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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

La importancia de proteger los ojos del sol

Se suele hablar bastante de los efectos negativos que tiene la sobre exposición de la piel a los rayos ultravioleta. Sin embargo, la luz del sol no es peligrosa solo para nuestra piel, sino también para nuestros ojos, ya que está relacionada con la aparición de diversas enfermedades y problemas oculares. En este artículo te explicamos la importancia de proteger los ojos del sol de forma adecuada y los peligros que implica una exposición directa a los rayos ultravioleta de forma continuada. 

Qué es la radiación ultravioleta 

La luz solar está compuesta por diferentes tipos de luz según la posición que ocupan en el espectro luminoso. La más conocida de todas es la luz visible, denominada así porque es la que nos permite ver. De hecho, esta luz es la que atraviesa nuestros ojos y, cuando llega a la retina, se convierte en señales eléctricas que el nervio óptico envía al cerebro y que nos permiten ver lo que tenemos delante. No obstante, además de este tipo de luz, el sol emite luces situadas en otros rangos del espectro luminoso y, una de ellas, es la luz ultravioleta. 

La luz ultravioleta se denomina así porque en el espectro lumínico está inmediatamente después de la luz visible de color violeta. Esta luz no se percibe con nuestros ojos, pero es tan real como la luz visible. De hecho, es la responsable de que nos quememos la piel cuando la exponemos directamente a la luz solar sin la protección adecuada.

Pareja en una piscina con gafas de sol

Cómo afecta la radiación ultravioleta a los ojos 

Una de las características de la luz ultravioleta es que tiene la capacidad de dañar las células de nuestro organismo. En el caso de la piel, a corto plazo puede provocar quemaduras. Pero, a largo plazo, esta sobre exposición se puede llegar a convertir en problemas como el cáncer de piel. 

Estos mismos daños que produce la luz ultravioleta en la piel son extrapolables a nuestros ojos. En el caso de los ojos, estos están principalmente protegidos por los párpados. Sin embargo, la exposición directa continuada a este tipo de radiación puede llegar a generar diversos problemas oculares (entre ellos cáncer de párpado o distintos tipos de tumoración en el ojo). De ahí, la importancia de proteger los ojos del sol directo y de evitar una exposición prolongada a este tipo de luz.

Problemas y enfermedades oculares por radiación UV 

Existen muchos problemas y enfermedades oculares que están íntimamente relacionados con la exposición directa y sin protección a la luz solar. Algunos de los más comunes son los siguientes: 

Pecas oculares

Las pecas oculares aparecen en el ojo del mismo modo que lo hacen en la piel. Lo más habitual es que lo hagan en el iris, aunque también pueden darse en la esclerótica (la parte blanca del ojo). Al igual que sucede en la piel, las pecas oculares son concentraciones de melanocitos. Es decir, las células de nuestro cuerpo encargadas de la producción de melanina, que es la sustancia que nos protege de los rayos ultravioleta.

Estas pecas oculares aparecen como pequeñas manchas de color amarillo o marrón. Muchas veces desaparecen por sí solas, aunque también se pueden volver permanentes. Las pecas oculares son benignas. No obstante, si crecen y se oscurecen, pueden llegar a convertirse en nevos oculares, que requerirán mayor atención y seguimiento médico. 

Nevos oculares

Uno de los motivos por los que es importante proteger los ojos del sol son los nevos oculares. Los nevos oculares son similares a las pecas oculares. Pero, en este caso, se trata de concentraciones mucho mayores de melanocitos. Esto hace que los nevos oculares sean mucho más oscuros (con un color marrón oscuro y, a veces, casi negros).

Los nevos oculares no tienen que ser necesariamente malignos. Sin embargo, es importante que el paciente los vigile de manera continuada y que sean revisados por el oftalmólogo al menos una vez al año. Esto debe hacerse sobre todo si cambian de color o aumentan su tamaño, ya que podría tratarse de un nevo que se ha convertido en melanoma ocular. 

Melanoma ocular

El melanoma ocular es similar al melanoma dérmico, pero se diferencia de este en que, en lugar de ubicarse en la piel, lo hace en alguno de los tejidos del ojo. El melanoma es un tipo de cáncer. En concreto, el que afecta a las células de los melanocitos que, como se ha dicho, son las encargadas de la producción de la melanina. 

Fotoqueratitis

Otro de los motivos que hacen que debamos proteger los ojos del sol siempre que estemos en espacios exteriores es la fotoqueratitis. La fotoqueratitis es el equivalente a las quemaduras solares de la piel, pero en los ojos. Según el grado de quemadura, el paciente presentará fotofobia y molestias oculares en los casos menos graves, llegando a síntomas como dolor intenso y problemas de retina en los casos más graves.

La fotoqueratitis es producida por la sobreexposición directa de los ojos a la luz solar. Sin embargo, es muy habitual en los entornos de montaña, donde la luz solar no solo procede del cielo, sino que también se refleja directamente en la nieve, agravando aún más la exposición.

Pinguécula

Una pinguécula se desarrolla como una carnosidad en el tejido conjuntivo del ojo. Por lo general, suele presentarse como un bulto o relieve en la zona que separa el iris y la esclerótica del ojo (aunque puede aparecer en otras partes). Se trata de un tejido que crece de forma irregular en el ojo y que, si sigue creciendo, puede dificultar la visión y presentar molestias oculares al abrir y cerrar los ojos.

No se trata de un tumor maligno, pero suele requerir cirugía cuando crece demasiado debido a los problemas de visión que puede llegar a producir. Es más común en personas a partir de los 50 años y, aunque su aparición puede estar vinculada a varias causas, la exposición directa continuada a la radiación ultravioleta es una de las más comunes. 

Pterigium

El pterigium o pterigion se manifiesta de forma similar a la pinguécula. En este caso, se trata de una carnosidad que también se desarrolla en la conjuntiva del ojo.

Sin embargo, el pterigium tiende a manifestarse como una aparente tela irregular o triangular, lo que lo diferencia de la pinguécula, que suele tener un aspecto más definido y con forma de bulto. De nuevo, se trata de un tejido que suele ser benigno pero que, si llega a comprometer la visión, puede ser necesario retirar mediante cirugía. 

Cáncer de párpado

Proteger los ojos del sol no solo es importante por el propio ojo, sino por toda la estructura que hay alrededor. El cáncer de párpado es un tipo de melanoma dérmico que tiene la característica de ubicarse en esta parte de la piel. En este sentido, otro de los peligros que implica una sobreexposición continuada a la radiación ultravioleta lo encontramos en los párpados.

Los párpados son una fina piel que protege los ojos y, como tejido dérmico, también puede desarrollar los mismos problemas que cualquier otra parte de la piel. A pesar de lo que se pueda pensar, el cáncer de párpado es bastante habitual. Esto se debe a que, a diferencia de otras partes de la piel que sí se protegen cuando la exposición a la luz solar es mayor (por ejemplo cuando aplicamos crema con factor de protección solar en playas o piscinas), los párpados y la zona de alrededor de los ojos no suelen protegerse con este tipo de productos.

Cataratas

Las cataratas se producen cuando el cristalino se opacifica y no permite ver correctamente, lo que se traduce en que el paciente vea borroso independientemente de la distancia a la que mire. Se trata de un problema que, en la mayoría de casos, está íntimamente vinculado a la edad.

Sin embargo, una exposición continuada a agentes agresivos para los ojos pueden favorecer su aparición temprana. En este sentido, la exposición a la radiación ultravioleta constituye uno de estos factores que pueden acelerar su aparición, por lo que es importante tenerlo en cuenta y proteger los ojos del sol para retrasar lo más posible su inicio.

DMAE

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) se produce como consecuencia de la acumulación de drusas en la mácula, la zona central de la retina y que es esencial para ver correctamente. Las drusas maculares son en realidad desechos celulares que, a causa de la edad, el cuerpo no consigue eliminar correctamente.

Como su nombre indica, la DMAE es un problema vinculado a la edad del paciente. Sin embargo, al igual que sucede con las cataratas, existen determinados hábitos que pueden acelerar su aparición y desarrollo. Entre estos hábitos negativos está, de nuevo, la exposición directa y continuada a la luz ultravioleta.

Como se puede ver, son muchos los problemas oculares causados o ligados a la exposición directa de los ojos a la radiación ultravioleta. Por ello, es fundamental protegerlos debidamente siempre que estemos en exteriores, tanto si se trata de verano como de invierno.

Cómo proteger los ojos del sol 

Existen diferentes formas de proteger los ojos del sol. Por un lado, buscar los espacios sombreados cuando se está en exteriores, así como el uso de gorras y sombreros que nos ayuden a evitar la incidencia directa de los rayos ultravioleta pueden llegar a ser de gran ayuda. Sin embargo, si se trata de proteger los ojos del sol, sin duda, la mejor herramienta que tenemos a nuestro alcance son las gafas de sol.

Las gafas de sol son un instrumento que nos va a permitir proteger no solo los ojos, sino también toda la piel circundante. Además, se trata de una herramienta cómoda de utilizar e, incluso, que puede llegar a convertirse en un complemento estético y perfectamente a la moda. No obstante, para protegernos correctamente, es indispensable que las gafas de sol que escojamos sean gafas de sol homologadas. Es decir, gafas de sol compradas en una óptica bajo la supervisión de un profesional. 

La importancia de utilizar gafas de sol homologadas

Hoy en día se pueden encontrar muchas gafas de sol. De hecho, suelen denominarse de esta forma todas aquellas que presentan cristales oscuros. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, el hecho de que presenten un cristal oscuro, no significa que dicho cristal filtre la luz ultravioleta. Los cristales de las gafas de sol deben recibir un tratamiento específico y ser sometidos a pruebas concretas que permiten determinar la cantidad de luz ultravioleta que filtran. De esta forma, se pueden encontrar hasta cinco categorías

  • 0: Filtran menos del 20% de los rayos UVA.
  • 1: Filtran entre un 20% y un 60% de los rayos UVA. 
  • 2: Filtran entre el 60% y el 80% de los rayos UVA. 
  • 3: Filtran entre el 80% y el 90% de los rayos UVA.
  • 4: Filtran entre el 90% y el 97% de los rayos UVA. 

Uno de los motivos por los que muchas personas no utilizan gafas de sol homologadas es su precio. No obstante, hay que tener en cuenta que los cristales homologados llevan un proceso de fabricación detrás que implica este coste elevado (al menos, en comparación con otras gafas de sol que, en realidad, no ofrecen protección de ningún tipo para nuestros ojos). Sin embargo, debido a los peligros que supone la radiación ultravioleta para la salud ocular, es indispensable contar con unas gafas de sol homologadas.

Cuándo se deben utilizar gafas de sol 

A pesar de lo que puede parecer, se recomienda llevar gafas de sol siempre que se esté en espacios exteriores durante el día. Es decir, su utilización no debe limitarse únicamente a la primavera y el verano, así como a los días de playa o piscina; sino que deben usarse de forma habitual siempre exista exposición de los ojos a la luz solar (incluidos también los días de otoño e invierno).

¿Deben utilizar gafas de sol los niños?

Por otro lado, también es indispensable recordar la importancia de que los niños utilicen gafas de sol. Los menores suelen pasar bastante tiempo en espacios al aire libre y, cuando esto sucede y están expuestos a la luz solar, los daños que sufren sus ojos son idénticos a los que pueden sufrir los ojos de un adulto. 

Es cierto que la mayoría de problemas oculares asociados a la exposición solar se dan en personas de edad avanzada. Pero esto se debe a que el daño que la radiación ultravioleta ejerce en los ojos es acumulativo. De este modo, los daños que el sol  provoca en los ojos se manifiestan después de que la persona haya estado expuesta durante mucho tiempo a la radiación ultravioleta, por lo que es raro que estos daños sean visibles ya en niños (que debido a su edad no han tenido tiempo suficiente para acumular los daños que genera la luz ultravioleta). 

Sin embargo, hay que recordar que, como este daño es acumulativo, cuanto antes se protejan los ojos con el uso de gafas de sol más tarde aparecerán los problemas oculares vinculados a la sobreexposición solar. O, incluso, se evitará su aparición si de adultos continúan con el hábito de proteger los ojos mediante el uso de gafas de sol homologadas.

Cómo escoger las gafas de sol

Hay muchos factores que se pueden tener en cuenta a la hora de escoger unas gafas de sol. No obstante, el que debe prevalecer por encima de cualquier otro, es el de la salud. Es decir, el de la protección. 

Por un lado, se recomienda decantarse por gafas de sol grandes, ya que ofrecen una protección mayor al cubrir mayor superficie de la cara (no solo protegen los ojos, sino también la piel circundante). Por otro lado, también es importante escoger una categoría de gafas de sol acorde a la actividad que se vaya a realizar, que suele implicar mayor o menor grado de exposición a la luz ultravioleta: 

  • 0: Son gafas que están indicadas para la protección contra el viento y el polvo, pero no así contra la radiación ultravioleta. 
  • 1: Pueden servir para proteger los ojos en los días nublados o cuando la radiación ultravioleta es menor (por ejemplo, en invierno).
  • 2: Son adecuadas para días normales de verano en los que la exposición a la luz solar no es continuada. 
  • 3: Están indicadas para una exposición elevada pero dentro de las actividades normales en verano (por ejemplo, días de playa o piscina). 
  • 4: Es la protección más elevada. Están indicadas para entornos donde la radiación ultravioleta es más agresiva debido a la refracción (por ejemplo, alta montaña, entornos nevados o glaciares). 

Para la mayoría de la población, unas gafas de sol homologadas de categoría 2 o 3 suelen ser la mejor alternativa, ya que se pueden adquirir a precios asequibles y, al mismo tiempo, ofrecen una protección que se adapta a la mayoría de situaciones y necesidades cotidianas. Además, aunque estén diseñadas específicamente para las necesidades del verano, se pueden usar durante todo el año sin necesidad de tener varias gafas de sol distintas. 

En cualquier caso, a la hora de elegir unas gafas de sol homologadas, lo más recomendable será acudir a tu óptica de confianza y preguntar directamente. Puedes optar por gafas de sol polarizadas, gafas de sol graduadas, así como por cualquier tipo de gafa que se ajuste a tus necesidades y circunstancias concretas. Estos profesionales son los más cualificados a la hora de recomendarte las gafas que necesitas. Por lo que, si estás pensando en comprar unas gafas de sol nuevas, no dudes en preguntarles todas las dudas que te puedan surgir.

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