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El blog de la Oftalmología

Orbitopatía tiroidea: ¿qué es y cómo se trata?

La orbitopatía tiroidea es una patología autoinmune que provoca el mal funcionamiento de la glándula tiroides, lo cual afecta a los componentes orbitarios, provocando exoftalmos, que es lo que se conoce comúnmente como ojos saltones.

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¿Quiénes pueden verse afectados?

La orbitopatía tiroidea afecta fundamentalmente a los pacientes con hipertiroidismo o con alguna otra patología relacionado con las glándulas tiroides. Por razones que se desconocen, el organismo de las personas con este tipo de afectación produce unos anticuerpos que vuelven hiperproductiva a la glándula tiroides.

Médico revisa la vista de paciente con pelo blanco y jersey rosa

Consecuencias para los ojos del hipertiroidismo

El exceso de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) puede tener síntomas muy diversos, que afectan a diferentes órganos y actividades como: bocio, dificultades de concentración, fatiga, nerviosismo,  palpitaciones y pérdida o aumento de peso, entre otros síntomas.

Aunque no es tan frecuente, el hipertiroidismo puede producir una serie de cambios que afecten a órganos relacionados con la vista: párpados, músculos de alrededor de ojos y órbitas. Estos son los más frecuentes:

  • Como hemos comentado, exoftlalmos y ojos saltones (también se le llama proptosis) debido al aumento del volumen de los músculos extraoculares y de la grasa orbitaria.
  • Estrabismo.
  • Irritación ocular.
  • Problemas para cerrar los ojos.
  • Lagrimeo.
  • Sensación de arenilla.

En casos extremos, si los músculos extraoculares se inflaman mucho pueden llegar a comprimir y dañar el nervio óptico, provocando visión doble (diplopía) y hasta la pérdida de la visión.

¿Cómo se trata la orbitopatía tiroidea?

El tratamiento de la orbitopatía tiroidea está directamente relacionado con la severidad de la enfermedad y, en consecuencia, con los tipos de síntomas presentados y la intensidad de los mismos.

Síntomas leves

Los síntomas menores, que no suelen poner en peligro la calidad de la visión, son: irritación ocular, lagrimeo o sensación de cuerpo extraño. La administración de lágrimas artificiales o compresas frías, o bien el uso de gafas de sol, suele ser suficiente para eliminar, o al menos aliviar, estas molestias.

Riesgos para la visión

En los casos en que exista un riesgo evidente para el nervio óptico y, por lo tanto, la visión del paciente corra peligro, el tratamiento más habitual es la intervención quirúrgica. Esta consiste, básicamente, en la eliminación de una parte de los huesos que rodean al globo ocular con el fin de lograr una descompresión orbitaria.

Problemas estéticos

Si el exoftalmos es tan severo que está afectando de manera muy negativa el aspecto estético del paciente, lo que puede acarrear rechazo social o problemas psicológicos, pueden ponerse en práctica 3 tipos de cirugías:

  • Descompresión orbitaria, que es un procedimiento muy parecido al que se utiliza cuando se está produciendo una excesiva presión en el nervio óptico.
  • Cirugía rehabilitadora.
  • Cirugía palpebral.

Posibles complicaciones

En general, estos tratamientos quirúrgicos suelen ser muy seguros y efectivos, lográndose en la mayor parte de los casos unos resultados altamente satisfactorios, tanto si se realizan para solucionar problemas estéticos como de visión.

No obstante, tras las descompresiones realizadas por la cirugía en párpados y músculos extraoculares, existen algunos riesgos, aunque infrecuentes y normalmente abordables con tratamiento antibiótico: inflamación palpebral o conjuntival (suele ceder por sí sola en unos pocos días), sangrado o infección de la zona intervenida.

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