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El blog de la Oftalmología

Esclerectomía profunda no perforante

La esclerectomía profunda no perforante (EPNP) es una técnica quirúrgica de cirugía de drenaje que se emplea para reducir la presión intraocular elevada que puede llegar a producir glaucoma. El glaucoma es una enfermedad que se caracteriza por la pérdida de visión como consecuencia de un daño en el nervio óptico y suele ser asintomático. El objetivo de la esclerectomía profunda no perforante es facilitar la salida del humor acuoso (líquido incoloro que se encuentra dentro del globo ocular por delante del cristalino) hacia el espacio subconjuntival para reducir la presión intraocular (PIO) a través de una membrana natural de pocas micras (la denominada ventana trabéculo-descemética). Esta membrana actúa generando una resistencia parcial a la salida del humor acuoso y, aún así, permite la reducción de la presión intraocular por filtración.

Para evitar que la vía de salida del humor acuoso funcione a largo plazo, evitando su cierre, el cirujano puede:

  • Utilizar medicamentos que reduzcan la cicatrización (sustancias antimitóticas).
  • Colocar unos implantes intraesclerales, reabsorbibles o no, que mantendrán la vía abierta durante más tiempo y facilitarán la salida del humor acuoso.

Diagrama de un ojo

Esclerectomía profunda no perforante: cuándo se aplica

Esta técnica quirúrgica, que se lleva realizando desde 1984,  puede aplicarse como procedimiento único o combinarse con una cirugía de cataratas y está indicada en pacientes cuyo ángulo camerular (unión entre la córnea, el iris y la esclera) esté abierto. Por lo tanto, se excluiría a pacientes con alteraciones anatómicas de este ángulo: ángulos cerrados, sinequiados y síndromes iridocorneales. En estos casos es habitual que se empleen otros procedimientos como la trabeculectomía, por la que se realiza la apertura directa de la cámara anterior para reducir la tensión intraocular. En otros casos, se opta por la esclerectomía profunda no perforante para minimizar las complicaciones postoperatorias de la trabeculetomía.

Postoperatorio

En el periodo postoperatorio es habitual que el médico indique la realización de ciertas pruebas para comprobar el resultado de la intervención y el estado de los implantes, como la gonioscopia o la OCT del segmento anterior. Además, se realizará un control estricto de la evolución de la presión intraocular. Por último, tras este procedimiento quirúrgico se suelen emplear fármacos antiinflamatorios y corticoides.

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