas puestas para dormir?

Damos por hecho que nadie en su sano juicio se dejaría las lentillas puestas tanto tiempo como para que se produzcan síntomas graves; echarse una siestecita con las lentes de contacto puestas parece, sin embargo, un gesto inofensivo y sin consecuencias. Pero el hecho de llevarlas puestas mientras dormimos supone un riesgo de infecciones mucho mayor que mientras estamos despiertos. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, las lentillas son una superficie excelente para la reproducción de bacterias, más aún si les proporcionamos un ambiente húmedo y calentito con los párpados cerrados.

Las conjutivitis, habituales entre los usuarios de lentillas, son un indicador de que no estamos teniendo las precauciones necesarias.  Pero existen riesgos mayores, como la queratitis, una infección de la córnea mucho más grave.

Por otro lado, los ojos cerrados también producen menos lágrima, por lo que dormir con las lentillas puestas, aunque sea poco rato, hace que se queden pegadas al ojo debido a la deshidratación. Esto es muy desagradable y puede llegar a dañar la superficie del ojo. En este caso, lo mejor es usar lágrimas artificiales y esperar un poco a que se rehidrate el ojo antes de retirarlas.