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Coloboma: tipos, síntomas y tratamientos

El coloboma se caracteriza por un falta de desarrollo de alguna parte del ojo, normalmente del iris. Muchos casos de coloboma, aunque no todos, presentan un  carácter congénito (es decir, están presentes desde el nacimiento) y son de origen normalmente desconocido. Un pequeño número de casos tienen carácter hereditario y también puede producirse a consecuencia de un traumatismo en el ojo o de una cirugía ocular.

Tipos de coloboma

El tipo de coloboma más común es el coloboma del iris. Se trata de un agujero o defecto en el iris y se manifiesta como una segunda pupila o en forma de una especie de ranura negra que aparece en el borde de la pupila, confiriéndole una forma irregular. También puede presentarse como una fisura en el iris.

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Además de en el iris, un coloboma puede tener lugar en otras partes del ojo, produciéndose malformaciones o irregularidades en las mismas:

  • Coloboma del cristalino.
  • Coloboma del párpado.
  • Coloboma macular.
  • Coloboma del nervio óptico.
  • Coloboma de la úvea.
  • Coloboma corio-retiniano.

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Síntomas del coloboma

El principal signo de un coloboma suele ser visual y depende de la zona en la que se encuentre . El iris de una persona afectada de coloboma tiene una forma extraña e irregular que se puede detectar a simple vista. Se trata de un iris que, en ocasiones, tiene la apariencia del ojo de un gato o la forma de una cerradura

Un coloboma en el párpado se caracteriza por una falta de desarrollo, más o menos evidente en función de cada caso. 

primer plano ojo mujer con un defecto en el iris

 

En lo que respecta a la afectación a la vista, no tiene porqué producirse en todos los casos de coloboma. Depende del tipo, tamaño y otras circunstancias, por ejemplo algunos colobomas del iris pueden provocar anomalías visuales, sobre todo si no se encuentra adherido a la pupila, ya que en estos casos es posible que se forme una imagen secundaria distorsionada en la parte posterior del ojo. Cuanto esto ocurre, el paciente puede notar uno o varios de estos síntomas:

¿Cómo se trata el coloboma?

El tratamiento dependerá básicamente de tres factores: tipo de coloboma, nivel o grado de afectación y síntomas que esté provocando.

Algunos colobomas de iris que, como hemos dicho es el más frecuente de todos, solo provocan problemas estéticos, que pueden disimularse con lentes de contacto de color o, en los casos más notables, optar por una cirugía.

En los casos en que los colobomas provocan anomalías visuales, será necesario recurrir a otros tratamientos: dispositivos ópticos para corregir la disminución de la agudeza visual o tratamientos con láser específicos para eliminar o minimizar algunas complicaciones derivadas de ciertos colobomas, como el crecimiento anormal de vasos sanguíneos en la parte trasera del ojo o la aparición de cataratas.

Cuando el coloboma es congénito, que es lo más habitual, esta condición suele ser detectada en las revisiones habituales y protocolarios que se realizan a todos los bebés después de su nacimiento. Con el fin de comprobar que el bebé no tenga otros problemas de desarrollo del aparato visual, algo que ocurre en algunos casos de nacidos con coloboma del ojo, el pediatra realizará un examen físico exhaustivo y detallado de la parte interna del ojo. Esta exploración puede complementarse con una resonancia magnética para revisar las conexiones entre los ojos y el cerebro.

Por último, señalaremos que algunos colobomas pueden provocar también el desarrollo de ojo vago (ambliopía). En estos casos, el especialista puede prescribir los tratamientos habituales en estos casos, como la colocación de parches en el ojo sano para estimular al que se está quedando rezagado en su desarrollo visual.

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