¿Frotarse los ojos es malo y peligroso?
Frotarse los ojos es una acción habitual y, en muchos casos, un verdadero acto reflejo que hacemos sin darnos cuenta. Sin embargo, se trata de una costumbre que, según los oftalmólogos, se debe erradicar, ya que frotarse los ojos implica riesgos muy importantes para nuestra salud visual.
Índice
¿Por qué nos frotamos los ojos?
Nos frotamos los ojos para obtener alivio ante una sensación molesta. Esto puede ser consecuencia de una falta de lubricación (debido a una lágrima natural insuficiente o de mala calidad). Al frotarnos los ojos, aumentamos la cantidad de lágrima natural de forma temporal, lo que aparentemente ayuda a eliminar cualquier elemento extraño que tengamos en la superficie del ojo o a eliminar la sensación de ojo seco.
Además, los seres humanos tenemos una respuesta fisiológica llamada reflejo oculocardiaco o reflejo de Aschner. Al presionar directamente los globos oculares, los nervios trigéminos y vago envían una señal por la columna vertebral hasta el corazón, provocando una disminución de la frecuencia cardiaca (bradicardia) y una sensación de relajación.
Sin embargo, cuando nos frotamos los ojos lo hacemos con las manos, los dedos o incluso los nudillos sucios, lo que convierte este acto involuntario en una vía de transmisión de posibles agentes infecciosos, además de poder dañarnos y facilitar la aparición de lesiones en la superficie corneal. Debido a esto, aunque se trate de un acto reflejo, hay que tener claro que frotarse los ojos es malo en cualquier situación, por lo que siempre será mejor parpadear abundantemente o, en los casos en los que el picor o las molestias sean muy marcadas, hacer uso de lágrimas artificiales para favorecer una correcta lubricación y humectación del ojo.
¿Cuáles son los principales riesgos y consecuencias de frotarse los ojos?
Son varios los peligros a los que se someten a los ojos cuando los frotamos, especialmente si esta costumbre es frecuente y repetitiva. Algunos de los más comunes son los siguientes:
- Infecciones víricas o bacterianas. Al frotarnos los ojos con las manos o con distintas partes de éstas, estamos llevando, tanto a la superficie del ojo como al párpado y a la piel circundante, todos los gérmenes que tenemos en las manos. Sin embargo, aunque las manos están protegidas contra estos gérmenes a causa de la propia piel, no sucede lo mismo con los ojos, cuya protección es inferior. Por lo tanto, esta acción puede llegar a convertirse en una vía de entrada de agentes patógenos en el organismo, provocando infecciones locales, como la conjuntivitis o la queratitis, o infecciones que afecten a otras partes del cuerpo (infecciones sistémicas).
- Lesiones en la superficie del ojo. Al frotarnos los ojos, si no lo hacemos con delicadeza, ejercemos fuerza y presión contra éstos, lo que puede llegar a ser peligroso. En el caso de que haya algún cuerpo extraño en la superficie del ojo (desde arena y polvo a, incluso, una pestaña o un insecto que haya podido entrar por accidente), al ejercer esta presión y fricción podemos provocar una lesión en la córnea que, incluso, puede llevar a problemas de visión.
- Deformaciones y queratocono. Otro problema de ejercer este tipo de fricción en los ojos es que la presión continua puede llegar a deformar la superficie ocular y, en concreto, la córnea, provocando que se conoce como queratocono, una enfermedad que puede derivar en problemas de visión importantes.
- Ojos rojos y derrames. Por otro lado, al frotarnos los ojos podemos romper alguno de los diminutos capilares que riegan la conjuntiva. Esto puede provocar un enrojecimiento de la esclerótica, además de llegar a producir un derrame ocular que se apreciará como una mancha roja en el ojo.
- Empeora las arrugas de la piel. Además, hay que tener en cuenta que la piel, tanto del párpado como de la zona circundante alrededor del ojo, es especialmente fina, por lo que es muy sensible a este tipo de presiones y, en consecuencia, la presión aumenta la posibilidad de aparición de arrugas y las agrava.
- Especialmente peligroso en pacientes con glaucoma. Al frotarnos los ojos podemos hacer que aumente la presión intraocular, lo que puede empeorar la situación de pacientes con glaucoma o que, simplemente, presentan una tensión ocular elevada.
- Riesgo de desprendimiento de retina. En personas con miopía magna u otras enfermedades que afectan a la retina, la acción de frotarse los ojos de manera vigorosa puede aumentar el riesgo de padecer un desprendimiento de retina, un problema grave que debe ser tratado con urgencia, ya que puede provocar la pérdida irreversible de la visión si no se trata a tiempo.
- Empeora la irritación provocada por las alergias. Si tenemos una alergia que nos genera síntomas oculares, al frotarnos los ojos con las manos sucias podemos incrementar el volumen de alérgenos a los que estamos expuestos. Además, al frotarnos los ojos aceleramos la producción de histamina, lo que se traduce en mayor enrojecimiento, hinchazón e irritación.
- Potencia los síntomas asociados al síndrome del ojo seco.
¿Cómo evitar frotarse los ojos?
La única forma de evitar frotarnos los ojos es, sencillamente, no hacerlo. Para ello, es fundamental adquirir el hábito, es decir, reprimir el acto reflejo de tocarse los ojos siempre que nos sea posible. También es importante evitar ciertas situaciones en las que este acto reflejo tiende a ser automático.
Algunos consejos para evitar frotarse los ojos podrían ser:
- Obligarnos a parpadear, especialmente en situaciones donde se reduce esta acción, como cuando nos encontramos delante de una pantalla.
- Descansar los ojos cuando notemos fatiga aplicando la regla 20-20-20.
- Disponer de lágrimas artificiales para poder usarlas cuando sea necesario. Por ejemplo, llevar una monodosis en el bolso o en el bolsillo del pantalón.
- Lavarnos frecuentemente las manos.
- Acostumbrarnos a lavarnos la cara con abundante agua cuando algún cuerpo extraño entre en contacto con nuestros ojos y no consigamos retirarlo simplemente parpadeando.
- Usar colirios antihistamínicos y antiinflamatorios bajo prescripción del médico cuando suframos alergias.
- Evitar los posibles alérgenos en la medida de lo posible, por ejemplo, usando gafas de sol en exteriores o cerrando las puertas y ventanas, especialmente cuando los niveles de polen son altos.
¿Cuándo consultar al oftalmólogo?
Frotarse los ojos parece un acto inofensivo, pero los riesgos que puede conllevar para la salud ocular son significativos, desde el queratocono hasta infecciones oculares y desprendimiento de retina. Por eso, este hábito debe evitarse en la medida de lo posible.
Para cuidar la visión a largo plazo será necesario acudir a un especialista si experimentamos molestias constantes en os ojos, como picor o irritación. El objetivo es realizar un diagnóstico preciso y dar con el tratamiento adecuado.
Preguntas frecuentes
¿Es peligroso frotarse los ojos si llevo lentillas?
Los usuarios de lentillas están más expuestos a las infecciones únicamente por el hecho de utilizarlas, ya que existe un contacto real y continuado entre las manos y los ojos.
Por otro lado, frotarse los ojos mientras se llevan las lentillas es muy peligroso y está totalmente desaconsejado, ya que se pueden producir daños significativos en la córnea, elevando aún más el riesgo de infecciones y lesiones oculares.
¿Qué hago si noto visión borrosa después de frotarme los ojos?
Es totalmente normal que la visión se vuelva borrosa después de frotarnos los ojos. Cuando realizamos una presión física sobre los ojos, se produce una deformación temporal de la córnea y esto provoca una alteración en la forma en la que se enfoca la luz en la retina. Este síntoma puede acentuarse porque la fricción también puede alterar la película lagrimal y afecta a la lubricación natural de los ojos.
Además, la presión sobre los ojos también genera una estimulación mecánica de la retina, que activa los fotorreceptores de luz externa que se encuentran en este tejido y hace que el paciente vea fosfenos, destellos de luz, puntos o manchas luminosas.
Conclusiones clave
* La acción de frotarse los ojos, especialmente cuando se produce de forma reiterada, puede tener consecuencias negativas sobre la visión. * La fricción aumenta el riesgo de contraer una infección y también puede provocar lesiones corneales, queratocono o desprendimiento de retina, entre otros problemas. * Existen algunas medidas que podemos adoptar para evitar frotarnos los ojos. |
Fuentes
- National Library of Medicine (NIH) – The impact of repetitive and prolonged eye rubbing on corneal biomechanics
- Clínica Mayo -Queratocono

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