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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Cómo saber si tienes la tensión ocular baja?

Una tensión ocular baja también puede comportar un problema para la salud de nuestros ojos pues puede acabar originando un glaucoma al igual que ocurre ante un caso de tensión alta.

Así, casi todos estamos más o menos informados de los peligros derivados de una tensión ocular alta, pero muchos ignoramos que también corremos el riesgo de desarrollar glaucoma en el caso de tenerla baja.

Por lo tanto, conviene que estemos alerta ante ambas situaciones. Pero, en primer lugar, vamos a explicar qué se entiende por presión ocular que muchos llegan a confundir con la tensión arterial aunque nada tienen que ver entre sí estos conceptos.

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De esta manera, la tensión ocular o presión intraocular (PIO) es aquella presión que ejercen  los líquidos alojados en el interior del globo ocular (como el humor acuoso) sobre las estructuras firmes del ojo (córnea, iris, cristalino…). Esta presión resulta imprescindible para  garantizar la forma esférica del globo ocular.

Por su parte, el glaucoma se caracteriza por los siguientes aspectos:

  • Reducción del campo visual periférico y se acaba desarrollando, por lo tanto, la denominada  “visión de túnel”.
  • Los ojos empiezan a desarrollar una fotosensibilidad e incluso ciertas personas incluso aseguran percibir halos alrededor de las fuentes de luz eléctricas como las farolas o los semáforos.
  • Problemas de visión nocturna.
  • También se pueden notar dolores de cabeza.

Actualmente, el glaucoma está considerada la segunda causa de ceguera en el mundo. En concreto, afecta a alrededor del 2 % de la población española (unas 900.000 personas).

Revisión visual a hombre maduro con jersey burdeos

El glaucoma y la tensión ocular baja

Se ha comprobado que presentar unos niveles de tensión arterial excesivamente bajos también puede causar glaucoma. Así, la hipotensión influye en la irrigación del cerebro y del nervio óptico.

En este sentido, se calcula que cerca del 10 % de los pacientes diagnosticados de glaucoma no presentaban una presión intraocular elevada.De hecho, los adultos mayores es común que tengan hipotensión con frecuencia, debido a que están siendo sometidos a terapias antihipertensivas.

¿Qué importancia tienen las tonometrías?

Sin embargo, el mayor problema tanto en el caso de la tensión ocular baja como en el caso de la tensión ocular elevada es que no cursan con síntomas que puedan alertar a los pacientes.

De esta manera, se aconsejan, sobre todo a partir de la tercera edad donde el glaucoma es más frecuente (entre los 70 y 75 años la incidencia es del 8 %) la realización de exámenes periódicos para la medición de la tensión ocular mediante un tonómetro. Debido a que la presión ocular no es constante y puede variar a lo largo del día, será necesario medirla en varios momentos.

Ahora mismo uno de los métodos más empleados es el tonómetro de aire que consiste en un chorro de aire dirigido al ojo y se mide cuánta presión de aire se precisa  para conseguir aplanarlo. Lo cierto es que, a día de hoy, la única medida preventiva para el glaucoma es tomarse frecuentemente la tensión ocular. Además, resulta muy fiable, rápido y sin molestias para el paciente pues ni siquiera se roza al ojo.

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