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Rosácea ocular: síntomas, causas y posibles tratamientos

Aunque la rosácea es una enfermedad asociada normalmente a la piel, también existe la posibilidad de que afecte a los ojos, en cuyo caso se estará hablando de rosácea ocular. Este tipo de rosácea presenta muchas similitudes a la rosácea convencional y, aunque se trata de una enfermedad crónica, es importante acudir al médico para que la diagnostique y recomiende un tratamiento específico para prevenir y controlar los posibles brotes. 

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¿Qué es la rosácea?

La rosácea es una enfermedad que se manifiesta como un enrojecimiento de la zona afectada. En el caso de la piel, algunas de las zonas más comunes donde suele aparecer son la nariz y las mejillas, aunque también puede hacerlo en los codos, rodillas, o en cualquier otra parte del cuerpo. En el caso de la rosácea ocular, esta se puede presentar tanto en los párpados como en el propio ojo, donde se manifiesta con un enrojecimiento muy marcado de la esclerótica. 

Hay que tener en cuenta que, actualmente, los médicos no han sabido determinar con exactitud las causas que hacen que aparezca la rosácea, ya sea cutánea u ocular. No obstante, se piensa que puede estar vinculada con una reacción autoinmune del propio organismo, así como con la proliferación de determinados gérmenes en la zona afectada. Se cree que estas situaciones producen una dilatación de los vasos sanguíneos de la zona, así como una respuesta del sistema inmunológico del organismo, lo que causaría el picor y la hinchazón asociadas a los brotes de rosácea. 

Además, también hay que tener en cuenta que determinados factores, como pueden ser la herencia genética o el estilo de vida, pueden determinar tanto su aparición como la virulencia con la que aparecen sus brotes. A día de hoy, no existe un tratamiento definitivo para la rosácea, por lo que está considerada una enfermedad crónica. No obstante, sí que existen tratamientos que ayudan a controlar sus brotes y a reducir sus molestias. 

Mujer rubia con y sin rosácea

Síntomas de la rosácea ocular

La rosácea ocular es aquella que aparece en los ojos o en la zona de los párpados. Esta se manifiesta en un principio como un enrojecimiento de la zona afectada. Después, este enrojecimiento suele ir acompañado de picor e hinchazón (especialmente en el caso de los párpados). Esto suele provocar también un abundante lagrimeo en los ojos, así como la sensación de que se tiene algo dentro de los mismos (normalmente se suele describir como una sensación de tener arenilla en el ojo). 

Causas de la rosácea

Como se ha comentado, no existe una causa determinada que sea la única que pueda explicar la aparición de la rosácea, ya sea cutánea u ocular. En este sentido, sí que suele ser común que exista una prevalencia en la misma familia, lo que hace pensar en factores de tipo genético que podrían estar implicados en su aparición. 

No obstante, sí que se han descrito ciertos factores que pueden favorecer la aparición de los brotes más severos, por lo que son situaciones que se recomienda evitar:

  • Contacto con ambientes agresivos (radiación solar, viento, frío o calor extremos, etc.)
  • Actividades deportivas que requieran esfuerzos extremos
  • Consumo de comidas picantes o muy sazonadas
  • Consumo de alcohol
  • Consumo de cafeína
  • Situaciones de estrés o ansiedad prolongadas

Cuándo acudir al médico y posibles tratamientos de la rosácea ocular

Aunque la rosácea ocular no tenga un tratamiento de curación definitivo, sí que existen ciertos tratamientos que ayudan a controlar y revertir los brotes más agudos. En este sentido, es importante acudir al oftalmólogo lo antes posible si se cree que se puede estar padeciendo ataques frecuentes de rosácea ocular para que lleve a cabo una evaluación del paciente. De este modo, el médico podrá prescribir el tratamiento más adecuado en cada caso. 

La mayoría de las veces, lo más habitual es que el tratamiento de la rosácea ocular esté basado en evitar las situaciones que actúan de desencadenantes de los brotes y, una vez que estos ya se han producido, en la aplicación de determinados medicamentos. Según el caso, el médico podrá prescribir el uso de lágrimas artificiales o colirios especiales para tratar la rosácea ocular (diferentes a los colirios de venta libre para ojos irritados, que pueden producir una reacción opuesta a la deseada), así como pomadas de aplicación cutánea o medicamentos de administración por vía oral. 

Fuentes:
Academia Americana de Oftalmología – Rosácea ocular

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