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El blog de la Oftalmología

Blefaritis, ¿cómo tratar la grasa y la caspa en las pestañas?

La blefaritis es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación o infección de los párpados, concretamente en la zona en la que nacen las pestañas y donde se encuentran las glándulas de Meibomio. Estas glándulas generan una serie de secreciones que forman parte de la lágrima en la que abundan lípidos de diversos tipos.

Se trata de una anomalía que produce inflamación, infección en los párpados, enrojecimiento y secreción de una serie de líquidos aunque, sin duda, alguno de sus síntomas más conocidos es la aparición de grasa y de caspa en las pestañas. ¿Te ha sucedido?

¿Qué tipos de blefaritis se conocen?

Una buena manera de entrar de lleno en el estudio y reconocimiento de la blefaritis es mencionando los tipos de esta enfermedad conocidos hasta el momento, que son dos:

  1. Blefaritis escamosa:

Este tipo de blefaritis se caracteriza por la formación de escamas en la base de las pestañas, que suelen ser costras duras y secas. Su síntoma más significativo es el levantarse con los ojos pegados a causa de la secreción continua y los problemas en la piel descritos. También provoca una seria irritación de los ojos y especialmente de los párpados. Esta blefaritis se asocia a la presencia de una bacteria del género Staphylococcus y suele ser más problemática y severa.

  1. Blefaritis seborreica:

A diferencia de la blefaritis escamosa, ésta tiene como síntoma más significativo la acumulación y exceso de grasa en el borde de los párpados, justo la zona más afectada. Otro síntoma característico es el picor y enrojecimiento como producto de la acumulación de lípidos en la zona lagrimal. Con frecuencia, este tipo de blefaritis se asocia a otros problemas cutáneos, como la dermatitis del cuero cabelludo o de otras áreas del cuerpo.

Cuando se encuentran características de ambos tipos podemos hablar de blefaritis mixta.

Existe, además, otra clasificación de los tipos de blefaritis:

  1. Blefaritis anterior:

Afecta a la parte del párpado en la que se ubican las pestañas y puede ser tanto escamosa como seborreica. Su origen se encuentra en una infección bacteriana o vírica y normalmente los síntomas aparecen en los párpados y suelen consistir en enrojecimiento, hinchazón y/o picor. En este caso, existe un alto riesgo de complicaciones, ya que la colonización por bacterias puede extenderse a la superficie ocular llegando a producirse un engrosamiento o inflamación de los párpados de modo que se plieguen hacia adentro o hacia afuera de los ojos o, incluso, llevar a daños en la córnea debidos al roce de las pestañas.

2. Blefaritis posterior:

Afecta a las glándulas de Meibomio y suele ser seborreica. Estas glándulas no funcionan correctamente porque se obstruyen ocasionando, no sólo la formación de legañas y la inflamación del borde del párpado, sino también la formación de orzuelos. En este caso, las lágrimas pueden adquirir una apariencia de espuma.

Hombre secándose las lágrimas

Blefaritis: conocer las causas para tratarla

No podemos hablar de tratamientos que nos ayuden a combatir la blefaritis y síntomas como la grasa y la caspa en las pestañas sin que antes hayamos identificado cuál es en realidad la causa directa de esta enfermedad en los párpados.

Una de ellas suele ser la presencia de bacterias en la zona ocular, especialmente en la piel que se encuentra en la base de las pestañas y en los párpados. A esto se atribuye, por ejemplo, el exceso de grasa en dichos puntos.

Sin embargo, la blefaritis también puede estar asociada a trastornos de la piel, sobre todo en aquellas personas que sufren de dermatitis rosácea o seborreica en la cara o el cuero cabelludo. También los pacientes que sufren infecciones bacterianas en otras zonas del cuerpo son proclives a sufrir esta enfermedad.

Por último, no podemos dejar fuera de esta lista a las alergias, elementos que en algunos casos son el origen directo de infecciones que, a su vez, dan lugar a cuadros de blefaritis. Asimismo, la aparición de orzuelos puede ser un aliciente para que los síntomas de los que hemos hablado se materialicen.

Blefaritis: tratamiento

En cuanto a su tratamiento, no existe ninguno como tal que anule los síntomas y evite la reaparición de los mismos. Cualquier cura que se tome al respecto debe ir orientada a controlar sus efectos y perjuicios hasta que la persona recupere vista.

Eso sí, sea cual sea el camino a seguir para combatir este problema, son importantes tanto la limpieza diaria de la zona ocular, como el uso de una solución limpiadora que sea avalada y recetada por el oftalmólogo.

Las medidas a tomar dentro del tratamiento de la blefaritis dependerán de la gravedad del problema y van desde el uso de compresas calientes sobre los ojos cerrados, a la higiene de la zona con productos específicos hasta el uso de pomadas antibióticas o, incluso, a la ingesta de antibióticos orales, todo ello siempre bajo control médico.

Por otro lado, es habitual que el oftalmólogo recomiende el uso de colirios o lágrimas artificiales, que no contribuyen a acabar con la blefaritis, pro sí ayudan a paliar la sensación de irritación y las molestias relacionadas.

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