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¿Qué es la úvea y qué afecciones puede sufrir?

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El ojo tiene tres capas de tejido diferentes alrededor de una cavidad central. La más externa es la esclera (capa blanca) y la más interna es la retina (tejido responsable de formar las imágenes en el fondo del ojo). La úvea es la capa media entre la esclera y la retina. 

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¿En qué partes se divide la úvea?

Las partes de la úvea son el iris, el cuerpo ciliar y la coroides y son capas intermedias de la estructura ocular. Ahora vemos todo esto en detalle. 

El iris es el encargado de regular, al abrirse y cerrarse, la luz que llega a la retina. Por su parte, en el cuerpo ciliar se produce el líquido ocular que regula la presión intraocular y la nutrición y respiración de las estructuras intraoculares. Contiene, además, el músculo ciliar, cuyo cometido es, junto al cristalino, el enfoque de las imágenes cercanas. En tercer lugar tenemos la coroides, la capa pigmentada que absorbe la luz reflejada y que, con sus vasos sanguíneos, nutre y suministra oxígeno a la retina. 

Esquema partes del ojo

 

¿Qué es la uveítis?

Cuando estas estructuras se inflaman, hablamos de un cuadro de uveítis, una enfermedad grave que puede afectar de forma irreversible a la visión, llegando incluso a ocasionar ceguera. La úvea contiene muchos vasos sanguíneos que nutren a la retina y a otras estructuras del ojo. La inflamación de la úvea puede afectar a la córnea, a la retina, a la esclera y a otras partes vitales de los ojos. 

 

¿Qué síntomas provoca la uveítis?

Los principales síntomas de la uveítis son: 

  • Sensación de ver moscas volando
  • Visión borrosa
  • Dolor en el ojo
  • Enrojecimiento del ojo 

 

¿Qué tipos de uveítis existen?

La uveítis puede ser anterior o posterior. 

La más común es la uveítis anterior, la inflamación de la parte frontal del ojo. Se llama a veces “iritis” porque suele afectar únicamente al iris. Esta inflamación puede estar relacionada con enfermedades autoinmunitarias, pero casi siempre aparece en pacientes sanos. Este tipo de uveítis puede afectar sólo a un ojo y es más frecuente entre jóvenes y personas de mediana edad.

Además, los ataques suelen durar unos pocos días o semanas y los síntomas remiten bien con el tratamiento, aunque es habitual que se produzcan recaídas.

En cambio, la uveítis posterior afecta a la parte posterior de la úvea y ataca principalmente a la coroides, la capa de vasos sanguíneos y tejido conectivo de la parte media del ojo. Esta clase de uveítis también se denomina coroiditis. Si la retina también está afectada, hablamos de coriorretinitis. El motivo puede ser una infección generalizada o una enfermedad autoinmune.

En este caso,  la inflamación puede llegar a durar incluso años y ocasionar daños permanentes en la visión.

Otro tipo de uveítis es la pars planitis, inflamación del área estrecha (pars plana) que está entre el iris y la coroides. Aparece con frecuencia en varones jóvenes y no suele estar vinculada a ninguna otra enfermedad. De todos modos, hay estudios que la relacionan con la enfermedad de Crohn y la esclerosis múltiple.

 

¿Cuáles son las causas de la inflamación de la úvea?

La uveítis puede estar motivada por trastornos autoinmunes como, por ejemplo, la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante. 

También puede deberse a una infección o a la exposición a determinadas toxinas. De todos modos, en muchos casos la causa es desconocida. 

Pueden darse complicaciones como el glaucoma, las cataratas o la formación de nuevos vasos sanguíneos, la llamada “neovascularización”.

 

¿Cuál es el tratamiento para la uveítis?

Es importante, además del examen ocular, hacer las pruebas pertinentes para descartar infecciones o trastornos autoinmunes asociados a la uveítis. Si el paciente ve que tiene un ojo rojo y que la situación no remite, debe ir cuanto antes a la consulta del oftalmólogo. Aquí es donde cobra importancia el hecho de elegir una clínica especializada, solvente y de confianza. 

Hay que tratar la uveítis lo antes posible para evitar complicaciones como cataratas, glaucoma, edema macular quístico, desprendimiento de retina o hemorragias intraoculares.

El tratamiento precoz es clave para disminuir la pérdida de visión. Se pueden aplicar gotas, sobre todo esteroides, para disminuir la inflamación y el dolor causado por la iritis. Se pueden recetar otros medicamentos, como esteroides orales, para ayudar a inhibir el sistema inmunitario. 

Para tratar la uveítis posterior lo primero es dar con la causa subyacente. Si el motivo es una infección generalizada, el tratamiento se basará seguramente en antibióticos y antiinflamatorios. Para las enfermedades autoinmunes se suele optar por los inmunosupresores. 

Fuentes

Wikipedia – Úvea

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